<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-13927688</id><updated>2011-12-23T17:05:08.760+01:00</updated><category term='Alpes'/><category term='Flandes'/><category term='Europa'/><category term='Innsbruck'/><category term='Valladolid'/><category term='Portugal'/><category term='Austria'/><category term='Castilla y León'/><category term='Asia'/><category term='Francia'/><category term='Yemen'/><category term='Azores'/><category term='Bruselas'/><category term='España'/><category term='Tintin'/><category term='Colombia'/><title type='text'>La vuelta al mundo</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://conlamaletahecha.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13927688/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://conlamaletahecha.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>J. F. Alonso</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh5.googleusercontent.com/-6RFf9OqIOJ0/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAAAA/kHmL-NpEeVY/s512-c/photo.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>31</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13927688.post-4496648587663326489</id><published>2007-10-28T14:14:00.000+01:00</published><updated>2007-10-28T14:17:12.120+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Portugal'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Azores'/><title type='text'>Terceira. Las Azores más españolas</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Un mirador, y al otro lado del puerto, un fuerte, una historia&lt;/strong&gt;. Hasta hace unos minutos, la muralla, de cuatro kilómetros, era un boceto entre la niebla y la lluvia, pero súbito, como no es infrecuente en las Azores, el viento ha despejado el cielo, y el castillo de San Juan Bautista, antes de San Felipe, luce en toda su inmensidad. Dicen que es la mayor fortaleza construida por España en el mundo, en el monte de Brasil, sobre la bellísima bahía de Angra do Heroísmo. Desde aquel lugar los soldados españoles protegían los barcos que llegaban de América con sus vientres cargados de plata. Hoy, un destacamento del Ejército portugués custodia el fuerte, aunque su vida parece bastante más relajada que la de los cañoneros de Felipe II. Incluso invitan a un café a los turistas, a media tarde, mientras el Atlántico azota las rocas sin compasión.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Muchos barcos y muchos hombres han sido devorados por estas aguas fieras&lt;/strong&gt;. Los expertos creen que en el fondo del mar hay cientos de navíos, algunos con sus tesoros intactos, a la espera de una Odyssey cualquiera. En cuanto a las personas, nuestras tropas perdieron su primer asalto en 1581, en la batalla de Salga, en la que participaron Cervantes y Lope de Vega, y triunfaron en el segundo, 1583, dirigidas por Don Álvaro de Bazán, marqués de Santa Cruz. «Los azorianos esperaron al ejército español en lo alto de una colina y arrojaron sobre él rebaños de toros enfurecidos…», escribió Antonio Tabucchi en «Dama de Porto Pim». El castillo, levantado en 1592 por orden de Felipe II, tenía cuatrocientas piezas de artillería en un área de tres kilómetros cuadrados.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Entre el mirador dedicado a los afanes liberales de Pedro IV&lt;/strong&gt;, el Outeiro da Memoria, y el viejo castillo descansa Angra do Heroísmo, Patrimonio Mundial de la Unesco. Los periódicos y los libros dicen que el 1 de enero de 1980, un terremoto destruyó gran parte de sus edificios, pero tras la impecable restauración, si no lo supiéramos, diríamos que su estructura urbana, de calles rectilíneas, y sus casas, zurcidas con piedra porosa de origen volcánico, son como eran en el siglo XVI. No hay vallas de publicidad, ni edificios altos, ni siquiera un McDonalds. Sólo coches, eso sí, y no muchos en cuanto abandonamos Angra. La ciudad, como la isla, dormita en la historia, con sus iglesias, con esas casas entre el blanco de las fachadas y los amarillos o azules del cerco de las ventanas y puertas, con las calzadas de adoquines de piedra basáltica.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hay más rastros españoles en la isla&lt;/strong&gt;, por ejemplo en el bar que acoge la «&lt;a href="http://www.tertulia-terceirense.pt"&gt;Tertulia tauromáquica terceirense&lt;/a&gt;», junto a la plaza de toros. Los parroquianos apuran una cerveza rodeados de carteles de las ferias locales, o de alguna otra como la de Cuéllar, en Segovia. Los animales para el ruedo —en Portugal no se matan, como se sabe— llegan al centro del Atlántico en barco, desde la península, pero en las zonas altas de la isla se crían otros toros destinados a la gran fiesta de Terceira, la Vaca das Cordas. La escena se repite trescientas veces entre mayo y octubre, en cualquier pueblo. Una cuerda rodea el cuello del toro, que persigue a los corredores por un itinerario señalizado. Algunos consiguen esquivar sus embestidas, otros se refugian en el mar y no pocos vuelan por los aires, antes de que quienes sujetan la cuerda logren impedirlo, entre las risas del público.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Terceira tiene 29 kilómetros de largo por 17,5 de ancho&lt;/strong&gt;, y la habitan unas 55.000 personas. Es fácil recorrerla en coche y a pie, por carreteras y caminos poco transitados, o incluso adentrarse en los trillos, senderos que cruzan las zonas más elevadas, como en la Reserva Forestal Natural do Biscoito da Ferraria. La tierra rojiza contrasta aquí con el verde intensísimo del cedro o la laurisilva, y lo hace de una forma tan poderosa que resulta difícil apartar la mirada. Llovizna otra vez. Aparece un lago entre los árboles. Y, al cabo, la Gruta do Algar do Carvâo, un capricho de la naturaleza. Es una caverna volcánica creada durante una erupción hace un par de milenios. En los techos hay estalactitas y estalagmitas formadas por depósitos de ácido silícico, algo muy poco común en la zona. El descenso por esta chimenea de cien metros de profundidad resulta sencillo.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;En Terceira hay alguna playa y la temperatura del agua es aceptable&lt;/strong&gt; (entre 16 y 22 grados, según la época del año), pero éste no es ni mucho menos un destino de sol y playa, sino de historia y naturaleza. Quien busque un baño puede encontrarlo en Praia da Victoria, la segunda ciudad de la isla, o en algunas de las piscinas naturales acondicionadas en recodos formados con piedra volcánica. Tras las rocas, esta tarde se agita el Atlántico. Los viejos pescadores de los alrededores suelen decir que las Azores son islas del mar de abril a septiembre y de agricultura y ganadería en invierno, cuando el océano se torna ingobernable.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La isla del «trío de las Azores»&lt;/strong&gt;, Bush, Blair y Aznar (la base militar estadounidense en Terceira llegó a sumar 5.000 efectivos durante la guerra fría, y aún tiene unos 3.000), recuerda otras fotos que han amasado su historia. Ésta fue «tierra de destierro» para muchos liberales a finales del XVIII, y el lugar donde empezó a nacer la revolución liberal portuguesa de principios del siglo XIX. De ahí el apellido de Heroísmo del que presume la capital, Angra.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Azores está lejos de cualquier lado&lt;/strong&gt;, de América y de Europa, islas perdidas en el corazón del Atlántico. Quizá por eso tan poco visitadas por el turismo de masas, y tan apetecibles para cualquier viajero curioso que se adentre en estas tierras con el libro de Tabucchi entre las manos, o con «Mal tiempo en el canal», de Victorino Nemesio, nacido en Angra, la mejor novela sobre las Azores, según el escritor Enrique Vila-Matas. La información meteorológica y los anticiclones han hecho mucho para situar esta esquina en el mapa. El paisaje que vemos al despedirnos hace mucho más para invitarnos a volver.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13927688-4496648587663326489?l=conlamaletahecha.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://conlamaletahecha.blogspot.com/feeds/4496648587663326489/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13927688&amp;postID=4496648587663326489' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13927688/posts/default/4496648587663326489'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13927688/posts/default/4496648587663326489'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://conlamaletahecha.blogspot.com/2007/10/terceira-las-azores-ms-espaolas.html' title='Terceira. Las Azores más españolas'/><author><name>J. F. Alonso</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh5.googleusercontent.com/-6RFf9OqIOJ0/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAAAA/kHmL-NpEeVY/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13927688.post-6252819862293447827</id><published>2007-07-11T16:17:00.000+02:00</published><updated>2007-07-11T16:18:59.857+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Asia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Yemen'/><title type='text'>Yemen: algo salvaje</title><content type='html'>&lt;strong&gt;El Sol se quita las legañas a las seis en punto&lt;/strong&gt;, una hora después de que los 4x4 de los turistas arrancaran motores. Por delante, catorce horas de desierto y botes, de polvo. Seguimos la ruta de las caravanas que, unos siglos antes de Cristo, cruzaban la península arábiga con su cargamento de incienso, mirra y especias. Tomaban su carga en el puerto de Adén y, muy lentamente, entre tormentas de arena y un paisaje desolado, emprendían su largo viaje. Cruzaban la ciudad de Shabwa, buscaban oasis, soportaban un infierno de calor... Vivían peligrosamente. Casi como el grupo de turistas que se dispone a bambolearse por seiscientos kilómetros de vacío, dunas, poblados de beduinos, rebaños de camellos, el desgarro de un paisaje que araña, hasta llegar a la desangelada habitación de un hotel de Seyún.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Unos cientos de españoles apuntan cada año a Yemen&lt;/strong&gt; como escenario de sus vacaciones, a pesar de las recomendaciones del Ministerio de Asuntos Exteriores, incluso a pesar de la prudencia, atraídos por un país que sobrevive tal como era, perdido en algún punto indefinido de su historia. En busca de algo salvaje, Una cicatriz en la tierra, un valle saturado de piedras, de casas que cuelgan de lo alto de los riscos, de tonos ocres, de postales en el filo. Y de monumentos que justifican la escapada, incluso el riesgo.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;En Shibam, Patrimonio de la Humanidad desde 1984&lt;/strong&gt;, el viajero regresa a la infancia, cuando iba a la playa, llenaba un cubo de arena, y otro, y otro más, y, casi sin querer, construía una fortaleza. A Shibam le llaman el Manhattan del desierto, y la sensación es la misma de aquellos días de playa. Hace trescientos años, alguien se dedicó a coger cubos de arena, los convirtió en adobe, y colocó uno sobre otro hasta rozar el cielo: nueve pisos de altura que flotan sobre el desierto como una aparición. Son quinientas torres verticales, arrebujadas, caóticas, en las que viven diez mil personas. Los hombres de la familia de Hamat reciben a la expedición en una de esas casas; en otra sala, las mujeres esperan.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La Sharia (ley islámica) pone velo a las mujeres&lt;/strong&gt;, que se mueven vestidas de negro por las calles de Sanáa, la capital, otro reino de edificios de adobe con una decoración recargada a base de celosías, miradores, molduras y lacerías. Un paraíso para los arquitectos. Y para los mirones. Hay tanto que ver... Los yemeníes mascan desde media mañana las hojas del qat hasta formar bolas en las mejillas. Produce excitación, evita la somnolencia y el hambre, fomenta la comunicación... Un cierto efecto euforizante que, desde los años 70, cambió la economía del país: las plantaciones de qat sustituyeron a las de café o a los cereales. Los mercados y las camionetas rebosan de estas hojas verdes.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El camino de los turistas es agotador&lt;/strong&gt;, bajo un calor que no da tregua, en la caravana que protege la Policía, en busca del Trono de Bilqis, Reina de Saba, un templo construido en el siglo X antes de Cristo; de las casas que se levantan sobre la roca en Al-Hajjarah; de la ciudad fortaleza de Hababa, o de los edificios fantasmas de Marib. Y de pronto, en una mercería de un pueblo perdido, un arsenal de Kalashnikov en venta, como si fueran «souvenirs». Las armas están en todas partes. Los AK 47, claro, a modo de los revólveres en las películas del Oeste, y las tradicionales «jambiyas», dagas curvadas que cuelgan de la cintura de los hombres. Qat, armas, polvo, y una belleza radical.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Un día cualquiera vemos un camello dando vueltas a un molino&lt;/strong&gt; para producir aceite de sésamo. O una boda festejada con tiros. O las secuelas de la guerra en la terrible carretera del desierto. O el pacífico amanecer en el puerto de Mukalla. O unos zocos que nada tienen que ver con los de Marruecos o Túnez. Aquí nadie te acosa. Al cabo, en el Medievo no había turistas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13927688-6252819862293447827?l=conlamaletahecha.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://conlamaletahecha.blogspot.com/feeds/6252819862293447827/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13927688&amp;postID=6252819862293447827' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13927688/posts/default/6252819862293447827'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13927688/posts/default/6252819862293447827'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://conlamaletahecha.blogspot.com/2007/07/yemen-algo-salvaje.html' title='Yemen: algo salvaje'/><author><name>J. F. Alonso</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh5.googleusercontent.com/-6RFf9OqIOJ0/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAAAA/kHmL-NpEeVY/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13927688.post-1161343004928345353</id><published>2007-04-05T13:02:00.000+02:00</published><updated>2007-11-05T13:08:16.970+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Flandes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Bruselas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Tintin'/><title type='text'>Hergé, cien años Ríos de tinta en Bruselas</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Anspachlaan es una calle dibujada a carboncillo, coloreada en los días de sol y en escala de grises las mañanas frías.&lt;/strong&gt; En cincuenta metros hay tres librerías dedicadas exclusivamente al cómic. En sus escaparates disparan héroes enmascarados, brujulea un periodista con tupé, se derrama la sangre en un callejón urbano, y huele a comida en la aldea que resiste a los romanos. Frédéric Ronsse es el copropietario de una de esas tiendas, «Brüsel», quizá la más importante de la ciudad, muestra de la inmensa producción de viñetas de este corazón europeo. Ronsse nos guía entre los veinte mil volúmenes que se ordenan con precisión en sus estanterías, hasta que un punto seguido lo convierte en aparte. «El cómic es un lenguaje universal -afirma-, y el nombre de esta librería es una prueba. Bruselas no se escribe Brüsel en ningún idioma, de forma que, cuando cruzamos esa puerta, es como si estuviéramos en un territorio imaginario».&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;En «Brüsel» hay exposiciones temporales (en mayo, «Futuropolis»)&lt;/strong&gt;, una amplia oferta de muñecos en los que dejarse el sueldo; litografías de Lucky Luke, el vaquero con las manos más rápidas que su sombra; «best sellers» del género, como la ley del dólar de «Largo Winch», y libros procedentes de medio mundo. Da pereza regresar al ruido de la calle. Aunque en seguida Ronsse nos recuerda que Bruselas entera podría considerarse una ciudad de la «bande dessinée». Para empezar, aquí nació hace exactamente un siglo (Etterbeek, 22 de mayo de 1907) Georges Remi, el creador de Tintín, el personaje más popular de la Europa dibujada. Tanto tiempo después, la herencia de Hergé (el seudónimo procede de la pronunciación en francés de la «r» de Remi y la «g» de Georges) se ha multiplicado infinitas veces, con cientos de nuevos creadores, personajes, tiras, ríos de tinta.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Dicen que en Bélgica hay setecientos artistas del cómic&lt;/strong&gt;, que el 60 por ciento de los libros que se venden en el país tienen bocadillos en su interior, que cada año se editan unos 6.000 títulos del género, algo más de la mitad en francés y el resto en flamenco, y que el 80 por ciento se destina a la exportación. «Es una industria muy importante, con un peso en nuestra economía», afirma Christos Kritikos, un griego que ejerce de guía en el «Centro belga del arte de la tira cómica», uno de los museos más visitados de la ciudad. Los héroes de papel zascandilean por las vitrinas de sus salas, la primera vez que Peyo dibujó la silueta azul de un pitufo, la única escena en la que Lucky Luke disparó a matar, antes de que sus historias fueran para todos los públicos, el «dos caballos» ilustrado que le regalaron sus colegas a Jean Roba («Boule et Bill»).&lt;br /&gt;Art nouveau y el noveno arte&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El museo se instaló en 1989 en uno de esos bellísimos edificios&lt;/strong&gt; del «art nouveau» creados por Víctor Horta (1861-1947), el arquitecto total. La reacción contra los neoclásicos y los neogóticos dio lugar a un diseño modernista, con abundante hierro y vidro, reflejo de una era fabril y febril. Este lugar que también tiene un siglo de vida fue una empresa textil, un espacio abandonado, un proyecto de aparcamiento de varias plantas, y, al cabo, un refugio para Tintín y sus amigos, aparentemente satisfechos de pasar sus días entre estas paredes. «En nuestro fondo hay más de siete mil páginas originales -afirman sus gestores-, que exponemos en tandas de doscientas, ordenadas por temas o autores, en muestras que cambiamos cada dos o tres meses».&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Después de ese aperitivo en la primera planta&lt;/strong&gt; llega el recorrido por los autores y su trabajo. Peyo, nacido en Bruselas, el creador de los pitufos (schtroumpf, en versión original); Roba, uno de los dibujantes de la edad de oro de la revista «Spirou»; Morris y su «Lucky Luke»; Franquin, de cuya imaginación nacieron «Spirou» o «Tomás el Gafe»; Sleen, autor de «Néron», o Willy Vandersteen, un representante de la colaboración entre los universos a menudo separados de flamencos y valones. Vandersteen («Bob y Bobette») y Hergé trabajaron juntos, y de alguna manera representan el talento de ambas comunidades. Tintín -en flamenco, «Kuifje»-, el periodista trotamundos, tiene por supuesto un rincón permanente en este hogar del cómic, quizá menos aparatoso de lo que podríamos pensar. Vemos la línea clara del dibujo, el terremoto de emociones que puede expresar el rostro del capitán Haddock, o las eternas discusiones por cualquier cosa de Dupond y Dupont (Hernández y Fernández, Thomson y Thompson, Jansen y Janssen.). El primer álbum apareció en 1930. El último, en 1976. La familia dejó al personaje ahí, sin aceptar nuevas aventuras, en un intento por respetar al máximo la herencia del genio.&lt;br /&gt;Cómics en el menú del día&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El año del centenario de Hergé no ha tenido una celebración apoteósica en Bruselas&lt;/strong&gt;, quizá por la cotidianidad con que sus habitantes se meten a diario dentro de una viñeta. La gran exposición se realizó a principios del año en París. Y la muestra «Tintín, Haddock y los barcos» se anuncia para el 9 de junio en Ostende, en la costa. «Aquí no hace falta un acontecimiento para descubrir esta cultura», dice un aficionado. Sí, el corazón del cómic late a todas horas en la capital. En los más de treinta murales que adornan otras tantas fachadas, en el «bar dessiné» del hotel Radisson, adornado con trazos originales de autores de prestigio, o en las estaciones de Metro de Stockel o la Gare du Midi. En la entrada de esta última se inauguró a principios de año una inmensa reproducción de un Tintín con cara de velocidad, en la cabina de una locomotora.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Bruselas descubrió las posibilidades del cómic para ado&lt;/strong&gt;rnar las paredes de sus calles hacia 1990. Poco a poco, las fachadas de las esquinas tristes y los rincones que podrían haber sido basureros empezaron a iluminarse con personajes y escenas de tebeos. Hoy hay unos treinta y dos «cuadros» en la zona centro, aunque la cifra va en aumento. Cubitus y Manneken-Pis hacen travesuras pelín escatológicas. Blake y Mortimer juegan a los espías en la marca amarilla. «El futuro no es lo que fue», se lee en un grafito junto al Ángel de Yslaire. Dos inmigrantes dan patadas a un balón frente a un poblado galo. Tintín, Haddock y Milou escapan de la vigilancia de los agentes de seguridad. Y a los pies de alguna de esa viñetas pintadas en la pared, abren las terrazas de los bares próximos en cuanto aparece un rayo de sol, una cerveza para recibir el buen tiempo. Cultura popular en estado puro.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Los colegiales de ciudades de los países próximos&lt;/strong&gt; se acercan de buena mañana para hacer el «tour de la bande dessinée», unas tres horas de caminata por el centro, primero a dos pasos de la Grand Place, en el barrio de l'Ilot Sacré, y luego en las viviendas sociales un poco más alejadas, habitadas hoy mayoritariamente por inmigrantes. A algunos de esos estudiantes les entregan en sus colegios como material de trabajo viñetas con los bocadillos vacíos para que elaboren su propia historia, una forma de ejercitar la imaginación, de conseguir nuevos lectores y de familiarizarse con este arte, tres en uno.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Cerca del bullicio en sesión continua de la Grand Place&lt;/strong&gt; encontramos el reino del silencio de Alain Walsh, un librero especializado en el genéro fantástico. En su establecimiento, bautizado como «Malpertuis», treinta años abierto, apenas caben tres o cuatro personas con cierta comodidad, pero pocos como él cuidan tanto la atención, el consejo, el seguimiento de las novedades de la ciencia ficción. Dice que sus firmas preferidas son Hugo Pratt, autor de «Corto Maltese»; Enki Bilal, un yugoslavo que trabaja en Francia, o los belgas Dany, con un toque erótico en su obra, y Jacobs, creador de «Blake y Mortimer». En Bruselas hay al menos una docena de librerías especializadas en cómics, algunas inmensas, como «Brüsel», otras que surgen como un pequeño descubrimiento, tal que la de Walsh. Un recorrido por sus estanterías es otra forma de conocer la ciudad.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Bruselas, la capital invadida por los funcionarios&lt;/strong&gt;, el centro vacío tras el cierre de las oficinas, ha hallado en las viñetas una forma de expresar su alegría, su sentido del humor, su imaginación burbujeante, o incluso, a veces, su soledad. «La violencia, menos; eso lo encontrará más en el manga japonés», dice un aficionado que toma notas en el museo del cómic. Hergé fue un navegante pionero en el río de tinta que durante un siglo ha llenado revistas, periódicos y libros, y el caudal ahí sigue, vivo y con nervio.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13927688-1161343004928345353?l=conlamaletahecha.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://conlamaletahecha.blogspot.com/feeds/1161343004928345353/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13927688&amp;postID=1161343004928345353' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13927688/posts/default/1161343004928345353'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13927688/posts/default/1161343004928345353'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://conlamaletahecha.blogspot.com/2007/11/herg-cien-aos-ros-de-tinta-en-bruselas.html' title='Hergé, cien años Ríos de tinta en Bruselas'/><author><name>J. F. Alonso</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh5.googleusercontent.com/-6RFf9OqIOJ0/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAAAA/kHmL-NpEeVY/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13927688.post-2133922983857916870</id><published>2007-03-27T12:05:00.000+02:00</published><updated>2007-03-27T12:08:24.441+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Castilla y León'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Europa'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Valladolid'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='España'/><title type='text'>Urueña, la villa ilustrada</title><content type='html'>&lt;strong&gt;La semana pasada llegó el ADSL&lt;/strong&gt;. Noticia de portada. En Urueña no hay periódico, ni siquiera kiosco, pero la gran novedad se anuncia en el mesón de la plaza; y lo repiten Michel, el músico, y Jesús, el librero de toda la vida, y Joaquín Díaz en su despacho, bajo una luz tenue y cálida que se pierde entre las canas de su barba abundante. Una imagen que parece decir: «Silencio, se habla». Se medita. Se devana el ovillo de la historia. Joaquín llegó con las maletas a esta colina amurallada del corazón de Castilla el último día de 1988. «Me instalé en otra casa, mientras se hacían las obras aquí. No tenía calefacción, y el viento soplaba de una forma terrible. Por la mañana, en la calle, alguien me dijo: “Ay, si eso no es nada. Cuando sopla de verdad se lleva las tejas”».&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Joaquín Díaz, folklorista&lt;/strong&gt;, había conocido Urueña a principios de los 70, durante una grabación para la televisión. «Era una ruina noble, que se había salvado de los atropellos urbanísticos de los sesenta porque aquí no había dinero». Le encantó. Pero él andaba entonces tras esos sueños que siempre han guiado su vida: encontrar un público que amara lo tradicional, en su época en los escenarios (1967-1976); recorrer las aldeas y entrevistar a los lugareños en busca de sus músicas y costumbres; y, al cabo, demostrar que los pueblos tienen posibilidades de vivir si se invierte «un poco» en ellos. Por eso volvió a Urueña, para montar su Centro Etnográfico, inaugurado en 1991, en La Mayorazga, una casona del XVIII. Allí vive hoy, junto a 16.000 libros, 6.000 pliegos de cordel, miles de horas de grabaciones, unas mil aleluyas (historias contadas con viñetas), cientos de cancioneros desde 1850 a nuestros días…&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;«Al principio, bajaba a barrer la calle a las seis de la mañana, para que no me viera nadie. &lt;/strong&gt;Y los amigos me llamaban y me decían que estaba loco, pero yo era consecuente con una forma de ser, una actitud que quizá haya podido resultar contagiosa», afirma. Seguro que sí. «La primera Villa del Libro española está en Urueña en parte por él, porque había otras alternativas», admite Pedro Mencía, director del centro cultural, museo y área de investigación E-Lea. Y muchos de los forasteros que han comprado casa lo han hecho atraídos por su imán. Michel Lacomba (bajista con Eliseo Parra, Aute, Suburbano, Luis Pastor) y Rosa Munguía vinieron hace cinco años para montar su estudio de grabación (Barlovento). Lo enseñan orgullosos. «Es maravilloso. El silencio te deja apreciar los sonidos de verdad, el viento, el aleteo de los pájaros al atardecer», saborean las palabras.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;A Urueña le va como anillo al dedo &lt;/strong&gt;el sonido de un chelo junto a las murallas, la conversación, la puesta de sol sobre la inmensidad de Tierra de Campos, un poema de Antonio Colinas: «¿Conocéis el lugar donde van a morir / las arias de Händel? / Está aquí, en el centro del centro de Castilla». Algo de todo eso, y (siempre) Joaquín, atrajo también a Jesús Martínez, el primer librero de Urueña. «Este era el pueblo más pequeño de España con librería, la mía, Alcaraván», comenta divertido. A principio de los noventa, Jesús, empleado de la Tienda Verde en Madrid, viajaba de cuando en cuando a Valladolid para comprar la revista «Folklore», dirigida por Joaquín Díaz. Un día preguntó dónde vivía, y le dijeron que en Urueña. Así descubrió el pueblo, así maquinó el plan de huida de Madrid. «Fue en 1993. Al principio había fines de semana en los que no venía nadie».&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Jesús Martínez no sabe cómo le va a afectar la repentina invasión de libreros&lt;/strong&gt;, diez aventureros instalados a partir de ahora intramuros, dentro del proyecto Villa del Libro que ha puesto en marcha la Diputación Provincial de Valladolid y que gestiona Turisvall. Pero, con tres lustros de experiencia, deja un consejo en el aire: «Aquí hay que pasar dos inviernos». Sabe de lo que habla. Del frío. De la soledad. Del viento que fustiga la colina. De las noches largas. «Claro que es una locura», admite Miguel Ángel Delgado, de treinta y tres años, propietario de la librería «Alejandría», uno de los recién llegados. «Mire, soy el único librero de antiguo en Valladolid; si no estuviera loco, no tendría ni siquiera ese espacio físico, y tampoco éste. Vendería por internet, como muchos de mis colegas». Delgado se ha especializado en libros de arte, dadaísmo, surrealismo, poesía visual, en Gómez de la Serna o Julio Cortázar, en Picabia, y en presentar esos volúmenes con un evidente detenimiento en la estética.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La Villa del Libro ha hecho mucho ruido al nacer&lt;/strong&gt;. 3.600 visitantes el primer fin de semana. «Es un híbrido entre turismo y cultura —opina Pedro Mencía, que se subió al proyecto en marcha, hace unos meses—. Y yo creo que el comercio muy especializado de productos culturales en entornos singulares tiene muchas posibilidades de éxito». El escenario cumple con la premisa. Urueña, Conjunto Histórico-Artístico, es una fotografía bien conservada del Medievo, de cuando se levantó el castillo (Alfonso I «El Grande»), fue cabeza de merindad del infantazgo de Valladolid (Sancho II «El Fuerte»), se fortificó (Sancho III «El Deseado»). Al caer la tarde, cuando Joaquín Díaz nos acompaña por las calles, el personaje y la villa se confunden en el tiempo.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Amancio Prada, que se acaba de comprar y rehabilitar una casa&lt;/strong&gt;, y Luis Delgado (La Musgaña, Cuarteto de Urueña, especialista en cancionero andalusí), que trajo aquí su colección de instrumentos musicales, también aluden a la amistad con Joaquín Díaz. «Viví en Lavapiés; luego, en Torrelodones, y, desde hace una década, en Urueña. Cada vez más lejos de la ciudad», decía Delgado mientras preparaba el concierto que ofreció ayer en Berlín con motivo del cincuenta aniversario del Tratado de Roma. «Hemos vivido un ritmo de crecimiento lento, en el que algunas iniciativas tenían éxito y otras fracasaban; por eso surge un cierto temor a la irrupción de demasiadas propuestas juntas, a crear un parque temático».&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Fernando Gutiérrez y Rosa de Miguel &lt;/strong&gt;también huyeron de Madrid, en el caso de Rosa tras hacer un curso de encuadernación en el centro cultural Conde Duque. «Queríamos irnos, y estábamos mirando por Soria, pero supimos de Joaquín a través del escritor Avelino Hernández», recuerdan. En septiembre de 1993 abrieron el taller de encuadernación que ahora se disponen a reformar y ampliar, en el que esta mañana reparan un lomo con el mimo de los artesanos. Con una dedicación como la de Concepción García, quien descubrió la caligrafía hace cinco años y que ahora forma parte de la Asociación Alcuíno, grupo que participa en el proyecto «Villa del Libro». «Queremos recuperar la atmósfera del scriptorium, las plumas de ave, los monjes, el pergamino. En la sociedad del e-mail y del “control z” creemos que esto tiene un valor».&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Concepción, sobre la Villa del Libro, dice&lt;/strong&gt;: «Un poco utopía, pero ¿por qué no?». Pilar Verdú, valenciana, periodista, impulsora de Efecto Violeta Ediciones, encargada tres años de las actividades culturales del Instituto Cervantes en París, supo de Urueña por internet, presentó un proyecto basado en la cultura mediterránea y lo ganó. Ahora tiene librería y una casa recién comprada, síntomas de un flechazo a primera vista. José Antonio Largo y su esposa, Esperanza, tenían Urueña más cerca. Trabajan en Valladolid. Ella al frente de la «Boutique del Cuento», él como profesor de Historia. La atmósfera que persiguen tiene que ver con los cuentos de Calleja, con desplegables y troquelados, con las ilustraciones de Roberto Innocenti. En cuanto al negocio, «con no perder…».&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Los cinco libreros de la Asociación Alvacal &lt;/strong&gt;que comparten local en Urueña tampoco esperan ganar dinero. «Creemos que una iniciativa de estas características debe reflejar todos los mundos del libro, desde el actual a los incunables o la segunda mano», dice Felipe Martínez, presidente de esta asociación de veintidós libreros de viejo. Felipe cree que hay bibliófilos, bibliópatas (gente capaz de grandes esfuerzos por conseguir algo) y curiosos, «que no vendrán necesariamente por los libros, pero que, una vez aquí, pueden comprarlos». Esa es la idea del principio. La de Joaquín Díaz se resume así: «Me gustaría reivindicar un crecimiento razonable para Urueña, pero también la soledad y el silencio como generadores de esa atmósfera imprescindible para la serenidad del razonamiento&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13927688-2133922983857916870?l=conlamaletahecha.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://conlamaletahecha.blogspot.com/feeds/2133922983857916870/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13927688&amp;postID=2133922983857916870' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13927688/posts/default/2133922983857916870'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13927688/posts/default/2133922983857916870'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://conlamaletahecha.blogspot.com/2007/03/uruea-la-villa-ilustrada.html' title='Urueña, la villa ilustrada'/><author><name>J. F. Alonso</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh5.googleusercontent.com/-6RFf9OqIOJ0/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAAAA/kHmL-NpEeVY/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13927688.post-1208841666041520373</id><published>2007-03-13T23:22:00.000+01:00</published><updated>2007-03-13T23:26:29.265+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Colombia'/><title type='text'>Amazonas, la llamada del ecoturismo</title><content type='html'>&lt;p&gt;Los policías nacionales Silva e Ipuchima desenfundan un teclado Yamaha y un micrófono, los conectan a la luz y echan una ojeada al cielo. A eso de las dos y media aterrizará, como todos los días, el vuelo de Aerorepública procedente de Bogotá. Silva e Ipuchima calientan la voz en la sala de recogida de equipajes, una estancia rudimentaria con cinco ventiladores de aspa que renuevan con esfuerzo el aire húmedo y pegajoso de esta esquina del mundo. Ha llovido hace un rato, antes de que llegara el único avión de pasajeros que hoy tomará tierra en esta pista, cargado de turistas y de mercancías para Leticia, la capital del departamento. No hay protocolo, ni «finger», ni «follow me». Se detiene el avión junto a la caseta-recepción, bajan los pasajeros, y Silva e Ipuchima, vestidos con su uniforme caqui, se arrancan con una melodía de aire brasileño. No parece que desafinen en exceso, mientras los pasajeros se hacen con su maleta y degustan una refrescante mezcla de cachaza y hielo. «Bienvenidos al Amazonas, la mayor reserva mundial de la biosfera», proclama Ipuchima antes de entonar el siguiente son.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;En realidad, la Amazonia mancha de verde siete países, pero nosotros estamos en Leticia, un curioso lugar lejos de cualquier sitio, pero a dos pasos en sentido literal de Brasil y Perú. Hasta aquí sólo se puede llegar en avión (una hora y cuarenta minutos desde Bogotá) o en barco, en una travesía de varios días desde Iquitos o Manaos. Quizá por eso, cuando el vuelo de Aerorepública despega hasta el día siguiente se mezclan las sensaciones: el tipo de paz que sólo se masca en el fin del mundo y un pellizco de inquietud, de fragilidad, que desaparece al zambullirnos en el trajín de la calle, en el caótico tráfico de motos (para qué servirían los coches, si sólo hay una carretera de unos pocos kilómetros), en el olor de la yuca sobre la parrilla y el runrún de la inmediata selva.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;En Leticia anochece pronto, igual que se apaga una pequeña vela en la inmensidad del horizonte, pero amanece tan deprisa que apenas da tiempo a dormir. A eso de las cinco menos cuarto, el puerto ya bulle de actividad. Los vecinos de las comunidades cercanas llegan para vender su mercancía, en especial los pescados del río, gamitana, dorado, bocachico o el sabrosísimo pirarucú, un tesoro no siempre disponible. Alrededor de los puestos, una levísima estera sobre el suelo, resuena el rugido de las motos, que también madrugan, y el primer ir y venir de los barcos. Dicen que ahora está de moda el «peque-peque», un motor de 5,5 caballos poco intrusivo cuando se trata de observar la naturaleza, las cientos de especies de árboles o aves que esperan río adelante. En una esquina del puerto atracan los cargueros que cubren el trayecto hacia Manaos. Los mochileros los cogen por 150.000 pesos (unos 50 euros), que dan derecho a hamaca y comida, y a las vistas, claro.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;La lancha rápida avanza veloz sin que el gran río mueva un músculo. De una orilla a otra puede haber hasta cinco kilómetros en este trapecio desconocido incluso para los colombianos. «A la izquierda, Perú. A la derecha, Colombia. A su espalda, Brasil», le pone palabras al mapa Antonio Regifo Galdino, guía desde hace una eternidad, incluso cuando no había turistas. Ahora llegan unos 28.000 al año, una cifra razonable si se tiene en cuenta que en Leticia viven poco más de 30.000 personas, pero ridícula si se pone en relación con un entorno tan apabullante. El inmenso Amazonas, 6.775 Kms, las tres fronteras, el mismo río que recorrió Francisco de Orellana en 1542 desde los Andes hasta el Atlántico.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;En el siglo XVI, en la Amazonia vivían millones de indígenas. «Hoy, en este departamento quedarán unos 20.000», dice Shirley Whiler, directora del museo antropológico de Leticia. La mayoría, ticuna, aunque también hay huitotos, yaguas, yucunas... y así hasta diecinueve grupos étnicos, repartidos en pequeñas comunidades a lo largo del río. La lancha del capitán Malaquías Castro se detiene con los turistas en los poblados tras el rastro de esa historia. Los más viejos cuentan las leyendas del abuelo sabedor (chamán) y las reuniones en la maloca para tejer el canasto de la vida, o recuerdan la tradición de que los hombres fabricaran máscaras y tambores para el «pelazón», el ritual de iniciación de las mujeres indígenas, que incluía el corte de pelo al cero, o muestran las cerbatanas y los dardos mojados en curare. Por supuesto, hoy nada es lo que fue. Los indígenas venden su artesanía a los viajeros, que les acribillan a fotos, o trabajan para alguna multinacional, como el grupo Decameron, que construye senderos, un restaurante y un hotel en la isla de los micos. &lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;br /&gt;La autopista de agua se ha llenado de maleza y palos, y el cauce se antoja de repente una trampa para marineros inexpertos. El capitán Castro, que lleva en el Amazonas más de veinte años, llega sin problemas al Parque Nacional Natural Amacayacu, una de las cincuenta y una áreas protegidas en Colombia. El ecoturismo ha movido en todo el país 1,5 millones de visitantes en los últimos dos años. Hasta la Amazonia han llegado muchos menos, entre otras cosas porque el río y la selva se asociacian con frecuencia únicamente a Manaos (Brasil), y no a Colombia. En las 293.000 hectáreas del Amacayacu, cualquier aficionado a la observación de fauna y flora sentirá la emoción que provoca un tesoro recién descubierto. Encontramos veinticinco senderos interpretativos, pensados para una escapada corta o para una incursión de varios días tras el rastro del jaguar o de los caimanes, tras la silueta de las enormes ceibas, el árbol clásico de las regiones tropicales.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Empieza a llover de nuevo, aunque en este lugar donde rara vez se baja de los treinta grados eso poco importa. En Amacayacu, parque que dispone de alojamientos confortables, machacan el mensaje del turismo sostenible. Y una idea parecida mueve a los vecinos de Puerto Nariño, un pueblo a dos horas de Leticia en lancha rápida en el que no está permitida la circulación de coches o motos, salvo el camión de la basura y la ambulancia. La selva nos rodea por todas partes. Julián, nombre castellanizado de un yagua, guía un paseo en busca de árboles representativos. Aquí está la capirona, una especie que muda la piel como si fuera una serpiente. Allá, el ojé, con sus raíces inmensas. Cerca, la hamaca del duende, el cumala, el cedrillo, o el capinurí, el árbol de la fertilidad. Cientos, miles de troncos diferentes salpican un camino al que apenas consigue llegar la luz, tan tupido, tan aparentemente infranqueable.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;En el muelle de Puerto Nariño atracan con regularidad los paquebotes de los pescadores, y alguno turístico. Uno de ellas, manejado por Saulo, de veinte años, suele adentrarse en los lagos del Tarapote, una balsa de agua y paz sobre la que el atardecer cae a cámara lenta. Los lugareños vienen a este refugio en busca de pescado —araguanas, pintadillos, sábalos...— que vender en el mercado de la mañana. Los turistas, en cambio, aguardan el ocaso y la silueta de los delfines rosados, el silencio, los saltos de estos bellísimos ejemplares. De regreso a Puerto Nariño, donde la luz se corta a las doce de cada noche, el estruendo de la gran ciudad se antoja sólo un vago recuerdo.&lt;br /&gt;Malaquías Castro pisa el acelerador camino de Leticia, con parada en otras comunidades indígenas o en la casa flotante construida por Aviatur. Es un hotel móvil de lujo para ocho personas en el que recorrer el río. En Leticia aún se podrá estirar la excursión. Quizá practicar kayak, en alguna quebrada que se interna en la selva, o canoping, ese deporte que consiste en trepar con un sistema de poleas hasta la copa de unos árboles de inmenso porte. Quizá pasear por una ciudad vigorosa pero en la que sólo hay un semáforo. O pasar a Brasil para comer. En esta tierra fronteriza, la mañana se escapa rápido. A las tres, Silva e Ipuchima nos esperarán en el llamémosle aeropuerto. Si la lluvia violenta del trópico no lo impide, el avión despegará a las tres y media en punto.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;      &lt;div&gt;&lt;span style="font-weight: bold;font-size:130%;" &gt;Cuaderno de viaje&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Cómo llegar. &lt;/span&gt;Avianca, Iberia y Air Comet vuelan desde Madrid a Bogotá. Hasta Leticia, capital del departamento del Amazonas, sólo se puede ir en avión, con &lt;a href="http://www.aerorepublica.com.co"&gt;Aerorepublica&lt;/a&gt;&lt;a href="http://www.aerorepublica.com.co"&gt;&lt;/a&gt;, por unos 225 euros. Hay un vuelo diario.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Alojamiento.&lt;/span&gt; La mejor opción es el hotel que la cadena &lt;a href="http://www.decameron.com"&gt;Decameron&lt;/a&gt; abrió recientemente en Leticia. Hay otros alojamientos en la ciudad (el Anaconda sería la alternativa), pero todos ellos son más modestos. Otra posibilidad es alquilar la casa flotante para ocho personas que ha construido &lt;a href="http://www.aviatur.com"&gt;Aviatur&lt;/a&gt; y que suele echar el ancla en un recodo del Amazonas entre Leticia y Puerto Nariño. El alquiler completo cuesta 540 euros/día.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;En el río.&lt;/span&gt; Aviatur o el hotel Decameron ponen a disposición de los turistas lanchas y guías para llegar hasta Puerto Nariño, al parque nacional Amacayacu, a la isla de los micos o al territorio de la victoria regia, esa flor espectacular tan característica de esta zona. Si prefiere buscar un guía directamente, puede contactar con &lt;a href="http://reservasinfrontera@hotmail.com"&gt;Antonio Rengifo&lt;/a&gt;.&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;br /&gt;Qué comer.&lt;/span&gt; En el Amazonas, los peces del río son las estrellas, sobre todo el codiciado pirarucú. En cuanto a la carne, la alternativa más frecuente es el pollo, acompañado, como siempre, por yuca, arroz y patacones (plátano frito cortado en rodajas). El catálogo de zumos naturales es espectacular. Los podremos encontrar de arazá, copuazú, camucamu, carambolo, chontaduro, guayaba...&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Precauciones.&lt;/span&gt; Se exige la vacuna de la fiebre amarilla, y se recomienda repelente para los mosquitos, tratamiento contra la malaria (aunque ésta no es una zona de peligro) y protección contra el sol. En cuanto a la seguridad, en el trapecio amazónico no opera ningún grupo armado, por lo que la sensación de tranquilidad es completa. Lo mismo ocurre en Bogotá, ciudad que ha mejorado en este aspecto de forma muy llamativa. &lt;a href="http://www.colombiaespasion.com/"&gt;www.colombiaespasion.com&lt;/a&gt; / &lt;a href="http://www.proexport.com.co/"&gt;www.proexport.com.co&lt;/a&gt; (91 577 67 08). &lt;/div&gt; &lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13927688-1208841666041520373?l=conlamaletahecha.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://conlamaletahecha.blogspot.com/feeds/1208841666041520373/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13927688&amp;postID=1208841666041520373' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13927688/posts/default/1208841666041520373'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13927688/posts/default/1208841666041520373'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://conlamaletahecha.blogspot.com/2007/03/amazonas-la-llamada-del-ecoturismo.html' title='Amazonas, la llamada del ecoturismo'/><author><name>J. F. Alonso</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh5.googleusercontent.com/-6RFf9OqIOJ0/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAAAA/kHmL-NpEeVY/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13927688.post-3828029007849358849</id><published>2007-01-30T11:53:00.000+01:00</published><updated>2007-01-30T18:58:36.087+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Innsbruck'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Alpes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Europa'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Austria'/><title type='text'>Innsbruck, el invierno en el corazón de los Alpes</title><content type='html'>&lt;strong&gt;&lt;a href="http://www.abc.es/20070128/domingos-domingos/innsbruck-invierno-corazon-alpes_200701280946.html"&gt;Desde el banco de salida del trampolín olímpico&lt;/a&gt; &lt;/strong&gt;de saltos de Innsbruck se ve el cementerio. Antes de empezar su vuelo de más de ciento treinta metros sobre el vacío, estos deportistas —pronúnciese aventureros— seguramente prefieren mirar a otro sitio. Por ejemplo, al casco urbano, más allá de las lápidas, o a los dientes de sierra de los Alpes, a la nieve, al reino de las montañas. La ciudad es relativamente pequeña, unos 130.000 habitantes, y se extiende más de lo que podíamos suponer a la vera del revuelto río Inn. Sólo unos edificios altos y pintados de colorines, construidos para los Juegos Olímpicos de 1964, desentonan en la manejable y apacible capital del Tirol (Austria).&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Las cumbres, habitualmente barnizadas de blanco &lt;/strong&gt;—aunque este invierno la nieve se ha hecho de rogar—, protegen Innsbruck como si fueran una legión de fortachones gigantes, de riscos invencibles a dos pasos de la frontera italiana y alemana. Al sur, junto a ese trampolín que tantas veces hemos visto en televisión, las moles son de granito, y las laderas bastante asequibles para los esquiadores. Al norte, en cambio, las pendientes convierten las pistas en las más difíciles de la región. Lanzarse desde los más de dos mil metros de Seegrube / Nordpark sierra abajo, hasta las primeras casas, requiere alguna experiencia y ningún vértigo.&lt;br /&gt;Memoria histórica&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Ya con las tablas quitadas&lt;/strong&gt;, en Innsbruck se puede utilizar el tranvía o los taxis, si aprieta el frío, pero el centro histórico pide a gritos un recorrido a pie que puede comenzar en el arco del triunfo, en la calle de María Teresa, construido en 1765 para celebrar la boda de Leopold II, uno de los dieciséis hijos de la emperatriz, con la infanta española María Ludovica. El esposo de María Teresa falleció durante los festejos, lo que da a este monumento, a la capilla del palacio imperial y al convento para religiosas de ascendencia aristocrática que se levantaron en memoria de aquellos días, un barniz de melodrama, de fiesta interrumpida. Es sólo un segundo, porque en seguida regresa el presente, el alboroto de un grupo de turistas que se fotografía con el telón de fondo de las montañas, las tiendas de sombreros tiroleses.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Dicen que en estas calles cuarteadas por los raíles de los tranvías &lt;/strong&gt;cayeron 75.000 bombas en la II Guerra Mundial. Al menos una de ellas se quedó sin estallar junto al altar de la basílica de Wilten, una joya construida entre 1751 y 1756, y recuperada bajo la inspiración del arquitecto-párroco Franz de Paula Penz en el XVIII. El azar de aquella bomba inane se recuerda como un milagro. Y es que en una de las regiones más católicas del mundo, la fe casa bien con casi todo. Vemos imágenes religiosas en las paredes de los restaurantes, en la recepción del hotel Europa Tirol, en las fachadas de incontables casas de los pueblos de los alrededores, en Igls, Mutters o Natters, y, desde luego, en la catedral, dedicada a Santiago de Compostela, ejemplo de barroco y de las eternas relaciones de los Habsburgo, los Borbones, Austria y España.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Innsbruck fue residencia imperial&lt;/strong&gt;, circunstancia que ha dejado en muchos edificios y calles una pátina de grandeza. Este rincón era el capricho de Maximiliano, uno de los primeros senderistas de los Alpes, aficionado insobornable a la caza y a la montaña, que eligió el Tirol para pasar largas temporadas. También lo eligió para morir, aunque ese último trance le atrapó finalmente en Viena. En su querida Innsbruck había diseñado una aparatosa tumba, una obra maestra del género. Hoy la vemos —vacía, ya que los restos del emperador permanecieron en la capital— en la iglesia de la Corte, rodeada de veintiocho grandes estatuas de bronce dedicadas a la realeza. Son fieles y minuciosos retratos creados por los mejores artistas de la época, entre ellos Durero.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Cerca de la Hofkirche y de la tumba que Maximiliano &lt;/strong&gt;no llegó a ver terminada se halla el tejadito de oro, quizá el monumento más conocido de Innsbruck. Se trata de un mirador cubierto por 2.657 tejas de cobre dorado que añadió Maximiliano I a la antigua residencia de Federico IV. Entre las dos luces del atardecer y el blanco azulado de los riscos, el tejadito desde el que el emperador contemplaba el trajín cotidiano de la ciudad es un imán para las cámaras de los turistas. Disparan como si se fuera a acabar el mundo. Alrededor, las callejuelas, edificios hermosos como esa cercana fachada de estilo Regencia; la torre vieja, un punto de observación al que merece la pena subir a pesar del esfuerzo, 148 escalones y noventa y tres metros de altura, y el palacio Hofburg, reformado en estilo rococó durante la época de María Teresa. Su interior se antoja desangelado, con pocos muebles, y sólo la sala central, llena de retratos de la interminable familia de la emperatriz, confirma el esplendor que se supone al edificio.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;En cuanto dejamos atrás la zona más abigarrada del centro&lt;/strong&gt;, la vista se va casi sin pretenderlo a las montañas. A muy pocos kilómetros de estas calles están las estaciones de esquí, los glaciares —en los que la nieve está asegurada incluso un invierno en el que parece primavera—, y los pequeños pueblos que siembran las laderas de casitas tradicionales, o de residencias de quienes se han cansado del «agobio» urbano de Innsbruck. En Igls, esta mañana, las «balas humanas» del «bobsleigh» vuelan sobre el hielo. Apenas se les puede seguir con la mirada. Esta pequeña localidad vivió una enorme transformación durante los Juegos Olímpicos de 1976, y merece una parada, aunque sea para ver la iglesia, quizá del siglo XIII, y las fachadas de las casas, decoradas con pinturas religiosas, como siempre en el Tirol.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Los dos Juegos Olímpicos celebrados &lt;/strong&gt;en Innsbruck han aportado a la ciudad y a su entorno una popularidad inmensa. Basta una prueba para comprobar el efecto: las pistas de esquí suelen estar llenas de estadounidenses, para quienes, entre otras cosas, resulta sorprendentemente más barato esquiar aquí que en Colorado. También hay australianos (Innsbruck tiene una oficina de turismo propia en las antípodas), y, desde luego, alemanes o italianos: el Tirol les queda a tiro de excursión de fin de semana. En cuanto a los españoles (60.000 pernoctaciones en 2006), por ahora preferimos estas montañas en primavera-verano, cuando el verde se come al blanco.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;En la carretera que nos lleva a Kühtai&lt;/strong&gt;, un pueblecito situado a más de dos mil metros, sobran las curvas en las que detenerse para atrapar tantas postales alpinas como queramos. Y una vez arriba, aparece al fin el invierno tal como lo imaginamos en los Alpes. El hielo. La nieve. Las siluetas abrigadas que descienden en zigzag. Los remontes en danza. Incluso un viento afilado que corta los labios, que nos obliga a cerrar la cremallera del anorak a la altura de los ojos. Desde aquí arriba, el mundo es blanco y radiante. Por eso, los Habsburgo eligieron Kühtai para instalar su pabellón de caza. Sentados a la mesa junto a un descendiente de Sissi y Francisco José, alguien pregunta: «¿Y si nieva tanto como para quedarse aislados?». El conde de &lt;a href="http://www.jagdschloss.at"&gt;Stolberg-Stolberg &lt;/a&gt;sonríe: «Bueno, aquí eso no sería demasiado grave, ¿no cree?».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que hay que saber&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El viaje.&lt;/strong&gt; Lo más cómodo es volar hasta Múnich. &lt;a href="http://www.lufthansa.com"&gt;Lufthansa&lt;/a&gt; enlaza esta ciudad con Madrid y Barcelona a partir de 104 euros i/v, todo incluido. 902 220 101. &lt;a href="http://www.airport-transfer.com"&gt;Four Seasons Travel&lt;/a&gt; cubre el trayecto hasta Innsbruck en unas dos horas con minibuses para seis personas que funcionan como un taxi compartido. El precio, i/v, ronda los 100 euros por persona.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El hotel&lt;/strong&gt;. Desde la página &lt;a href="http://www.innsbruck.info"&gt;www.innsbruck.info&lt;/a&gt; se pueden localizar incontables posibilidades de alojamiento en Innsbruck y los pueblos de los alrededores. Dos opciones céntricas pueden ser el &lt;a href="http://www.europatyrol.com"&gt;Europa Tirol&lt;/a&gt;, cómodo y con un restaurante excelente, y el &lt;a href="http://www.goldeneradler.com"&gt;Goldener Adler&lt;/a&gt;, el más antiguo de la ciudad. En la entrada presumen de una lista de celebridades que han dormido en sus habitaciones, desde Mozart a Goethe o el Emperador Maximiliano. Está situado en pleno casco histórico.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Comer.&lt;/strong&gt; «&lt;a href="http://www.restaurant-lichtblick.at"&gt;Licht Blick&lt;/a&gt;». Restaurante panorámico, con excelentes vistas sobre Innsbruck y las montañas, en la séptima planta del edificio Rathaus. «&lt;a href="http://www.solovino.info"&gt;Solo Vino&lt;/a&gt;», ambiente y comida italiana. &lt;strong&gt;Compras.&lt;/strong&gt; La ropa tirolesa es mucho más que folclore. Se ve por la calle, se usa en muchos casos a diario. &lt;a href="http://www.lodenbaur.at"&gt;Ledenbaur&lt;/a&gt; es una tienda especializada en abrigos y trajes regionales y típicos. Brixnerstrasse, 4.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El mundo del cristal&lt;/strong&gt;. La fábrica de &lt;a href="http://www.swarovski.com/crystalgallery"&gt;Swarovski&lt;/a&gt; está a apenas 10 Km de Innsbruck. Allí se ha creado un parque temático del cristal frecuentadísimo por rusos y japoneses, entre otros.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Para saber más.&lt;/strong&gt; Turismo de &lt;a href="http://www.austria.info"&gt;Austria&lt;/a&gt;: 902 999 432.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13927688-3828029007849358849?l=conlamaletahecha.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://conlamaletahecha.blogspot.com/feeds/3828029007849358849/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13927688&amp;postID=3828029007849358849' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13927688/posts/default/3828029007849358849'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13927688/posts/default/3828029007849358849'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://conlamaletahecha.blogspot.com/2007/01/innsbruck-el-invierno-en-el-corazn-de.html' title='Innsbruck, el invierno en el corazón de los Alpes'/><author><name>J. F. Alonso</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh5.googleusercontent.com/-6RFf9OqIOJ0/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAAAA/kHmL-NpEeVY/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13927688.post-2145146240507584783</id><published>2006-12-22T16:49:00.000+01:00</published><updated>2006-12-22T17:00:37.923+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Europa'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Francia'/><title type='text'>Champagne, paseo con burbujas</title><content type='html'>&lt;strong&gt;En Hautvillers, un pequeño pueblo de ochocientos habitantes&lt;/strong&gt;, hay sesenta casas de champán y ciento sesenta carteles colgados de portales o esquinas dedicados al monje benedictino Dom Pérignon (1639-1715). Jacques Postel, un jubilado de verbo fácil que a menudo ejerce de guía, «para completar el mes», se cala una gorra de felpa sobre su frente despejada, y comienza el paseo bajo una leve llovizna otoñal. «Mire el campo —dice, al final de la última esquina, junto a las cepas de Moët et Chandon—. Este es el paisaje de la región: el pueblo, las viñas que cubren las laderas y, sobre las colinas, el bosque».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;En Champagne-Ardenne, todo son burbujas&lt;/strong&gt;, desde el nombre de las ciudades hasta el menú de los restaurantes. Desde el aperitivo en el bar de la plaza, a eso de las doce, hasta las conversaciones. En el caso del guía Postel, la charla vuelve hacia Pierre Pérignon, que vivió en la abadía de Hautvillers cuarenta y siete años. «Estaba lleno de virtudes. Dignificó esta comunidad», se puede leer en la lápida que le recuerda, junto al altar de la iglesia (la abadía que completaba el conjunto original fue destruida durante la Revolución Francesa). Ya no quedan conventos en este pequeño pueblo, pero el pasado del enólogo Pérignon sigue estando presente. Los más entusiastas le atribuyen el descubrimiento del «método champenoise», aunque lo más probable es que mejorara técnicas ya aplicadas. Dejó escritas sus normas de vendimia, vigentes aún hoy, y se le atribuyen incontables innovaciones —discernir entre la certeza y la leyenda es complejo en este personaje—, como la utilización por primera vez de tapones de corcho para las botellas, tras una visita al monasterio benedictino de Sant Feliu de Guixols.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hautvillers está a tiro de viñas &lt;/strong&gt;—apenas ocho kilómetros— de Epernay, «la capital del champán». También aquí la mayoría de sus vecinos vive de la economía de las burbujas. Por ejemplo, Bernard Ocio, uno de los cocineros más conocidos de la región, que oficia en el restaurante «La Cave à Champagne», donde utiliza el espumoso como acompañante esencial de sus creaciones. O Jean-Louis Brizard, director de la oficina de turismo de la localidad, que presume de cifras («se distribuyen 330 millones de botellas cada año, procedentes de cientos de pueblos, de miles de explotaciones») y de las tres uvas características: «Pinot noir, que da la estructura, el cuerpo; chardonnay, la frescura, la elegancia; y pinot meunier, la redondez».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;En la Avenida del Champagne de Epernay &lt;/strong&gt;se oyen todos los idiomas estos días previos a la Navidad. «Que me pongan mil botellas», bromea un turista de El Salvador en la tienda de Moët et Chandon, al final de la ruta guiada por sus instalaciones. Y algo parecido deben decir, o tal vez no, los decenas de ciudadanos japoneses que por aquí pasan a cada momento, en busca de las sedes de las míticas compañías del champán. Desenfundan las cámaras digitales, posan delante de las botellas, compran unas cuantas y regresan al autobús, entusiasmados por haber respirado tan de cerca este «aroma francés». &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Enzo Olguín aguarda en la entrada &lt;/strong&gt;de otra de las empresas tradicionales instaladas en esta «área espumosa», Champagne de Castellane, creada por el vizconde Florens De Castellane en 1895. Entre estos muros, Olguín explica la vida del vino, desde la vendimia (esta temporada, a principios de septiembre, antes de lo habitual) a la primera fermentación, en enormes cubas de acero inoxidable de hasta 150.000 litros. Ahí se mantiene durante un mes a una temperatura de entre dieciséis y dieciocho grados. Luego habrá que eliminar el gas carbónico, para obtener el vino base; añadir levadura, y dejar reposar el resultado durante cinco o seis meses. Los productos tradicionales necesitarán de dos a tres años en las botellas; los de prestigio, seis o siete; y el clásico, champán para el que nadie sabe la fórmula (simplemente ocurre), puede aguantar décadas. «El más antiguo que ahora tenemos es de 1919», afirma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La producción de Castellane &lt;/strong&gt;reposa en una espectacular galería de más de nueve kilómetros de extensión. Dicen que toda la ciudad de Epernay está agujereada, como si fuera el Metro de Madrid, por unos doscientos kilómetros de galerías subterráneas en las que el termómetro se mantiene en torno a los doce grados. Apenas se escucha el sonido de una gota de agua al chocar contra el suelo. En los laterales hay botellas de final del siglo XIX, por supuesto inservibles salvo para recordar el paso del tiempo. Y en los rincones oscuros, las cosechas más recientes, a la espera de su turno para salir al mercado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;De Epernay a Reims&lt;/strong&gt;, la capital económica de la región, hay treinta kilómetros, media hora de carretera, eso siempre que no nos detengamos en alguna bodega cercana, como la clásica Ruinart, con sus treinta kilómetros de cavas clasificados como Monumento Histórico. De las viñas a la ciudad, iluminada por los puestos de uno de esos tiernos mercadillos de Navidad del centro de Europa. Del campo ocre a la exhibición de luces y farolillos, en las mismas calles que fueron arrasadas durante la Primera Guerra Mundial. En aquellos años, en el casco urbano se contaban 14.000 casas; sólo sesenta eran habitables al terminar la contienda. &lt;br /&gt;Cuando callaron las bombas empezó la reconstrucción, salpicada de diferentes estilos, un toque de «art déco», otro de «art nouveau», algo del clasicismo de la relativamente próxima París. Reims se estira alrededor de su &lt;a href="http://es.fotolia.com/p/103016"&gt;apoteósica catedral&lt;/a&gt;, construida en el siglo XIII, uno de los edificios góticos más importantes de Francia. Las estadísticas oficiales dicen que sobre este tesoro impactaron 247 cañonazos en los días infernales de la Primera Guerra Mundial. Ahora, tras la reconstrucción realizada por Henri Denaux, aguanta imperturbable otros disparos, los de las cámaras digitales de los incontables turistas que empiezan aquí su visita a la ciudad. Luego habrá que ver la Place Royale, la última plaza real construida en Francia, o el Ayuntamiento (1627-1825), pero el paseo junto a las vidrieras creadas por Chagall o el espectáculo de las 2.303 estatuas que adornan sus muros resultarán inolvidables.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El Café du Palais&lt;/strong&gt;, uno de los históricos de Europa, es un buen sitio para reponer fuerzas antes de continuar. Por estas salas de decoración abigarrada han pasado incontables estrellas del bel canto. No en vano la Ópera de la ciudad está justo enfrente. La casa la dirige Jean Louis Vogt, que nos hace probar dos vinos poco conocidos en España. Primero, champán, un Beaumont des Cerayères, empresa que dedica el 90 por ciento de su producción a la exportación. Luego, un tinto de la región, rara avis elaborada en Bouzy, uno de esos pueblos de las montañas que rodean Reims.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;En Sedan&lt;/strong&gt;, la siguiente parada, espera un castillo amurallado de 35.000 metros cuadrados en el que se ha abierto un hotel. Descanso entre las piedras que ordenó levantar Evrard de la Marck en el siglo XV. Dicen que intramuros podían vivir y luchar cuatro mil soldados, y que ni siquiera Carlos I pudo doblegar su defensa. Ha pasado mucho tiempo. El castillo es hoy un reino de paz, que puede explorarse de principio a fin. Las torres de los vigías, los eficaces sistemas de defensa que se inventaron en este lugar, los siete niveles de construcción… y, al cabo, el sueño en un lateral completamente restaurado, cómodo, la felicidad del silencio. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;De nuevo el coche, de regreso a París. Antes, un alto en Charleville-Mézières&lt;/strong&gt;, una ciudad «joven» inventada por Carlos de Gonzaga (1580-1637) para reforzar el poder católico en esta franja fronteriza, a dos pasos de Bélgica. El noble Gonzaga ordenó construir una plaza bellísima, perfectamente ordenada (el resto de Charleville se hizo a partir de este cuadrilátero), con el sello reconocible de los arquitectos de la familia de los Medici. Unas casas más allá nació Rimbaud, poeta heterodoxo en esta plaza fuerte del catolicismo. Escribió «Una temporada en el infierno», título que en ningún caso nos serviría para esta crónica.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13927688-2145146240507584783?l=conlamaletahecha.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://conlamaletahecha.blogspot.com/feeds/2145146240507584783/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13927688&amp;postID=2145146240507584783' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13927688/posts/default/2145146240507584783'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13927688/posts/default/2145146240507584783'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://conlamaletahecha.blogspot.com/2006/12/champagne-paseo-con-burbujas.html' title='Champagne, paseo con burbujas'/><author><name>J. F. Alonso</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh5.googleusercontent.com/-6RFf9OqIOJ0/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAAAA/kHmL-NpEeVY/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13927688.post-116248604135436316</id><published>2006-11-02T17:43:00.000+01:00</published><updated>2006-11-10T11:56:27.463+01:00</updated><title type='text'>Quintas de Madeira</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Fincas y casonas familiares renacen como hoteles de lujo&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Llueve niebla sobre las cumbres&lt;/strong&gt; que rodean Funchal, la capital de Madeira. Llueve sol —pegadizo y somnoliento estos días de otoño— sobre el mar, sobre el puzzle de casas que trepan ladera arriba. Entre la niebla y las olas, Madeira ha encontrado su ecosistema perfecto. A un lado, la humedad, el bosque de laurisilva, cientos de kilómetros de sendas por las que caminar junto a los dos mil doscientos kilómetros de levadas (acequias) construidas en la isla desde el siglo XV. Al otro lado, la calma, los veintitantos grados de temperatura de buena parte del año, la piscina en la que apenas se escucha un murmullo mientras los turistas ingleses y alemanes devoran algún best seller de amor, misterio y lujo. Llueve paz.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Desde la terraza de la habitación 108 de la Quinta das Vistas&lt;/strong&gt;, el paisaje luce en formato gran angular: en la misma foto caben la montaña y las olas —hoy inquietantes— del Atlántico. Una levada moderna cruza un jardín cosido con flores, pinos, palmeras. En las quintas (fincas), el último descubrimiento turístico de la isla, el jardín es condición sine qua nom. Tiene que ser grande. Tiene que envolver una vieja casona familiar reconvertida en hotel de lujo. Se tiene que respirar quietud, silencio, descanso. Las quintas se han multiplicado en los últimos años. Ninguna supera las cien habitaciones, otra de las reglas de la recién nacida asociación que agrupa a una veintena de ellas. Y muchas son radicalmente diferentes. «En las más tradicionales se siente la historia familiar; otras, en cambio, han optado por el diseño innovador», afirma Katia Carvalho, de la Asociación de Promoción de Madeira.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La «Fórmula Quinta»&lt;/strong&gt; se ajusta a la decisión de Madeira de centrar sus esfuerzos en el turismo de lujo. De hecho, en la isla está prohibido construir nuevos hoteles de menos de cuatro estrellas. «Esa es nuestra apuesta», añade Katia. Su intención, eso sí, es rejuvenecer el pasaje que llena los aviones que aterrizan en la pista del aeropuerto, mucho más larga desde su renovación en 2000, un alivio para los temerosos.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Isabel Ferraz, directora de la Casa da Branca&lt;/strong&gt;, muestra feliz las líneas vanguardistas del edificio. Los arquitectos han envuelto de tal manera sus perfiles que, desde la calle, apenas se ve un mar de hierba. El interior es otra cosa, madera, líneas rectas, salas amplias en las que leer o mirar internet, el spa, gastronomía de la que se saborea con el paladar y con los ojos. «No queríamos que nuestra quinta fuera la apoteosis del minimalismo —dice Isabel con una mezcla de acentos, francés y portugués, que delata sus orígenes—, pero sí que fuera diferente». Un toque moderno, que nada tiene que ver con las «tradiciones seculares» de las que presumen en la Quinta da Bela Vista.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;En la piscina de Bela Vista&lt;/strong&gt;, rodeada de árboles, rodeados a su vez de veinte hectáreas de jardines, sopla una suave brisa. Este edificio, construido en 1844, fue la primera finca familiar reconvertida en hotel, en 1989. Aquel gesto de Roberto d'Ornellas Monteiro ha tardado en imponerse, hasta que desde comienzos de 2000 otras familas y empresas siguieron su estela. Por ejemplo, el grupo Charming Hotels, que ha recuperado cinco quintas, entre ellas la de Das Vistas, doce mil metros cuadrados de árboles y jardines, o la Do Estreito, en los alrededores de Câmara de Lobos, donde resulta recomendable probar una espetada (pincho de carne) al anochecer, mientras se encienden las luces ladera abajo.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Aunque, en realidad, Madeira vive más intensamente de día, &lt;/strong&gt;cuando llegan los cruceros al puerto, cuando los excursionistas se ponen en marcha hacia la zona de la laurisilva, declarada Patrimonio Mundial por la Unesco. El bosque de lauráceas, habitual en Europa en otras épocas, ha desaparecido excepto en algunas zonas de Canarias, Azores o Madeira, sobre todo en Madeira, que lo conserva como un tesoro, a pesar de que los invasores eucaliptos cada vez se mezclan más con los autóctonos laureles. En las doscientas sendas que recorren este espacio, subrayadas por el curso de las levadas, se aprecia la enorme diversidad vegetal y animal de la isla, con especies endémicas como el palomo torcaz.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Naturaleza más lujo&lt;/strong&gt;. Y, por supuesto, deporte, en el mar o en el campo de golf de la Casa Velha do Palheiro. Estamos en lo que fue el pabellón de caza y la residencia de verano de Joâo Esmeraldo, el primer conde de Carvalhal, un excéntrico personaje que importó árboles y plantas exóticas de medio mundo para adornar sus jardines, hoy rodeados de un campo de golf. John Burden Blandy adquirió estas tierras en 1885, un paisaje que apenas ha cambiado en este tiempo. Verde civilizado, mesas y sillas de mimbre en las que sentarse a ver pasar la vida.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Sólo el recorrido de quinta en quinta compensa el viaje&lt;/strong&gt;. Nos detenemos en el piano-bar de Jardins do Lago, un edificio de 1750. O en la terraza de la Quinta do Monte, unos 17.000 metros cuadrados que se funden con los jardines tropicales Monte Palace (&lt;a href="http://www.montepalace.com/"&gt;www.montepalace.com&lt;/a&gt;). Este espacio es el resultado del esfuerzo de otro personaje peculiar, José Berardo, un emprendedor que hizo todo el dinero del mundo en las minas de Suráfrica y que ha reproducido en este lugar sus dos horizontes favoritos, Oriente y África. Aquí es fácil comprender porqué Madeira exporta millones de flores, mimadas por el clima tropical de esta tachuela verde en el Atlántico. Una senda de coleos rojos y hortensias blancas y moradas nos acompaña a la salida. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cc0000;"&gt;GUÍA&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El viaje. &lt;/strong&gt;La TAP tiene un vuelo diario con destino y origen en Funchal desde Madrid y Barcelona. La tarifa oficial es de 208 euros ida y vuelta, aunque este destino suele venderse a través de paquetes de tour operadores, con hoteles y transporte para fin de semana o semana completa. &lt;a href="http://www.flytap.com"&gt;www.flytap.com&lt;/a&gt; / 901 11 67 18.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Las Quintas.&lt;/strong&gt; Casa Velha do Palheiro. &lt;a href="http://www.casa-velha.com"&gt;www.casa-velha.com&lt;/a&gt; /(351) 291 790 350. Doble: 210&lt;br /&gt;euros. Jardins do Lago. &lt;a href="http://www.jardins-lago.pt"&gt;www.jardins-lago.pt&lt;/a&gt; / (351) 291 750 100. Doble: 113 euros. Casa Branca. www.quintacasabranca.pt / (351) 291 700 770. Doble: 175 euros. Quinta das Vistas. &lt;a href="http://www.charminghotelsmadeira"&gt;www.charminghotelsmadeira&lt;/a&gt;. com / (351) 291 750 007. Doble: 164 euros. Asociación&lt;br /&gt;Quintas de Madeira: &lt;a href="http://www.quintas-madeira.com"&gt;www.quintas-madeira.com&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Para saber más. &lt;/strong&gt;Turismo de Portugal: 902 88 77 12 / &lt;a href="http://www.visitportugal.com"&gt;www.visitportugal.com&lt;/a&gt;. Turismo de Madeira: www.madeiratourism.com.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13927688-116248604135436316?l=conlamaletahecha.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://conlamaletahecha.blogspot.com/feeds/116248604135436316/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13927688&amp;postID=116248604135436316' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13927688/posts/default/116248604135436316'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13927688/posts/default/116248604135436316'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://conlamaletahecha.blogspot.com/2006/11/quintas-de-madeira.html' title='Quintas de Madeira'/><author><name>J. F. Alonso</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh5.googleusercontent.com/-6RFf9OqIOJ0/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAAAA/kHmL-NpEeVY/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13927688.post-115989291937072619</id><published>2006-10-03T18:22:00.000+02:00</published><updated>2006-11-10T11:56:27.397+01:00</updated><title type='text'>El otoño en el gran glaciar Aletsch</title><content type='html'>&lt;strong&gt;La lengua de hielo mide veintitrés kilómetros. &lt;/strong&gt;Es una autopista blanca que zigzaguea entre las altas cumbres del conjunto de montañas Jungfrau-Aletsch-Bietschhorn, en el sur de Suiza. Desde el mirador de Bettmerhorn, a tres mil metros de altura, este inmenso glaciar alpino tiene el aspecto de superviviente, de especie en peligro de extinción. Como si, súbito, asomara un mamut a la vuelta de la esquina.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Los glaciares son masas de hielo &lt;/strong&gt;formadas por la compactación de la nieve, un proceso que en muchos casos se pierde en la noche de los tiempos. Cuando las temperaturas se mantienen por debajo del punto de congelación, la nieve modifica su estructura, se convierte en neviza, y cuando esas capas de hielo y nieve que invitan a tiritar tienen espesores de varias decenas de metros, el peso se torna tan apreciable que la neviza desarrolla cristales de hielo más grandes. Un bellísimo prodigio de la naturaleza, incluido por la Unesco en su listado de Patrimonio de la Humanidad.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El sol de septiembre lame la piel &lt;/strong&gt;de este paisaje de Heidi, una ladera verde en la que las únicas manchas marrones las ponen las casas de madera, la silueta de algún que otro pequeño pueblo. El otoño en la montaña está lleno de senderistas armados de bastones, botas de campo, mochilas y abundante agua: se recomienda beber un par de litros al día para compensar el líquido que se llevan el esfuerzo y la altura. En la estación de tren de Brig, el centro urbano más importante de la zona, la «cultura alpina» se respira con la misma facilidad que el aire. Y muchos de los andarines que nos rodean se dirigen sin duda al gran glaciar, atraídos por este brochazo de hielo rodeado de crestas.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hace dieciocho mil años&lt;/strong&gt;, el área de Riederhorn-Bettmerhorn estaba completamente congelada. El glaciar de Aletsch y el del Ródano se miraban a los ojos y sólo los picos más altos sobresalían en el horizonte. A partir del siglo XV, en la llamada «pequeña Edad de Hielo», que se estiró hasta la mitad del XIX, el frente del glaciar medía 2,5 kilómetros más hacia el valle. Hoy, los científicos que estudian este espacio natural dicen que el cauce pierde unos treinta metros cada año, probablemente por el aumento de las temperaturas, aunque éste no sea un debate cerrado. De los cientos de glaciares que se cuentan en los Alpes suizos, el Aletsch, con una superficie de más de ochenta kilómetros cuadrados, veintitrés kilómetros de longitud y un espesor de mil metros en su zona central es el más grande, un espectáculo turístico y científico.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El acceso a este rincón &lt;/strong&gt;sólo es complicado por lo lejos que se halla de las grandes ciudades del país, a dos horas y media en tren de Ginebra, a tres desde el aeropuerto de Zúrich. Un viaje entre túneles y montañas, un documental en vivo en la ventanilla. Una vez en la estación de Brig, otro tren de la excelente red suiza nos traslada en un cuarto de hora a Mörel o a Betten Talstation, y desde este punto el teleférico es el último paso hasta los pueblos cercanos al glaciar. Bettmeralp en nuestro caso, donde no está permitido el tráfico de vehículos, silencio abrumador. Desde la cabina de este «autobús local», conmueve la vista de los Alpes, una cadena montañosa con decenas de cimas por encima de los 4.000 metros. Entre esos dientes de sierra, allá lejos, sobresale la pirámide casi perfecta y blanca del Cervino (4.478 m.).&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La verticalidad del entorno&lt;/strong&gt; no debe asustar a los viajeros. Cualquiera puede llegar a la primera parada, a cualquiera de los miradores sobre el glaciar. Y dejarse llevar por el asombro. En el horizonte, el Jungfrau (4.158 m.), el Finsteraarhorn (4.274) y un pico accesible para el común de los visitantes, media hora de ascesión hasta el Bettmerhorn (2.872). En un alto para saborear las vistas, Petra, guía de habla hispana en Bettmeralp, apunta que Louis Agassiz (1807-1873), recordado por sus trabajos sobre las glaciaciones, dejó dicho que «no hay otra cadena como los Alpes cuyos valles tengan una forma tan favorable para la formación de glaciares».&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La segunda fase para recorrer la región &lt;/strong&gt;requiere más esfuerzo. Hay quien prefiere las caminatas sobre el glaciar, a partir de dos horas de duración, en las que se puede llegar hasta la Plaza de la Concordia, un lugar de unos seis kilómetros cuadrados donde confluyen tres lenguas de hielo. Otra forma de «patear» la zona aguarda en las laderas en las que empieza a crecer una abundante vegetación. Nuestra opción nos lleva desde el mirador de Moosfluh, al que se sube en teleférico, hasta Riederalp, junto al bosque de Aletsch. En total, unas dos horas a paso ligero, bastante más si contamos las paradas para degustar el paisaje. Los bordes del glaciar están siendo conquistados de forma progresiva por la vegetación, un bosque joven de alerces y abedules, de arándanos y rododendros. De pronto, el único ruido que se escucha es el de las cascadas.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Una hora y media después de la salida&lt;/strong&gt;, llegamos a ProNatura, el centro de interpretación de la región, instalado en un edificio singular, la casona en la que se instaló en 1902 el millonario inglés Ernest Cassel. Este banquero de la City fue quizá el primer turista en estas montañas, un ejemplo de la actividad de los viajeros británicos en otros lugares del mundo. Cassel llevó a su residencia de descanso a muchos de sus amigos, entre ellos Winston Churchill, que pasó aquí al menos cuatro temporadas. Las habitaciones que ocuparon todos ellos, inmensas, con vistas al perfil alpino, se alquilan ahora a precios razonables, con el único inconveniente de que el baño —común— está en los pasillos. En una de las salas de la residencia Cassel se proyecta un documental para entender visualmente la geografía que nos rodea. Y unos metros más allá comienza una ruta circular y casi llana de una hora creada por el millonario inglés, con el valle a nuestro pies.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El otoño en el glaciar invita al senderismo&lt;/strong&gt;; el invierno, al esquí, a los deportes de nieve, en las estaciones de este valle o en las próximas de Zermatt o Sass Fee. A finales de noviembre, la piel verde mudará al blanco, pero el glaciar permanecerá como el gran faro turístico, complementado con otras actividades. A media tarde, hay atasco de vacas en Betten. Istvan Stucky amasa pan de centeno según las técnicas tradicionales. En otro punto, cerca de Riederalp, un artesano elabora queso en el &lt;a href="http://www.alpmuseum.ch"&gt;Alpmuseum&lt;/a&gt;, un centro para observar la transformación de la montaña, desde aquel 1902 cuando llegó Cassel hasta hoy. Y junto al Golfhotel Riederhof, un grupo de aficionados saca los palos de golf. El entorno es abrumador: calles y greenes enmarcados por cuatromiles de cumbres eternamente nevadas.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;A la hora de la cena, &lt;/strong&gt;a eso de las siete y media, el queso y el chocalete sustituyen a las sendas y a la montaña. Gilles, suizo, recibe un mensaje en su móvil: «¿Estás en Riederalp? Pero si eso está lejos de cualquier parte». Los comensales sonríen. Está lejos, sí, pero casi siempre el éxito exige esfuerzo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuaderno de viaje&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Cómo ir.&lt;/strong&gt; &lt;a href="http://www.swiss.com/spain"&gt;Swiss&lt;/a&gt; ofrece vuelos a Zúrich desde Barcelona, Madrid, Málaga y Palma de Mallorca, y a Ginebra desde Barcelona y Málaga. De Barcelona a Zúrich desde 155 euros; desde Madrid, a partir de 79 (ida y vuelta, tasas y recargo combustible no incluido). 901 11 67 12.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Red de ferrocarriles.&lt;/strong&gt; En el aeropuerto de Zúrich se toma el tren hacia Brig, el centro de la región. El &lt;a href="http://www.myswitzerland.com/sp/navpage-Railway.html"&gt;Swiss Travel System&lt;/a&gt; es un billete que permite viajar en trenes, barcos, autobuses, y entrar en museos.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;En la habitación de Churchill.&lt;/strong&gt; El &lt;a href="http://pronatura.ch/aletsch"&gt;Pro Natura Zentrum Aletsch &lt;/a&gt;alquila las habitaciones de la residencia Cassel, donde se alojó Winston Churchill. En las afueras de Riederalp.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Después del senderismo, un spa&lt;/strong&gt;. &lt;a href="http://www.golfhotel-riederhof.ch"&gt;Golfhotel Riederhof&lt;/a&gt;. En Riederalp.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Turismo de Bettmeralp&lt;/strong&gt;: &lt;a href="http://www.bettmeralp.ch"&gt;www.bettmeralp.ch&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Turismo de Riederalp.&lt;/strong&gt; &lt;a href="http://www.riederalp.ch"&gt;www.riederalp.ch&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Aletsch.&lt;/strong&gt; &lt;a href="http://www.aletsch.ch"&gt;www.aletsch.ch&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Para saber más: &lt;a href="http://www.MiSuiza.com"&gt;www.MiSuiza.com&lt;/a&gt; (la página en español de MySwitzerland.com). Tel.: 00800 100 200 30 (internacional gratuito).&lt;br /&gt;Texto publicado en &lt;a href="http://www.abc.es/20060930/sabados-sabados/hielo-otono-gran-glaciar_200609300248.html"&gt;ABC&lt;/a&gt;, 30-9-2006.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13927688-115989291937072619?l=conlamaletahecha.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://conlamaletahecha.blogspot.com/feeds/115989291937072619/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13927688&amp;postID=115989291937072619' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13927688/posts/default/115989291937072619'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13927688/posts/default/115989291937072619'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://conlamaletahecha.blogspot.com/2006/10/el-otoo-en-el-gran-glaciar-aletsch.html' title='El otoño en el gran glaciar Aletsch'/><author><name>J. F. Alonso</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh5.googleusercontent.com/-6RFf9OqIOJ0/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAAAA/kHmL-NpEeVY/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13927688.post-115844477982928402</id><published>2006-09-17T00:11:00.000+02:00</published><updated>2006-11-10T11:56:27.338+01:00</updated><title type='text'>Dresde, el gran tesoro de la vieja Europa</title><content type='html'>&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Angela Merkel&lt;/span&gt; visitó estas salas barrocas, abarrotadas de color, el pasado día 1. Al día siguiente, las puertas de la caja fuerte/museo se abrieron para un grupo de octogenarios y nonagenarios que habían conocido la Bóveda Verde de Dresde antes de que fuera destruida por las bombas en el cabo de la Segunda Guerra Mundial. El día 15, las veinte mil personas que ya han comprado su entrada empezarán a desfilar por la lujosísima cueva del tesoro de Augusto el Fuerte, reconstruida detalle por detalle según su aspecto original.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Al comienzo del verano,&lt;/span&gt; mientras los restauradores sacaban los últimos brillos, Christiane Heyn, una de las representantes del museo, recorría las instalaciones con unos pocos periodistas españoles. «Cuando esperas tu turno ante el detector de metales, tienes la impresión de entrar en la caja fuerte de un Banco», decía, fascinada por el resultado del trabajo: diez salas, 1.200 metros cuadrados y tres mil obras de inmenso valor al alcance de los ojos... y de las manos, porque el museo tomó la decisión de no disimular su belleza tras el velo de un cristal, lo que ha multiplicado por mil las medidas de seguridad.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Las riquezas que vuelven&lt;/span&gt; a exponerse ahora en todo su esplendor proceden en su mayor parte de la pasión coleccionista de Augusto II el Fuerte (1670-1733), elector de Sajonia, Rey de Polonia y, además, un excéntrico bon vivant, amante de las artes, de la belleza y del coleccionismo de objetos. Los perseguía con infatigable dedicación por todo el mundo, hasta que lograba verlos en las estanterías de las habitaciones o en las cámaras del tesoro de sus palacios. Dicen que su visita al Palacio de Versalles, en su juventud, cambió su forma de hincarle el diente a la vida.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Dresde, la capital de Sajonia,&lt;/span&gt; al noreste de Alemania, fue la gran beneficiaria de la facilidad para gastar dinero y apadrinar artistas que tenía Augusto. En su intención siempre aleteó la idea de hacer de su ciudad una capital de primera división, una joya urbana bañada por el Elba en la que, poco a poco, creció un casco histórico a la altura de las obras maestras que iba acumulando su elector. Joyería, orfebrería, vasijas con piedras preciosas, estatuillas de bronce, miniaturas de ámbar y marfil... Una sobredosis de lujo y belleza que terminó en el museo abierto en la planta baja de la Residencia de Dresde, un conjunto de salas ideado para asombrar a los visitantes —ejemplo de barroco integral— al que se llamó «Bóveda Verde (Grünes Gewölbe)», el color dominante en sus paredes.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Desde la muerte del omnipresente Augusto, &lt;/span&gt;el tesoro vivió (más bien sobrevivió) en el filo de la navaja, sobre todo durante los bombardeos de 1945 que arrasaron una buena parte de la ciudad, recuperada hoy casi por completo, de nuevo sonriente. Los objetos de la «Grünes Gewölbe» fueron trasladados a la Unión Soviética, donde permanecieron hasta 1958. De vuelta a Alemania, mil de aquellas piezas se mostraron al público a partir de septiembre de 2004 en la primera planta de la Residencia. Sin embargo, el grueso de la colección y las mismas salas ideadas en el siglo XVIII seguían perdidas intramuros, a la espera del dinero y la oportunidad.&lt;br /&gt;E&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;l ochocientos aniversario de Dresde,&lt;/span&gt; que se celebra este año, ha sido el momento perfecto para ponerse manos a la obra, para recuperar el pasado de «la ciudad más bella, el alma de Alemania», según la opinión interesada de Christoph Münch, portavoz del turismo local. «En octubre de 2005 recuperamos una de las últimas joyas destruidas por las bombas, la catedral protestante (la Frauenkirche), y ahora hacemos lo mismo con la Grünes Gewölbe», añade.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;En la Bóveda Verde&lt;/span&gt; han trabajado más de un centenar de restauradores, escultores, pintores y artesanos a partir de fotografías y modelos históricos, para respetar las decisiones estéticas que, en su momento, tomó Augusto el Fuerte. «Para revestir las paredes se han fabricado grandes espejos de cristal con los fondos de color metálico característicos de la época —explican Münch y Christiane Heyn—. También se han analizado los colores del barnizador real Christian Reinow, hasta recrear noventa matices diferentes sólo para el marmolado». En total, la factura ha ascendido a cuarenta y dos millones de euros, doce empleados en las paredes de los diez salones, el de las Piedras Preciosas, el de Marfil, el de Bronce, el de las Joyas o el de los Escudos.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Entre los tres mil objetos &lt;/span&gt;que se mostrarán al público desde el día 15 hay curiosidades para todos los gustos, desde las estatuillas de negros realizadas por Balthasar Permoser (1651-1732) a fascinantes miniaturas de brillantes, diamantes y rubíes. En esta «caja fuerte»/museo, en la que cuesta tanto entrar como en el control del aeropuerto, nada deja indiferente, la máxima del barroco.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13927688-115844477982928402?l=conlamaletahecha.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://conlamaletahecha.blogspot.com/feeds/115844477982928402/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13927688&amp;postID=115844477982928402' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13927688/posts/default/115844477982928402'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13927688/posts/default/115844477982928402'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://conlamaletahecha.blogspot.com/2006/09/dresde-el-gran-tesoro-de-la-vieja.html' title='Dresde, el gran tesoro de la vieja Europa'/><author><name>J. F. Alonso</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh5.googleusercontent.com/-6RFf9OqIOJ0/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAAAA/kHmL-NpEeVY/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13927688.post-115453271900534209</id><published>2006-08-02T17:30:00.000+02:00</published><updated>2006-11-10T11:56:27.211+01:00</updated><title type='text'>Mis fotos</title><content type='html'>&lt;a href="http://ourstockworks.com/contributor/juanfrancisco"&gt;View my images at Our Stock Works&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13927688-115453271900534209?l=conlamaletahecha.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://conlamaletahecha.blogspot.com/feeds/115453271900534209/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13927688&amp;postID=115453271900534209' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13927688/posts/default/115453271900534209'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13927688/posts/default/115453271900534209'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://conlamaletahecha.blogspot.com/2006/08/mis-fotos.html' title='Mis fotos'/><author><name>J. F. Alonso</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh5.googleusercontent.com/-6RFf9OqIOJ0/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAAAA/kHmL-NpEeVY/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13927688.post-115056481004428558</id><published>2006-06-17T19:16:00.000+02:00</published><updated>2006-11-10T11:56:27.151+01:00</updated><title type='text'>Un verano con Bruegel</title><content type='html'>En las pinturas de Bruegel huele a pan. Unas pocas pinceladas nos trasladan al trigal amarillo, listo para que las hoces lo corten, para la trilla y el molino. En realidad, la asociación del pintor con un tridente temático formado por pueblos, paisajes y campesinos es un lugar común inexacto por reducido, pero esta mañana, en la pequeña aldea de Saint-Anna-Pede, a unos quince kilómetros del centro de Bruselas, también huele a pan. El sol lame con suavidad el campo verde, los rododendros, las segundas residencias de los ejecutivos de la capital de los funcionarios, y un puñado de turistas subraya el horizonte subidos en sus bicicletas. Es una escena que recuerda a las vacaciones de Monsieur Hulot, sólo que, esta vez, en el paseo abundan las estaciones para quedarse a cuadros, para hacer turismo a partir de los lienzos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pieter Bruegel es un pintor lleno de misterios. El primero, su origen: nunca se ha aclarado dónde nació. El segundo, la interpretación de sus cuadros, despachados con demasiada alegría por los estudiosos durante siglos. Y el tercero, la fascinación que provoca hoy en Bélgica, a pesar de los pocos originales que se conservan en sus pinacotecas. Tanta admiración suscita que, al menos de fronteras adentro, éste será «el verano de Bruegel», con media docena de exposiciones que rastrean su época y sus paisajes, su obra y los caminos en los que instaló su caballete. Y para empezar, qué mejor que una mañana de ejercicio en el museo al aire libre de Dilbeek, el municipio en el que se halla la aldea de Saint-Anna-Pede.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El plan es asequible. Ocho kilómetros a pie —o en bicicleta— para los que no se sientan con demasiadas fuerzas, o bien cuarenta y cinco, para quien prefiera explorar a fondo estas tierras flamencas y la influencia que ejercieron en el pintor. Nos guía Ana María, una belga sin un gramo de grasa que pedalea con esa extraña facilidad de la que parecen dotados los compatriotas de Eddy Merckx. Nos muestra la veintena de reproducciones de cuadros que cosen la ruta, y, como complemento, el paisaje que las envuelve. Las obras en su entorno. En «La parábola de los ciegos», por ejemplo, aparece la silueta de la iglesia de Saint-Anna, la línea de salida de nuestra pequeña expedición. Un poco más allá, «La cosecha de heno». En la siguiente curva, «El banquete de bodas». Y así hasta el final, de nuevo junto a Saint-Anna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El barrio del pintor&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Desde algún altozano de esta comarca de nombre complejo, Pajottenland, se intuye en los días claros el perfil de Bruselas, el centro de operaciones de esta «apoteosis Bruegel». Incluso le han dedicado un barrio. En Les Marolles, «quartier» que en el siglo XVI acogía a la buena sociedad, se instaló el pintor en 1563, seis años antes de su muerte. El paseo —esta vez a pie— nos descubre unas calles hoy llenas de inmigrantes, un comedor social en el que se sirven menús por 1,50 euros, la fachada de su casa, la residencia de Andreae Vesalis (médico de Carlos V) y, al cabo, Nuestra Señora de la Capilla (siglo XIII), la iglesia en la que reposan los restos del artista. Una orquesta ensaya junto al altar su concierto del domingo, ajena al ir y venir de los turistas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bruselas es (aún) una ciudad para caminar. Cerca del templo, por ejemplo, encontramos «Le Petit Sablon», un parque urbano dedicado a los sabios del XVI. De aquella época, en pleno Renacimiento, son los primeros jardines botánicos europeos, y también la capilla Nassau (Biblioteca Real de Bélgica), donde ahora se exponen los ochenta y cuatro grabados que se conservan basados en dibujos de Bruegel. En Roma, Venecia o Lyon se generó un floreciente negocio alimentado por grabadores como Marcantonio Raimondi y editores como Antonio Salamanca, Antonio Lafreri, Michele Lucchese o Hiëronymus Cock, que aprendió el oficio en Italia. En 1548 regresó a Amberes, una ciudad floreciente que duplicó su población en la primera mitad del siglo. Bruegel, que también vivió en Italia hasta 1553, empezó a colaborar con Cock, y de esa alianza surgieron decenas de encargos alrededor de todo tipo de temáticas, desde los vicios hasta la justicia, además de paisajes, por supuesto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin salir del edificio, en otra sala de la biblioteca, se muestra la reproducción a escala real de toda la obra pictórica del artista, cuarenta cuadros. El desconsuelo de no poder ver los originales se compensa en cierto modo con la oportunidad de conocer de un tirón el universo de este compositor de imágenes. Bruegel el Viejo (¿1525?-1569) veía e imaginaba, y sus trabajos son la suma de ambas influencias. De repente, en una escena del campo flamenco se cuela un risco de los Alpes. Hay figuras que son excusa para completar el paisaje, composiciones llenas de personajes en plena fiesta o en el trabajo, el azote del invierno, imágenes religiosas, ilustraciones de refranes, composiciones irónicas, gestos dramáticos, los ecos del turbulento siglo XVI.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el castillo de Gaasbeek podemos seguir el rastro de la época. El conde de Egmont era el señor de las murallas, hasta que fue ejecutado por orden del duque de Alba. La sublevación contra Felipe II (el recinto fue ocupado en varias ocasiones por partidarios de España y de los Estados), la figura de Bruegel, el estilo de vida… cada sala abierta hoy al público nos sumerge en un libro de historia, otra forma de ver la obra del pintor del siglo en los Países Bajos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algo de todo ello flota sobre los paisajes y el paisanaje de Bruegel (así, sin «h» entre la «g» y la «e», tal y como quiso firmar en el último tramo de su vida), sobre un estilo que influyó decisivamente en muchos seguidores. Curiosamente, sin embargo, en el templo oficial del arte belga, el Museo Real de Bellas Artes, sólo se conservan cinco lienzos del artista, rodeados eso sí por obras de sus hijos, Pieter Brueghel el Joven y Jan Bruegel el Viejo. En el silencio fresco de las salas del XVI, el verano se antoja un pequeño paraíso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EXPOSICIONES&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Bruegel imaginario.&lt;/strong&gt; Todos sus cuadros, reproducidos según el tamaño original, en la &lt;a href="http://www.kbr.be"&gt;Real Biblioteca de Bélgica&lt;/a&gt;. Hasta el 3 de septiembre.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Sus grabados.&lt;/strong&gt; La colección completa (ochenta y cuatro grabados) se muestra en otra sala de la Real Biblioteca. La entrada para las dos exposiciones cuesta 5 euros.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Su época.&lt;/strong&gt; El rastro del turbulento siglo XVI, en el castillo de &lt;a href="http://www.kasteelvangaasbeek.be"&gt;Gaasbeek.&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Fuente de inspiración&lt;/strong&gt;. Una antología de los aguafuertes y grabados que «bebieron» en la obra de Bruegel, en &lt;a href="http://www.tervuren.be"&gt;Tervuren&lt;/a&gt;, a 14 kilómetros de Bruselas.&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.tervuren.be/"&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;Con los ojos de hoy.&lt;/strong&gt; Artistas flamencos de hoy se preguntan sobre la importancia de Bruegel en el siglo XXI a partir de fotografías, grafismo, instalaciones, vídeo y cine. En el castillo de &lt;a href="http://www.br.fgov.be"&gt;Bouchout&lt;/a&gt;, en Meise, y en el Jardín Botánico que lo rodea.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La ruta en bici.&lt;/strong&gt; Dos recorridos diferentes (ocho o cuarenta y cinco kilómetros) en torno a diecinueve cuadros y los paisajes que inspiraron al autor. En Dilbeek. Más información: &lt;a href="http://www.dilbeekserfgoed.be"&gt;www.dilbeekserfgoed.be&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Cuándo&lt;/strong&gt;. Este proyecto turístico-cultural salpicará de actividades todo el verano en Bélgica. Comenzó el 12 de mayo y finalizará el 3 de septiembre. En internet: &lt;a href="http://www.bruegel06.be"&gt;www.bruegel06.be&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Más información.&lt;/strong&gt; Turismo de Bélgica. 93 508 59 90 / &lt;a href="http://www.flandes.net/"&gt;http://www.flandes.net/&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13927688-115056481004428558?l=conlamaletahecha.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://conlamaletahecha.blogspot.com/feeds/115056481004428558/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13927688&amp;postID=115056481004428558' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13927688/posts/default/115056481004428558'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13927688/posts/default/115056481004428558'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://conlamaletahecha.blogspot.com/2006/06/un-verano-con-bruegel.html' title='Un verano con Bruegel'/><author><name>J. F. Alonso</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh5.googleusercontent.com/-6RFf9OqIOJ0/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAAAA/kHmL-NpEeVY/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13927688.post-114950495411440274</id><published>2006-06-05T12:47:00.000+02:00</published><updated>2006-11-10T11:56:26.989+01:00</updated><title type='text'>Alemania, destino redondo</title><content type='html'>La selección española entrará en Leipzig por la puerta equivocada. O no, nunca se sabe. En cualquier caso, llegará en avión a un aeropuerto que aún huele a obras de reforma, en lugar de optar por el tren y apearse en la estación término más grande de Europa, una construcción apoteósica finalizada en 1915. Quizá la grandeza del edificio, en el que hoy conviven los andenes con un centro comercial de treinta mil metros cuadrados, podría haber inspirado nuestro juego. Los veintitrés de Luis Aragonés hubieran podido saborear sin pérdida de tiempo la historia de la ciudad. De Leipzig partió la primera conexión ferroviaria de largo recorrido en Alemania, en 1839. Y en la cercana Augustplatz, un espacio abierto en el que corta el aire, muy «estilo RDA», se agitó el movimiento de ruptura de 1989, la caída del Muro, la nueva vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde el City Hoch Haus, un rascacielos de veintinueve pisos, vemos en gran angular un horizonte que intenta cambiar pasado por futuro. El gris de los edificios de «Cortina rasgada» por el verde del parque Auwald que abraza la ciudad, también el estadio de fútbol. La cara de Lenin esculpida en hierro por la tecnología de Porsche, que ha convertido su fábrica en un interesante parque de atracciones. Nos lo enseña Cristina Mas, catalana, «la única guiri en plantilla», feliz de haber logrado una entrada para el España-Ucrania del día 14. «Las visitas se reservan por internet, pero esta vez somos conscientes de que habrá muchas personas que se presenten en la puerta para aprovechar su viaje. Intentaremos mostrarles el museo de coches históricos, la cadena de montaje (no se permite entrar con cámara de fotos, móvil ni ningún artefacto similar), los restaurantes o los circuitos de tierra y asfalto donde los clientes pueden probar vehículos o incluso apuntarse a una escuela de conducción, un día por 600 euros».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llueve esta tarde sobre &lt;a href="http://www.leipzig.de"&gt;Leipzig&lt;/a&gt;, veinte grados menos que en muchos lugares de España. Y bajo ese chirimiri de primavera recorremos un centro histórico a menudo infravalorado, la ciudad ferial más antigua de Alemania (1497). De esos tiempos se conserva un puñado de escenarios para recorrer sin prisa, galerías en las que los negociantes mostraban su escaparate, hoy ocupadas por tiendas y restaurantes. Por ejemplo, el bellísimo Madler Passage, lleno de turistas que se fotografían delante de las estatuas de Fausto y Mefistófeles, los personajes de Goethe, que estudió Derecho en la Universidad local. A tiro de piedra aguarda la iglesia de Santo Tomás, donde reposan los restos de Bach, el santo y seña de un casco urbano en el que se respira música. Por cierto que aquí murió también Félix Mendelssohn, compositor de diferentes piezas inspiradas en «El sueño de una noche de verano», de Shakespeare. Un buen presagio para compensar lo de la estación, tal vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ferrocarril es la mejor opción para la primera excursión del viaje. Vamos a &lt;a href="http://www.dessau-tourismus.de"&gt;Dessau&lt;/a&gt;, a unos ochenta kilómetros, la cuna del Bauhaus. Walter Gropius había fundado esta escuela de diseño en Weimar, en 1919, pero las tensiones provocadas en aquella ciudad conservadora le obligaron a hacer las maletas. En 1925, el grupo se instaló en Dessau, donde desarrolló sus ideas más atrevidas en todos los ámbitos creativos. Desde la silla de Kandinsky a las viviendas de los maestros o la escuela en sí misma, visitables en ambos casos. Gropius y sus seguidores creían en la importancia del color y en la funcionalidad de los objetos, en la belleza de líneas simples, como podemos observar en el restaurante Kornhaus, un mirador sobre el Elba creado por el arquitecto Carl Fieger.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez aquí no se puede dejar de visitar el sueño faraónico de Leopoldo III (Friedrich Franz von Anhalt-Dessau). Los jardines y castillos que ordenó construir en la segunda mitad del siglo XVIII pueden ser un oasis más allá de la pasión del fútbol. Leopoldo III olvidó el ardor guerrero de su padre y abuelo al servicio de Prusia y se dedicó a reconducir el agua del Elba para crear un peculiar recorrido de canales y estanques, de jardines y palacetes. El conjunto más completo de los seis declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco es el de Wörlitz, a menos de veinte kilómetros de Dessau. En la iglesia de Wörlitz, por cierto, predicó Lutero en 1532.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dresde, a una hora en tren de Leipzig, es nuestra siguiente parada. La capital del estado de Sajonia ha soportado durante décadas las consecuencias del bombardeo aliado en la última esquina de la Segunda Guerra Mundial, el 13 de febrero de 1945. Dicen que treinta mil personas pagaron con su vida aquel golpe que pretendía acabar con cualquier esperanza en las tropas nazis. «Dresde era la ciudad más bella, el alma de Alemania, por eso la elegieron», opina Christoph Münch, portavoz del &lt;a href="http://www.dresden.de"&gt;turismo local&lt;/a&gt;. Sesenta años después, la recuperación es asombrosa. En octubre de 2005 se volvió a abrir una de las últimas joyas destruidas por las bombas, la catedral protestante (la Frauenkirche). Cientos de personas guardaban cola el pasado sábado para contemplar de cerca el nuevo aspecto del símbolo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cúpula de esta iglesia forma parte del deslumbrante «sky line» de Dresde, un despliegue de tesoros arquitectónicos que subrayan el curso del Elba. En el agua, los barcos de cruceros, que realizan itinerarios hasta la cercana República Checa —Praga está a 150 km—, empiezan a desperezarse tras el invierno. Y junto a la orilla, la Academia de Bellas Artes, el primer parlamento de Sajonia, la Ópera, la pinacoteca (con obras de Raffael, Canaleto, Rubens, Rembrandt, Murillo o Goya), la iglesia católica... Los turistas cruzan en peregrinación el puente que conduce hacia el casco histórico y la Hauptstrasse, abarrotada a media tarde, con un ligero aroma a salchichas en el aire.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el centro de la ciudad está la exposición de los tesoros de Federico Augusto II, Príncipe elector de Sajonia y Rey de Polonia. Mucho de lo que es Dresde tiene que ver con Augusto el Fuerte (1670-1733), excéntrico personaje obsesionado con la arquitectura, el arte y la buena vida. Un millar de esos objetos ya pueden verse en la Grünes Gewölbe, pero el 15 de septiembre se inaugurará la colección al completo. Estos días terminan las obras. Después del verano, cuando llegue la calma tras la tempestad futbolística, la exposición será una excusa para volver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Lo que hay que ver&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La estrella Michelin&lt;/strong&gt;.  El restaurante del «&lt;a href="http://www.buelow-residenz.de"&gt;Hotel Bülow&lt;/a&gt;» tiene la única estrella Michelin de Dresde. El hotel, instalado en un edificio del siglo XVIII y reformado en los años 90, pertenece a la cadena Relais &amp; Chateaux. 49 351 800 30 .&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Los ángeles de Raffael&lt;/strong&gt;. La galería de &lt;a href="http://www.skd-dresden.de"&gt;Dresde&lt;/a&gt; es un tesoro para los aficionados a la pintura. Entre las obras maestras que aquí se exponen está la Madonna de Raffael, un cuadro conocido por los ángeles que contemplan la escena.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El museo &lt;/strong&gt;&lt;a href="http://www.porsche-leipzig.de"&gt;&lt;strong&gt;Porsche&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;. La fábrica donde se monta el Cayenne, pero también museo, escuela de conducción, restaurante. Está en las afueras de Leipzig.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Las casas de Kandinsky y Klee&lt;/strong&gt;. En Dessau se hizo famosa la &lt;a href="http://www.bauhaus-dessau.de"&gt;escuela Bauhaus&lt;/a&gt;. Entre los edificios creados por aquel grupo de artistas destacan las casas de los siete maestros del movimiento, por ejemplo Kandinsky y Klee.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El paseo romántico.&lt;/strong&gt; Los parques y castillos cercanos a Dessau son Patrimonio de la Humanidad. El mejor ejemplo, el de Wörlitz. Un hotel a tono, el &lt;a href="http://www.woerlitzer-hof.de"&gt;«Landhaus»&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El viaje.&lt;/strong&gt; Lufthansa tiene varias opciones para ir a Leipzig o Dresde vía Múnich o Fráncfort. 902 220 101 / &lt;a href="http://www.lufthansa.com"&gt;www.lufthansa.com&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Más información.&lt;/strong&gt; Oficina de turismo alemán: 91 429 35 51 / &lt;a href="http://www.alemania-turismo.com/"&gt;www.alemania-turismo.com&lt;/a&gt;.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13927688-114950495411440274?l=conlamaletahecha.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://conlamaletahecha.blogspot.com/feeds/114950495411440274/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13927688&amp;postID=114950495411440274' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13927688/posts/default/114950495411440274'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13927688/posts/default/114950495411440274'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://conlamaletahecha.blogspot.com/2006/06/alemania-destino-redondo.html' title='Alemania, destino redondo'/><author><name>J. F. Alonso</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh5.googleusercontent.com/-6RFf9OqIOJ0/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAAAA/kHmL-NpEeVY/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13927688.post-114693006340192059</id><published>2006-05-06T17:37:00.000+02:00</published><updated>2006-11-10T11:56:26.928+01:00</updated><title type='text'>24 horas en el barco más grande del mundo</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/blogger/6675/1099/1600/Freedomtarjeta.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/6675/1099/320/Freedomtarjeta.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-style: italic;" class="subtitulo"&gt;No va más: 160.000 toneladas de desplazamiento, 4.375 pasajeros, 1.360 tripulantes, una piscina de surf, un ring a bordo... El «Freedom of the seas» navegará por el Caribe a partir del 4 de junio, pero nosotros ya lo hemos probado. Así es el nuevo mamut del mar. &lt;/span&gt;&lt;span class="cuerponoticia"&gt; &lt;p&gt;En el suelo del ascensor nos recuerdan que es martes (tuesday, siempre en inglés) y en el Cruise Compass (la biblia de los pasajeros, la hoja de ruta de cada día) leemos que en el café «Windjammer», en la cubierta once, sirven el desayuno de siete a diez. Son las ocho y media, buena hora, con el buffet agradablemente medio vacío. La mayoría de los pasajeros aún duerme, acunados por las olas y por los mojitos de anoche en el «Bolero». Los que han conseguido madrugar toman su bandeja y se plantean la primera elección del viaje. Desayuno suave, café y tostadas, o un desliz: bacon, donuts «made in USA», salchichas. Puede que lo mejor sea algo intermedio, huevos revueltos y fruta, para afrontar con brío la cita en el gimnasio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El día ha amanecido nublado, con el Atlántico inhóspito y frío. En realidad, no es el lugar ni la época perfecta para hacer un crucero, pero esto es algo parecido a la última prueba del vestido de novia. El 4 de junio, el «Freedom of the Seas» empezará su trabajo en Miami: siete noches en busca del calor, de las playas de Jamaica o las Caimán, de las burbujeantes madrugadas del Caribe. Estará lleno, sin un camarote libre, 4.375 pasajeros, 1.360 tripulantes, confirma Magnus Weahme, director general para el sur de Europa de Royal Caribbean. La mayoría serán turistas estadounidenses, encantados de olvidar la vida real durante una semana en este nirvana de restaurantes, cafés, tiendas, teatro, pista de patinaje, gimnasio, y otra vez restaurantes, heladerías, centro de belleza, piscina de surf, rocódromo.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Mejor será elegir el gimnasio, una hora en manos de Robert Tynan, irlandés, preparador de boxeo, para aliviar los efectos de la sobredosis de calorías. El «Freedom» incorpora un ring, situado en la entrada de un gimnasio inmenso, prueba evidente de la política del «quién da más» en el que viven las navieras. Sobre la lona, dos mujeres y cuatro hombres -británicos, no en vano hemos partido del puerto de Southampton, a hora y media de Londres- golpean al aire con sus guantes rojos, para sentir el gesto, o imitan entre risas el salto de las ranas, para fortalecer los cuádriceps, o atacan a un enemigo invisible. Cerca, unos metros mas allá, Amelia, española, se conforma con algo más asequible: trote en la cinta mecánica, con el océano indescifrable tras la cristalera y Christina Aguilera en la pantalla de la televisión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Buen rollo, buen ritmo. Música vibrante en el gimnasio, clásica en los ascensores, «dj's» en «La Cripta», el bar más «in» de este mamut que se desliza por el mar sin que apenas podamos notar el vaivén del oleaje, algo que suena a Bob Marley interpretado por un grupo en directo en la calle principal, pop británico en el buffet. Música para envolver los planes del día. Del gimnasio, en la planta doce, al spa, para reservar. «Le esperamos a la una», nos dicen, tiempo de sobra para una partida en el salón de juegos (la máquina de «La Guerra de las Galaxias» está libre, hay suerte) y para una expedición por esta cubierta que se antoja un parque de atracciones. La más novedosa: una piscina para practicar surf, el «Flowrider».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Surf en cubierta. &lt;/strong&gt;A media mañana, un póquer de osados, protegidos por sus trajes de neopreno, cabalgan la ola artificial, que, desde fuera, pudiera parecer un ingobernable toro mecánico. Pero ahí aguantan los cuatro sobre sus tablas, mientras las cámaras de los turistas disparan sin compasión. Detrás de la piscina, otro reto: el rocódromo, trece metros de alto, once rutas de diferente dificultad. Y, a los pies del vértigo, la cancha de baloncesto, la pista de jogging, un minigolf, la zona H2O (parque acuático con toboganes y cascadas), los jacuzzi con vistas al océano, y un par de bares para regar tanto estrés deportivo con una piña colada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las cifras son tema de conversación inevitable en la mesa a la hora de comer. Hay donde elegir: diez restaurantes y dieciséis bares, repartidos por este hotel de quince plantas (plataformas o «decks», en el lenguaje de a bordo). Cocina asiática en el «Jade», italiana en el «Portofino», y el interminable buffet del «Windjammer». Por primera vez el barco se mece ligeramente. El capitán Bill Wright, estadounidense, está probando el motor. Luego nos dirá que «se maneja como un coche deportivo, un placer». Quizá sea así, pero, en la tertulia de pasajeros, se habla de una maquinaria complejísima al servicio del ocio. «Es como Las Vegas», dice alguien. «Disneyland», precisa otro viajero. «Un centro comercial en alta mar, como el Plaza Norte de Madrid», añade un tercero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;De compras en la quinta. &lt;/strong&gt;La quinta planta es la zona perfecta para echar la tarde. Primero un café. Y luego un paseo por el Royal Promenade, una galería de 130 metros. A un lado y otro encontramos bares (el «Vintage» o el «Champagne»), una barbería, tiendas de belleza, joyería, souvenirs, ropa. Una camiseta del barco sale por dieciséis euros. Y un peluche para los niños, por diez. Una vez resuelto el asunto de los regalos, podemos seguir el camino. En la séptima, la librería nos sorprende con una estantería de títulos en español. Jiménez Lozano, Puértolas, y una obra «ad hoc»: «La isla del aire», del Alejandro Palomas. Una metáfora para describir este crucero.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Se acumulan las citas. A las cuatro hay un partido España-Italia de baloncesto, pero se ha hecho tarde. El tiempo se va en consultar el e-mail, en la octava; en asistir al desfile circense de la calle central, y en prepararse para la cena de gala, esmoquin para ellos y traje largo para ellas, a las ocho y media en segunda oportunidad (a las seis y media, en el imposible horario europeo). Y, al cabo, el menú de la noche: fiesta en cubierta, un mix de los grandes musicales en el «Arcadia», un teatro con capacidad para 1.350 personas), patinaje sobre hielo, o música en directo. Un showman llamado Matt Yee luce su habilidad para hacer bailar a su público al ritmo de canciones clásicas, «Dilaila» y similares. La salsa del «Bolero» es otra opción. Y la «Cripta», frenesí techno, nos acoge de madrugada. «Olive or Tuist», en la planta catorce, es la apuesta romántica, con el océano ya oscuro en la cristalera.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Aún hay una cubierta más arriba, la quince, dedicada a una capilla. Para algunos, un mensaje subliminal: estamos cerca del cielo. Para otros, al contrario, la conexión con la tierra, el regreso a la realidad. A las siete de la mañana, casi sin dormir, desayuno, y a las ocho y media, desembarco en Southampton, autobús hacia el aeroupuerto, punto final.&lt;/p&gt;&lt;/span&gt; &lt;span class="cuerponoticia"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Sus medidas. &lt;/span&gt;160.000 toneladas de desplazamiento, 338 metros de eslora, 56 de ancho, 21,6 nudos de velocidad, 4.375 pasajeros.&lt;br /&gt;Alojamiento. 1.817 camarotes.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Servicios. &lt;/span&gt;1.360 tripulantes, 15 cubiertas, 10 restaurantes, 16 bares y salones.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Fabricación.&lt;/span&gt; Construido en Turku (Finlandia). 350.000 piezas de acero en el casco, 1.600 kilómetros de soldaduras, 19.000 kilómetros cuadrados de cristaleras, 3.500 kilómetros de cable eléctrico, 35.000 cubitos de hielo al día.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;El recorrido. &lt;/span&gt;Operará a partir del 4 de junio, con esta ruta básica: Miami, Cozumel (México), George Town (Islas Caimán) y Montego Bay (Jamaica). Precio: a partir de 890 euros por semana. Para saber más: &lt;a href="http://www.freedomoftheseas.com/"&gt;www.freedomoftheseas.com&lt;/a&gt; / &lt;a href="http://www.royalcaribbean-spain.com/"&gt;www.royalcaribbean-spain.com&lt;/a&gt; / 902 345 145.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;El nuevo gigante. &lt;/span&gt;En 2009 comenzará a navegar el «Génesis», de 220.000 toneladas, que podrá transportar a 5.400 pasajeros.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13927688-114693006340192059?l=conlamaletahecha.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://conlamaletahecha.blogspot.com/feeds/114693006340192059/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13927688&amp;postID=114693006340192059' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13927688/posts/default/114693006340192059'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13927688/posts/default/114693006340192059'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://conlamaletahecha.blogspot.com/2006/05/24-horas-en-el-barco-ms-grande-del.html' title='24 horas en el barco más grande del mundo'/><author><name>J. F. Alonso</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh5.googleusercontent.com/-6RFf9OqIOJ0/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAAAA/kHmL-NpEeVY/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13927688.post-114623709809907658</id><published>2006-04-28T17:06:00.000+02:00</published><updated>2006-11-10T11:56:26.870+01:00</updated><title type='text'>Hoteles pensados «sólo para mujeres»</title><content type='html'>&lt;em&gt;El universo masculino de los viajes de negocios cambia. También en los hoteles, que les dedican a ellas espacios y atenciones exclusivas&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;strong&gt;Los hoteles para ejecutivos &lt;/strong&gt;siempre han gastado una cierta fama de uniforme de colegio: todos iguales. Pero el paisaje de los aeropuertos y las ciudades de negocios occidentales ha cambiado mucho en los últimos años, tanto como para antojarse irreconocible. De la corbata al traje de chaqueta, al bolso. Y los hoteles andan metidos en una transformación parecida. Han descubierto un nuevo cliente al que mimar. Algunos han llegado al extremo: hoteles enteros (o bien alguna planta) pensados especialmente para ellas. Y otros muchos se afanan en modificar su aspecto con detalles femeninos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;No queda claro dónde empieza esta vía de negocio. &lt;/strong&gt;Hay quien cita como uno de los primeros ejemplos un hotel de Zurich gestionado por mujeres, el «Lady's First», abierto en 2001 con la intención de admitir sólo a viajeras. Quizá su propuesta llegó antes de tiempo, porque finalmente tuvo que aceptar la presencia masculina. Pero aquella aspiración de la época inicial sigue presente en el diseño de sus instalaciones, en sus esfuerzos por incluir productos de belleza, masajes y, por supuesto. el «spa exklusiv für frauen».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Esta moda (femenino, singular) &lt;/strong&gt;se trasladó pronto a Londres, curiosamente la ciudad de los clubs de «gentlemen». El «Grange City Hotel» inauguró en septiembre de 2005 su oferta «enfocada a las ejecutivas», y según su responsable de marketing, el resultado es «excelente». «De las trescientas habitaciones del hotel, sesenta y ocho se han diseñado a la medida de las mujeres viajeras», con detalles tan sutiles como una mirilla en la puerta, que no se instala en los cuartos normales, o estanterías especialmente grandes en el baño. Y no muy lejos, el «Park Lane Hilton» abrió no hace mucho una «planta femenina», veintiuna habitaciones en las que se transmite con insistencia una idea en forma de tridente: «seguridad, discreción y confort».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El Grange o el Park Lane &lt;/strong&gt;son granos de arena en un territorio cada vez más grande, al que se llegan cada día otros muchos hoteles en Europa y en Estados Unidos, donde hallamos —por citar alguno— el «Hamilton Crowne Plaza» de Washington. La Travel Industry Association de aquel país asegura que «el 43 por ciento de los viajeros de negocios son mujeres, un tipo de cliente que consume más, ronda los cuarenta y gana unos 75.000 dólares al año». El sector turístico ha tomado buena nota de ese perfil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;En Estados Unidos&lt;/strong&gt;, en efecto, la información en torno a lo que llaman «The female factor» es abrumadora. La compañía aérea Virgin Atlantic asegura que el treinta por ciento de sus pasajeros de las clases business y premium economy han sido ocupadas en los últimos tres años por mujeres. No hablamos de un sector baladí, o de una gracia «chic» para minorías. Incluso en internet, algún avispado se ha apresurado a lanzar el portal ladiesaway.com, con información (también hotelera) dirigida a las mujeres de negocios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;En España también empieza a calar el mensaje. &lt;/strong&gt;Los responsables de «NH Women Style» señalan que «el objetivo es que las mujeres se sientan cómodas, como en su casa, que no tengan que llevarse en la maleta un montón de cosas, entre otras cosas». Y una idea de parecido corte flota sobre las mesas de los directivos de hoteles tradicionales, como el «Intercontinental», y de los novísimos, como los «Vincci» o los «High Tech». Por supuesto, esta «discriminación positiva» tiene defensores y críticos. Hay quien aprecia el esfuerzo por abandonar los espacios «sólo para hombres», y quien duda de su eficacia. Pero el hecho es que parece claro que la tendencia empieza a abrirse camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(255, 0, 0);"&gt;AGENDA&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;El &lt;a href="http://www.intercontinental.com/madrid"&gt;Intercontinental&lt;/a&gt; de Madrid (91 700 73 00) plantea su programa para mujeres: kit de baño, tratamiento de tres horas en el «spa», surtido de revistas femeninas, alimentos dietéticos en el minibar… Y descuentos en las tiendas de Las Rozas Village, y en el alquiler de un Mini Cooper.&lt;br /&gt;La cadena &lt;a href="http://www.nh-hotels.com"&gt;NH&lt;/a&gt; (902 115 116 ) prepara una parte de sus habitaciones para sus clientas femeninas, con el programa «women style»: canales de televisión de estilo de vida y moda, secadores de pelo de alta potencia, desmaquilladores, gorros de ducha, lima de uñas, body milk…&lt;br /&gt;La cadena &lt;a href="http://www.hthoteles.com"&gt;High Tech&lt;/a&gt; (91 515 94 50) proporciona productos de higiene íntima de la mujer y cabinas de rayos UVA en algunas habitaciones.&lt;br /&gt;Los hoteles urbanos de la cadena &lt;a href="http://www.vinccihoteles.com"&gt;Vincci&lt;/a&gt; (902 45 45 85) no han tardado en subirse a la ola, con habitaciones para ejecutivas, revistas femeninas y cuartos de baño con una dotación específica.&lt;br /&gt;El &lt;a href="http://www.abbaparquehotel.com"&gt;Abba Parque Hotel de Bilbao &lt;/a&gt;(944 41 31 00) inauguró en 2002 una planta (8 habitaciones) para mujeres. Allí encuentran un set de bienvenida específico, revistas femeninas, decoración cálida… El «spa» del &lt;a href="http://www.mirohotelbilbao.com"&gt;hotel Miró&lt;/a&gt; (94 661 18 80) es de uso diferenciado, con zona de hombres y de mujeres.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;En Berlín. &lt;/strong&gt;El &lt;a href="http://www.frauenhotel-berlin.de"&gt;Artemisa &lt;/a&gt;es un hotel de doce habitaciones sólo para ellas.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;En Londres.&lt;/strong&gt; El &lt;a href="http://www.grangehotels.com.es"&gt;Grange City Hotel &lt;/a&gt;ha diseñado sesenta y ocho «cuartos femeninos», con detalles en el baño (productos de la firma Molton Brown), secador de pelo con diferentes velocidades y niveles de calor, gran espacio para estanterías en el baño…). El &lt;a href="http://www.berkeleyhotellondon.com"&gt;Berkeley&lt;/a&gt; tiene diversos programas de ocio para sus clientas.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;En Nueva York.&lt;/strong&gt; El &lt;a href="http://www.mandarinoriental.com"&gt;Mandarin Oriental&lt;/a&gt; enfoca muchas de sus propuestas con mentalidad femenina. En la televisión incluye los canales Oxygen, y en el «spa» ofrece manicura y pedicura. Un coche del hotel traslada a las clientas a las zonas de compras de la ciudad.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;En Toronto (Canadá).&lt;/strong&gt; En el &lt;a href="http://www.cosmotoronto.com"&gt;Cosmopolitan&lt;/a&gt; hay un sistema de seguridad que controla el tránsito de visitas. Los ascensores sólo funcionan con la tarjeta-llave de cada cliente. Las mujeres son las destinatarias del servicio «Lifestyle Team», un mayordomo que funciona las 24 horas, y del Shizen Spa.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;En Zurich (Suiza). &lt;/strong&gt;El &lt;a href="http://www.ladysfirst.ch"&gt;Lady's First&lt;/a&gt; fue, en 2001, un hotel pionero. Se planteó como «sólo mujeres». Ahora también aceptan hombres y parejas, pero sus servicios de masajes y belleza son eminentemente femeninos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13927688-114623709809907658?l=conlamaletahecha.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://conlamaletahecha.blogspot.com/feeds/114623709809907658/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13927688&amp;postID=114623709809907658' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13927688/posts/default/114623709809907658'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13927688/posts/default/114623709809907658'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://conlamaletahecha.blogspot.com/2006/04/hoteles-pensados-slo-para-mujeres.html' title='Hoteles pensados «sólo para mujeres»'/><author><name>J. F. Alonso</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh5.googleusercontent.com/-6RFf9OqIOJ0/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAAAA/kHmL-NpEeVY/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13927688.post-114606184991526849</id><published>2006-04-26T16:25:00.000+02:00</published><updated>2006-11-10T11:56:26.808+01:00</updated><title type='text'>Año Cézanne: escapada impresionista</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/6675/1099/1600/museoorsay.3.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/6675/1099/320/museoorsay.3.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;em&gt;Una gran exposición en París, el centenario de la muerte de Cézanne y los actos pensados para la ocasión animan a recorrer los pueblos en los que vivieron los grandes maestros del impresionismo&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La vida corría como una bala &lt;/strong&gt;en aquellos trenes que resoplaban en la Gare St. Lazare. En el vértigo de la era de los inventos, un grupo de pintores quiso atrapar el mundo que se les escurría entre los dedos con colores puros y trazos sueltos. Fogonazos de realidad que viajaban en un suspiro desde el Barrio Latino o desde cualquier callejuela de un pequeño pueblo hasta el lienzo. Los impresionistas quizá no sabían que estaban creando uno de los movimientos más populares de la historia. Algunos bastante tenían con sobrevivir. Durante años, lo consiguieron en el refugio recién descubierto de la campiña, a dos pasos (unos treinta kilómetros) de París.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El mundo gira aún más rápido hoy. &lt;/strong&gt;Pero en Auvers, como entonces, se toma un respiro. Este pueblo abrazado por el agua del Oise es un remanso de paz, casi una fotocopia del que halló Daubigny, precursor de los impresionistas, cuando instaló aquí su «atelier» en 1860 (hoy museo, abierto al público en, cómo no, la «rue» que lleva su nombre). Desde la puerta de esa casa vemos con sus ojos, o con los de Cézanne, o con los de Van Gogh: viviendas unifamiliares de dos o tres plantas, el bosque en el horizonte, las calles silenciosas, el tintineo de las tazas de café, el campo color verde envidia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El centenario de la muerte de Cézanne &lt;/strong&gt;(1839-1906) ha puesto esta área de descanso en pie de actividad para recordar a aquel grupo de amigos que encontró aquí un hogar más barato y tranquilo que en la febril París, más cerca del mecenas Gachet, más a tono con la pasión por el paisaje de muchos de ellos. El castillo de Auvers-sur-Oise, donde se ha construido un centro de interpretación del impresionismo, es una buena puerta para entrar en el valle. Durante casi dos horas se nos presenta esa época con un chaparrón de maquetas, audiovisuales, fotografías y reconstrucción de escenarios, por ejemplo el tren que llegaba del entonces lejano centro de la capital, o un café en el que suena el vaivén del cancán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;En Auvers se va el día a pinceladas&lt;/strong&gt;, entre el castillo, la casa del doctor Gachet, y el «atelier» y el museo Daubigny. En las calles han tenido, además, la buena idea de instalar paneles con cuadros conocidos junto al paisaje original, lo que que ayuda a los visitantes a viajar un siglo atrás, a ponerse detrás del caballete, a caminar entre las silenciosas calles en busca de otro rincón que seguramente habrán visto alguna vez en un museo o en un catálogo. Y así, hasta regresar al centro, a la Place de la Mairie, en busca de la archifamosa casa en la que Van Gogh pasó sus últimos días.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;A nuestra espalda está el Ayuntamiento&lt;/strong&gt;, una fachada histórica tras «posar» para el genio incomprendido, y enfrente, el Auberge Ravoux, con su pequeño café en la planta baja y, arriba, el «mirocuarto» más famoso del mundo, dividido en dos zonas. En la primera, la soledad de una silla se torna una metáfora del hombre que no conseguía vender un cuadro, que se pegó un tiro; en la segunda, apenas cabe una cama individual, situada bajo el chorro de luz del techo abuhardillado. Aquí durmió setenta días, antes de morir, una época de frenesí creativo en la que pintó setenta cuadros, treinta dibujos y un grabado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Las localidades más próximas al Sena &lt;/strong&gt;y las del valle del Oise casi se tocan entre sí. Pontoise, donde vivía Pisarro, dista tres kilómetros de Auvers, por ejemplo. Esta proximidad explica la relación entre los impresionistas. «Cézanne me ha influido a mí en Pontoise, y yo a él –escribió Pisarro en 1895-. Hablan de lo curioso que es el parentesco que hay entre algunos paisajes creados por ambos. Pues claro. Estábamos siempre juntos, pero lo cierto es que cada cual conservaba la única cosa que cuenta, su sentimiento, eso sería fácil de demostrar». A la hora de recorrerlos, lo mejor es un coche, para acercanos a la casa-museo de Monet, en Argenteuil, o al museo de la Maison Fournaise, en Chatou, inmortaliza por Renoir en «El almuerzo de los barqueros», o quizá a Croissy-sur-Seine, en busca de los cuadros que recuerdan el café-baile de la Grenouillère. Quien lo prefiera, eso sí, puede conformarse con Auvers, el centro de operaciones del impresionismo. Un &lt;a href="http://www.transilien.com/FR"&gt;tren&lt;/a&gt; enlaza desde abril hasta septiembre la Gare du Nord, en París, con este pueblo de artistas, al que acuden todavía hoy decenas de jóvenes talentos en busca de inspiración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El Musée d’Orsay&lt;/strong&gt;, ya en París, es otro centro de peregrinación para los aficionados a la pintura. La exposición Cézanne-Pisarro puede ser un perfecto postre (o aperitivo) para nuestra escapada. De las paredes del museo cuelgan hasta final de mayo los trabajos realizados por ambos creadores en aquellos años de estrecha convivencia. Dos formas de aproximarse a los mismos horizontes, para concluir en algún caso en lienzos muy semejantes, como «Louveciennes, 1871», de Pisarro, y «Louveciennes, 1872», de Cézanne. La comparación de los paisajes reales, de tierra y agua, con lo que vieron los artistas es otra forma de emprender el viaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;font-size:180%;color:#cc0000;"&gt;GUÍA&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El valle del Oise: los pueblos.&lt;/strong&gt; Muchos de los paisajistas de final del XIX vivieron en estos pueblos. En 1866 Monet se instala en Sèvres. En 1869 se traslada a Saint-Michel, cerca de Bougival, y pinta con Renoir, que reside en casa de sus padres, en Ville-d’Avray, isla de Croissy. Pisarro se establece en Louveciennes antes de 1870. Sisley vive en Bougival de 1870 a 1875, y a partir de esa fecha, en Marly-le-Roi. Daubigny es el pionero en la moda de Auvers-sur-Oise, donde abre casa en 1860. Pisarro descubre Pontoise de 1866 a 1869. Después, a partir de 1872, pintará aquí otros diez años. En 1878, Caillebote adquiere una vivienda en Petite-Gennevilliers. Cézanne llega a Auvers atraído por el doctor Gachet, mecenas de muchos de estos creadores. En 1890, Van Gogh pasa sus últimas semanas también en este pueblo. Monet elige Argenteuil en 1872, y por allí pasarían sus amigos Renoir, Sisley y Manet.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La exposición&lt;/strong&gt;. Cézanne y Pisarro (1865-1885), en el &lt;a href="http://www.musee-orsay.fr"&gt;Musée d’Orsay&lt;/a&gt;, París. Hasta el 28 de mayo.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;En Aix-en-Provence&lt;/strong&gt;. Exposición en &lt;a href="http://www.cezanne-2006.com"&gt;Provenza&lt;/a&gt; del 9 de junio al 17 de septiembre. El tiempo de los impresionistas.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El castillo de Auvers &lt;/strong&gt;se ha convertido en un&lt;a href="http://www.chateau-auvers.fr"&gt; parque temático &lt;/a&gt;en torno a esta corriente artística.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El viaje.&lt;/strong&gt; &lt;a href="http://www.airfrance.es"&gt;Air France &lt;/a&gt;vuela directamente a París desde Madrid, Barcelona, Bilbao, Valladolid y Vigo. 902 20 70 90 /&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Para saber más. &lt;/strong&gt;&lt;a href="http://www.franceguide.com"&gt;Turismo de Francia&lt;/a&gt;. 807 117 181&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;a href="http://www.pidf.com/fichiers/Impressionnisme.pdf"&gt;Guía «on line».&lt;/a&gt; &lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13927688-114606184991526849?l=conlamaletahecha.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://conlamaletahecha.blogspot.com/feeds/114606184991526849/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13927688&amp;postID=114606184991526849' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13927688/posts/default/114606184991526849'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13927688/posts/default/114606184991526849'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://conlamaletahecha.blogspot.com/2006/04/ao-czanne-escapada-impresionista.html' title='Año Cézanne: escapada impresionista'/><author><name>J. F. Alonso</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh5.googleusercontent.com/-6RFf9OqIOJ0/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAAAA/kHmL-NpEeVY/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13927688.post-114441182833083582</id><published>2006-04-07T14:02:00.000+02:00</published><updated>2006-11-10T11:56:26.749+01:00</updated><title type='text'>Freud: su casa en Viena</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;em&gt;El ciento cincuenta aniversario del nacimiento de Sigmund Freud (6 de mayo de 1856-23 de septiembre de 1939) está cosido con exposiciones, lecturas y congresos. Y las dos casas más importantes de su vida, la de Viena, donde vivió hasta su huida de los nazis en 1938, y la de Londres, donde murió, se apuntan a la fiesta.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;En la apoteósica Viena, la calle donde vivió Sigmund Freud durante casi medio siglo es, sorprendentemente, un remanso de paz, lejos del centro monumental, del Teatro de la Ópera y de las tiendas de lujo. En la calle Berggase, el ruido de un solo taxi alborota la mañana. Y un silencio como éste, de los que da miedo quebrar, debió de llamar la atención del padre del psicoanálisis, que se instaló aquí, en el número 19, hacia 1891. Es una casa típica del siglo XIX: fachadas a mitad de camino entre el gris y el azul pálido, muros sólidos, patios centrales en los que la luz sólo se hace un hueco un día soleado como hoy, y escaleras de madera en las que se escucha el paso del tiempo, las mismas que pisó Freud hasta el 4 de junio de 1938, cuando las botas de la Gestapo violaron su pequeño mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Bergasse, 19, Sigmund Freud (1856-1939) escribía, escuchaba a sus pacientes, a los que dejaba hablar recostados en el diván, y discutía unas teorías que asombraron e indignaron por igual en la Viena de la frontera del siglo. Al cruzar la puerta de estas habitaciones, viajamos un siglo atrás, con los objetos (pocos) que aquí quedan, en el espacio en el que se desarrolló la historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el recibidor vemos uno de los baúles en los que transportó sus pertenencias a Londres, y también un bastón, un sombrero, una gorra deportiva que cuelga del perchero. Freud era viajero, fumador y coleccionista de objetos antiguos (egipcios, griegos, orientales…), que comenzó a acumular en los años noventa del siglo XIX. En esta casa vienesa se conservan unas ochenta piezas de las tres mil que llegó a reunir, y que le acompañaron en su huida. En 1971, cuando Bergasse 19 se abrió al público, Anna Freud accedió a devolver a su hogar de toda la vida la sala de espera al completo, muebles, cuadros y fotografías que recuperan aquellos años. «En tiempos me sentía lleno de ambición y ávido de aprender… Ahora, y desde hace mucho tiempo, sé que no soy un genio y ni siquiera comprendo cómo alguna vez lo he podido anhelar», se lee en una carta dirigida a Martha Bernays en 1863, tres años antes de su matrimonio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La sala de espera, en efecto, está exactamente igual que cuando fue abandonada, con el mismo sofá, tres sillas tapizadas en terciopelo, un ventanal y fotos, infinidad de fotos, de recuerdos. En estos pocos metros cuadrados se celebraban las famosas reuniones de los miércoles en torno al psicoanálisis y el poso de los sueños, a su valor como terapia. El paseo continúa por lo que fue el consultorio del neurólogo, por sus habitaciones privadas, por los salones reconvertidos en zona de exposiciones temporales. Son, salvo la citada área de espera, espacios sin muebles, aunque el mero hecho de pisar este entorno y la documentación gráfica acumulada en paneles ayudan a viajar un siglo atrás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta casa-museo-fundación de Viena, que el año pasado recibió 65.000 visitantes, será el centro de las celebraciones en torno al 150 aniversario del nacimiento de Freud. El 5 de mayo se inaugurará la exposición «El diván: pensar echado», en torno al significado e importancia de este sillón reclinable y su presencia en la literatura, el arte y la medicina desde el siglo XIX. En las estancias de la casa, los visitantes podrán preguntarse sobre el papel del sofá en el psicoanálisis actual, sobre las similitudes y diferencias de los tratamientos de hoy y de hace un siglo, y de paso podrán ver distintos tipos de divanes, desde alguno procedente de la Exposición Mundial de 1873 a otro diseñado por Otto Wagner.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La agenda del 150 aniversario&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Las casas-museos.&lt;/strong&gt; En Viena. &lt;a href="http://www.freud-museum.at"&gt;Berggasse 19&lt;/a&gt;, A-1090 Wien. Abierta todos los días de 9.00 a 17.00 h.&lt;br /&gt;En Londres. 20 &lt;a href="http://www.freud.org.uk"&gt;Maresfield Gardens&lt;/a&gt;. London NW3 5SX. Abierta de miércoles a domingo, de 12.00 a 17.00 horas.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El programa. Viena&lt;/strong&gt;. "El diván: pensar echado". Del 5 de mayo al 5 de noviembre. Durante toda la primavera, además, se sucederán en la capital austriaca las lecturas, simposios y conciertos (el 5 de mayo, en la Wolksoper, por ejemplo) en torno a Freud.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Praga.&lt;/strong&gt; Una muestra de divanes, en el antiguo ayuntamiento de la Plaza Vieja, desde el 11 de mayo. La capital checa también prepara una exposición y un concurso para erigir un busto del neurólogo, que nació en la actual Príbor, territorio hoy de la República Checa.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Berlín.&lt;/strong&gt; «Psicología y cine después de Freud». En el German Filmmuseum, la influencia del psicoanálisi en el cine. De septiembre de 2006 a enero de 2007. Estos días, el Museo Judío de Berlín ha inaugurado una muestra sobre la vida y obra del pensador.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Gorizia (Italia).&lt;/strong&gt; «Sigmund Freud y la tierra de los sueños». En el castillo de Gorizia, recuerdos de sus viajes y estancias en Italia, y parte de sus antigüedades. Del 7 de junio al 1 de octubre.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Nueva York.&lt;/strong&gt; «Freud y Viena». Exposición fotográfica, en la Leica Gallery. Del 21 de abril al 3 de junio.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Madrid.&lt;/strong&gt; «Freud, arqueólogo». El Círculo de Bellas Artes de Madrid organiza un ciclo de conferencias y debates coordinado por Jorge Alemán, con la presencia de Georges Didi-Huberman, Isabel Platthaus, Jesús González Requena, Ángel Gabilondo, Jacques Alain Miller, Félix Duque y Lydia Marinelli. Del 4 al 11 de mayo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PD. &lt;a href="http://anonima.blogspirit.com/"&gt;Anónima &lt;/a&gt;ha realizado una interesante recopilación de textos en torno a Freud.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13927688-114441182833083582?l=conlamaletahecha.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://conlamaletahecha.blogspot.com/feeds/114441182833083582/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13927688&amp;postID=114441182833083582' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13927688/posts/default/114441182833083582'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13927688/posts/default/114441182833083582'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://conlamaletahecha.blogspot.com/2006/04/freud-su-casa-en-viena.html' title='Freud: su casa en Viena'/><author><name>J. F. Alonso</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh5.googleusercontent.com/-6RFf9OqIOJ0/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAAAA/kHmL-NpEeVY/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13927688.post-114388268767931153</id><published>2006-04-01T11:10:00.000+02:00</published><updated>2006-11-10T11:56:26.681+01:00</updated><title type='text'>Novedades en la costa</title><content type='html'>La señal de salida de la temporada hotelera se da el próximo fin de semana. En abril se inauguran incontables instalaciones y establecimientos, con la intención de subirse a la cresta de la ola de Semana Santa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«&lt;a href="http://www.hotelhacienda-ibiza.com"&gt;Hacienda Na Xamena&lt;/a&gt;», en Ibiza (971 33 45 00), presenta el día 7 su nuevo spa, curiosa mezcla de tecnología y sistemas de relajación. Es una apuesta de la empresa francesa First Spa, que ve la luz por primera vez en este rincón español.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cliente tiene que responder a un test que servirá para que un ordenador dibuje el perfil de sus necesidades de descanso (colores, sonidos, sabores...). Con esos datos metidos en una llave USB, el usuario pasa a una habitación en la que el programa informático recrea el ambiente ideal para acompañar su masaje, o su «envoltura» en productos como el chocolate o el guaraná. Un paquete que incluye masaje, la capa natural, dos recorridos de talasoterapia y uno de balneoterapia, cuesta 240 euros por persona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También en abril se inaugura «&lt;a href="http://www.reservashoteles.net"&gt;La Padrosa&lt;/a&gt;» (972 600 035), un hotel de seis habitaciones rodeado de 37.000 metros de bosques, entre las playas del Bajo Ampurdán de Tamariú y Llafranc, en la Costa Brava gerundense. La casa fue durante seis generaciones la residencia de la familia del propietario, Santiago Mallart. Sus recuerdos, los detalles acumulados durante siglos, aportan personalidad a las estancias.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13927688-114388268767931153?l=conlamaletahecha.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://conlamaletahecha.blogspot.com/feeds/114388268767931153/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13927688&amp;postID=114388268767931153' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13927688/posts/default/114388268767931153'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13927688/posts/default/114388268767931153'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://conlamaletahecha.blogspot.com/2006/04/novedades-en-la-costa.html' title='Novedades en la costa'/><author><name>J. F. Alonso</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh5.googleusercontent.com/-6RFf9OqIOJ0/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAAAA/kHmL-NpEeVY/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13927688.post-114322716014127501</id><published>2006-03-24T20:04:00.000+01:00</published><updated>2006-11-10T11:56:26.622+01:00</updated><title type='text'>Alquiler de casas entre particulares</title><content type='html'>&lt;em&gt;Veinte mil casas en ochenta países. En la playa, en ciudades, también casas rurales. Esa es la oferta de &lt;/em&gt;&lt;a href="http://www.homelidays.com"&gt;&lt;em&gt;Homelidays.com&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;&lt;em&gt;, un portal especializado en el alquiler de viviendas sin intermediarios&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Alquiler de casas entre particulares. Esa fue la idea que le rondó la mente a Florent Mamelle, francés, en 2000. Se trataba de encontrar una fórmula de poner en contacto a inquilinos y propietarios, a viajeros en busca de un pequeño paraíso para pasar sus vacaciones y a miles de personas en todo el mundo interesadas en alquilar sus casas. En 2001, el proyecto se materializó en una página web, homelidays.com, que estos días se presenta formalmente en España, aunque ya operaba desde 2003: de hecho, en su escaparate hay tres mil anuncios colgados por españoles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dice Mamelle que, sólo en Europa, hay doce millones de segundas residencias sin ocupar durante muchos meses del año, un enorme potencial para su negocio. Homelidays recibe una media de 65.000 visitas diarias, internautas en busca de alguno de los 20.500 anuncios de casas (pisos, apartamentos, chalés, villas…) de propietarios de más de ochenta países. Quinientas mil personas utilizaron en 2005 esta fórmula para encontrar el destino de sus días libres, en el Caribe, en España o en las antípodas. Para los inquilinos, la búsqueda no tiene coste; para los propietarios, la inserción del anuncio es gratis un mes (luego, 115 euros al año).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La estrategia de Homelidays se sustenta, además de en la relación entre particulares, en la potencia y sencillez del buscador (recientemente se ha añadido un mapa para facilitar la localización por zonas), en la calidad de la información (cada anuncio revela decenas de detalles de la vivienda, incluidas fotos) y en la confianza. Para ello, funciona un sistema de evaluación recíproca. Cada inquilino puntúa la casa, cada propietario hace lo mismo con el estado en que la encuentra al recuperarla. Y, ante cualquier imprevisto, se dispone de un seguro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Otras direcciones.&lt;/strong&gt; En Europa funcionan otros portales con la misma estrategia: alquiler sin intermediarios. Si busca casa en Francia, por ejemplo, una dirección muy conocida en el país vecino es &lt;a href="http://www.abritel.fr"&gt;www.abritel.fr&lt;/a&gt;, con más de veinte mil visitas diarias. En lengua inglesa, en cambio, cabría destacar &lt;a href="http://www.holiday-rentals.com"&gt;www.holiday-rentals.com&lt;/a&gt;. Esta página web es una vía de acceso a unas 16.500 residencias de vacaciones situadas en España, Francia, Italia, Portugal y Florida.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13927688-114322716014127501?l=conlamaletahecha.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://conlamaletahecha.blogspot.com/feeds/114322716014127501/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13927688&amp;postID=114322716014127501' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13927688/posts/default/114322716014127501'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13927688/posts/default/114322716014127501'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://conlamaletahecha.blogspot.com/2006/03/alquiler-de-casas-entre-particulares.html' title='Alquiler de casas entre particulares'/><author><name>J. F. Alonso</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh5.googleusercontent.com/-6RFf9OqIOJ0/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAAAA/kHmL-NpEeVY/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13927688.post-114147225051669763</id><published>2006-03-04T12:35:00.000+01:00</published><updated>2006-11-10T11:56:24.627+01:00</updated><title type='text'>Júbilo en Liébana</title><content type='html'>&lt;span style="font-weight: bold;" class="subtitulo"&gt; Cantabria celebra en 2006 su Año Santo lebaniego, como siempre que Santo Toribio cae en domingo. El Lignum Crucis, el mayor fragmento conservado de la cruz de Cristo, traído por aquel monje de Tierra Santa en el siglo V, será la meta para los cerca de dos millones de peregrinos que se esperan en esta comarca encajonada entre la cordillera Cantábrica y los Picos de Europa&lt;/span&gt;&lt;span class="cuerponoticia"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Emma y Jesús llevan dos meses con el pincel en la mano, rodeados de resina y pan de oro, de una sábana blanca que les aísla de la curiosidad de los visitantes. El monasterio de Santo Toribio de Liébana vive en estado de ansiedad, entre idas y venidas. Falta poco más de un mes para que comience el Año Santo lebaniego, y a los restauradores aún les queda trabajo en la capilla principal: eliminar la pintura deteriorada, cubrir las mellas, aplicar el nuevo manto de oro, limpiar y pulir el altar en el que descansa el Lignum Crucis, el mayor fragmento conservado de la cruz en la que murió Cristo. Para el padre prior del monasterio, Luis Domingo Gaya, franciscano, casi recién llegado, será su primer año jubilar. «Hemos pedido refuerzos para atender a los peregrinos como Dios manda», afirma, mientras cruza los dedos bajo su hábito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Liébana, Santiago de Compostela, Jerusalén y Roma son los cuatro lugares santos del Cristianismo, privilegio otorgado por Julio II en 1512. Cuando Santo Toribio coincide con un domingo (esta vez, el 16 de abril), se celebra Año Santo, y cientos de miles de personas se preparan para emprender el viaje. En el Gobierno de Cantabria esperan que la cifra final se aproxime a los dos millones, una manifestación para una comarca en la que se cuentan poco más de seis mil habitantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cruz es el centro del mundo este año en Cantabria. Su historia viaja de boca en boca. Toribio, obispo de Astorga (León), viajó a Tierra Santa en el siglo V, y de allí se trajo, entre otros objetos, un trozo del brazo izquierdo de la cruz en la que agonizó Cristo. Así, al menos, lo cree la Iglesia. Unas cuantas hojas del calendario más tarde, el cuerpo de Santo Toribio y las reliquias que le habían acompañado desde Jerusalén fueron trasladados a Liébana, quizá para escapar de la invasión árabe, quizá fruto de las migraciones de la meseta a las montañas motivadas por las expediciones de Alfonso I, rey de Asturias. Desde el siglo XI hay constancia de que la cruz estaba en Santo Toribio. En el siglo XVII, aquella madera de ciprés oriental se serró en cuatro trozos, y se alojó en una cruz de plata sobredorada, con incrustaciones de amatista. Hasta hoy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Casa de franciscanos&lt;/strong&gt;. El padre Gaya abraza el tesoro, sorprendentemente desprotegido. «En Europa estaría tras un cristal de dos dedos de grosor», murmura un turista empeñado en fotografiar al mismo tiempo la cruz, el templo y el paisaje de rocas y nieve que nos rodea, al pie del monte Viorna. Nadie pudo elegir mejor el lugar para el edificio. Otro Toribio, obispo de Palencia, inspiró su construcción en el siglo VI, aunque entonces se llamó San Martín de Turieno. Beato de Liébana, célebre por su texto «Comentarios del Apocalipsis», fue el abad en el último tercio del siglo VIII, antes de que el magnetismo del Lignum Crucis impulsara a rebautizar el monasterio, ahora guardado por cinco franciscanos (por los benedictinos en otras épocas). «Los franciscanos son los custodios de Tierra Santa, y éste es, al cabo, un trozo de Jerusalén», explica el padre prior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los monjes de Santo Toribio ofician misa en otras iglesias de los pequeños pueblos de la comarca. En Piasca, por ejemplo, resisten media docena de vecinos, entre ellos Cándido, organizador del carnaval de los zamarrones. La iglesia de Santa María la Real, que forma parte de esta ruta de turismo religioso-cultural, fue levantada entre los siglos X y XII, y desde que cedió el suelo bajo sus pies en el siglo XV, aparece curiosamente inclinada hacia la izquierda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cerca (en el valle, desde Fuente Dé hasta el desfiladero que enlaza con Santander, todo está cerca) encontramos la iglesia de Santa María de Lebeña, otra joya del X, de estilo mozárabe, con los primeros pilares compuestos que se hicieron en España. Y, en el exterior, una historia de amor y naturaleza que encandila al visitante. El conde de Lebeña mandó traer un árbol del sur como regalo para su esposa, un olivo para acompañar al tejo que allí trepaba hacia el cielo. Más de mil años después, el olivo y el tejo aún se miran a los ojos, aunque dicen que el segundo goza de mala salud, que su enfermedad es incurable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Al abrigo de las cumbres&lt;/strong&gt;. Desde Lebeña, la vista del valle llena la tarjeta de memoria de la cámara digital. A un lado, la cordillera Cantábrica; al otro, los Picos de Europa, arropados por una manta blanca. Estamos en una caldera bien protegida, de muy difícil acceso: el puerto de San Glorio, hacia León; el collado de Piedras Luengas, hacia Palencia, y el desfiladero de la Hermida, hacia Asturias y el resto de Cantabria. La ruta en coche desde Santander es en sí misma una pantalla de cine inolvidable, encajonados durante más de veinte kilómetros entre las rocas y el cauce del Deva, siempre presente desde su nacimiento en Fuente Dé. Por cierto, estos días están cambiando las cabinas del teléferico, para lucirlas en la avalancha de usarios que se esperan durante este Año Santo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El entorno arisco de la comarca, un fuerte rocoso de 556,3 kilómetros cuadrados, ha influido decisivamente en su historia, y en la de España. Éste fue el último foco de resistencia de los cántabros contra los romanos, el refugio de infinidad de religiosos castellanos, la punta de lanza de la Reconquista contra los árabes. Los historiadores creen que la gran batalla contra las tropas árabes, después de las primeras escaramuzas en Covadonga, se desarrolló aquí, en Peña Subiedes, junto al Deva. Hoy aún se aprecian las huellas de las rocas desgarradas y después arrojadas cumbre abajo contra el enemigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muy cerca nos espera Mogrovejo, uno de los pueblos mejor conservados de la comarca de Liébana, aunque cabe decir que aquí no se han cometido excesivos atropellos urbanísticos. En Mogrovejo nació Ángel de la Lama, uno de los «ojos» del gobierno cántabro en esta zona tan sensible, gran parte de ella bajo el amparo del Parque Nacional de los Picos de Europa. «Llevo toda la vida en este pequeño espacio, y aún no me he cansado -afirma-. Mire allí: hayas, robles, chopos, cerezos silvestres. Y, si prefiere la fauna, ésta siempre ha sido una zona de urogallos, todavía hay un par de parejas de osos, jabalíes, venados, corzos, buitres. Un paseo por ahí arriba alimenta más que el cocido lebaniego».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A nueve kilómetros de Peña Subiedes está Potes, el pueblo de referencia en la comarca. Las botas de los caminantes resuenan sobre el empedrado de las calles, en el silencio de estos días de paz. En verano, los 1.600 vecinos que aquí residen se multiplican por cuatro o por cinco, y las calles se tornan irreconocibles. «Estamos llegando a acuerdos con los dueños de los prados para ampliar las zonas de aparcamiento», nos dice Alfonso Gutiérrez, el alcalde. Esta noche, en cambio, el runrún del río y el aire fresco que llega de la mole imponente de los Picos de Europa componen la única banda sonora que nos acuna. &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13927688-114147225051669763?l=conlamaletahecha.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://conlamaletahecha.blogspot.com/feeds/114147225051669763/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13927688&amp;postID=114147225051669763' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13927688/posts/default/114147225051669763'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13927688/posts/default/114147225051669763'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://conlamaletahecha.blogspot.com/2006/03/jbilo-en-libana.html' title='Júbilo en Liébana'/><author><name>J. F. Alonso</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh5.googleusercontent.com/-6RFf9OqIOJ0/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAAAA/kHmL-NpEeVY/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13927688.post-113846825778218934</id><published>2006-01-28T18:07:00.000+01:00</published><updated>2006-11-10T11:56:24.565+01:00</updated><title type='text'>Sinfonía de Mozart en Viena</title><content type='html'>“La vida con música es mejor que la vida sin música”, dijo ayer Peter Marboe, director artístico de &lt;a href="http://www.mozart2006.net/"&gt;“Mozart 2006”, &lt;/a&gt;una aparatosa celebración que combinará a lo largo de todo el año cultura y turismo, sensibilidad y negocio. Hasta ahora, sólo Salzburgo había aprovechado el filón del niño prodigio, pero en 2003 Marboe recibió el encargo de cambiar las cosas. Ayer, en la carpa instalada junto a la catedral dedicada al mártir San Esteban, se mostraba eufórico con el resultado obtenido. “Hemos invertido treinta millones de euros en este año –afirma-, y como botón de muestra de ese esfuerzo basta ver el programa de estos tres días: un centenar de actos y treinta mil entradas vendidas”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“La vida sin música es un error”, había dicho mucho antes Friedrich Nietzsche. Y si tomáramos esa máxima al pie de la letra, cabría decir que Viena reposa en una nube de aciertos. En el Ring, el centro monumental de esta ciudad-museo, o viceversa, la música tiene el valor de los alimentos de primera necesidad. La oímos en las tiendas, destino de peregrinación de muchos melómanos españoles. La tocamos en la Casa de la Música, divertidísimo museo interactivo en el que los colegiales se ponen en la piel de Amadeus al frente de una virtual orquesta filarmónica. Y la adoramos en el colosal Teatro de la Ópera, escenario en el que hay representaciones todos los días, excepto en verano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muchos de estos templos de la música dedicarán su temporada a aquel niño prodigio capaz de componer obras maestras a más velocidad de la que muchos escriben la lista de la compra. El programa que Peter Marboe nos pone entre las manos lo dice casi todo: 434 páginas rebosantes de actividades que caerán como corcheas sobre el pentagrama de los próximos doce meses. No hay duda, en las calles de Viena bulle de nuevo el ingenio y el exhibicionismo de Mozart. En realidad, a veces se podría pensar que la solemnidad imperial de esta ciudad es difícilmente conciliable con la agilidad incontenible del compositor, pero quizá ese duelo de caracteres ayudó a que sus años aquí, a partir de 1781 hasta el «Réquiem», su último fogonazo, fueran los más creativos de su carrera, liberado de su padre y del ambiente cerrado de Salzburgo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La estrella de estos tres días es la inauguración de la única casa que se conserva de las trece en las que vivió en Viena. En realidad, su residencia de la calle &lt;a href="http://www.mozarthausvienna.at"&gt;Domgasse, 5&lt;/a&gt;, en pleno centro histórico, a dos minutos de la catedral, ya había estado abierta al público, pero durante los últimos catorce meses se han invertido ocho millones de euros en rehabilitar el edificio por completo, hasta convertir cuatro plantas en un museo que nos deja repasar su febril manera de vivir y trabajar. Ayer, a media tarde, en la cola de entrada, se escuchaba hablar en japonés, portugués, francés, español..., lo que da idea del interés provocado por la inauguración. Turistas, políticos e informadores se frotaban las manos ansiosos por pasar, entre otras cosas por los siete grados bajo cero que cortaban la piel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la casa se sugiere más que se muestra. Quedan pocos objetos personales de los años en los que la familia vivió aquí (1784-1787), aunque sí incontables trazos biográficos que en estas paredes se ilustran con grabados, retratos, partituras e instalaciones multimedia. “¿Qué muebles había en esta sala?”, se pregunta la guía electrónica que nos susurra al oído. “Hemos preferido colocar interrogaciones en lo que no sabemos, para dejar volar la imaginación de los visitantes”. Sí se conoce que en una de estas salas compuso “Las bodas de Fígaro”. También se documenta su sabida pertenencia a la masonería, o su gusto por la ropa cara, aquel frac rojo, las piedras doradas, el nácar y las hebillas que tanto deseó. E incluso se aportan detalles minuciosos de su afición a los juegos de azar, prohibidos entonces. En sus buenos tiempos, Mozart ganaba miles de florines, aunque hasta 1787 no tuvo un sueldo fijo como músico de cámara. Sin embargo, las deudas le apremiaban a diario. “Le pido que me ayude hasta la próxima semana con cien florines”, le suplicaba a un amigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Wolfgang Amadeus Mozart nació en Salzburgo (27 de enero de 1756) y murió en Viena (5 de diciembre de 1791). De un extremo a otro del paréntesis sólo caben treinta y cinco años, pero, en un talento musical como el suyo, ese suspiro se tradujo en más de seiscientas obras, entre ellas «Las bodas de Fígaro», «Don Giovanni», «Cosi fan tutte» o «La flauta mágica». Además, sinfonías, conciertos, divertimentos…, música feliz que ya en su época transmitía la sensación de belleza sin colorantes, «las notas justas». La música desnuda que era capaz de crear aquella mente maravillosa envolvió las Cortes de Europa desde muy pequeño (a los seis años tocó el piano delante de la emperatriz María Teresa, en el Palacio de Schönbrunn), primero de la mano de su padre, luego como profesional libre en busca de gloria y dinero, de un empleo en alguna Corte. Unas giras y una popularidad un poco al estilo de las «estrellas pop» de hoy. Ayer, veíamos algo de la parafernalia que suele acompañar los conciertos más multitudinarios: “merchandising”, “souvenirs” a los que se ha cosido su reconocible silueta, miles de visitantes atrapados en la batuta de su personalidad. “Su nombre es una marca, pero más allá de la realidad económica, siempre queda su obra”, concluye Peter Marboe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Viena era en aquellos años, con José II en el trono, la ciudad de la música. En sus casas o en sus teatros vivieron y tocaron Beethoven, Haydn o Shubert, que, como Mozart, buscaban en la capital encargos, la protección de la Corte y quizá también la inspiración, rodeados de tantas muestras de arte. Esa suma de genios -repartidos por las casas que habitaron y por los museos que les recuerdan- y de monumentos -que en el Ring, o ciudad interior, amurallada hasta el siglo XIX, no dejan una esquina libre- tienta cada año a millones de turistas envenenados por la fiesta clásica.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13927688-113846825778218934?l=conlamaletahecha.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://conlamaletahecha.blogspot.com/feeds/113846825778218934/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13927688&amp;postID=113846825778218934' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13927688/posts/default/113846825778218934'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13927688/posts/default/113846825778218934'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://conlamaletahecha.blogspot.com/2006/01/sinfona-de-mozart-en-viena.html' title='Sinfonía de Mozart en Viena'/><author><name>J. F. Alonso</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh5.googleusercontent.com/-6RFf9OqIOJ0/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAAAA/kHmL-NpEeVY/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13927688.post-113602509893833733</id><published>2005-12-31T11:25:00.000+01:00</published><updated>2006-11-10T11:56:24.505+01:00</updated><title type='text'>Un blanco perfecto</title><content type='html'>&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Esquí o raquetas de nieve por la mañana y el agua de las termas cuando cae la tarde. El cóctel de frío y calor, de esfuerzo y relax, es la propuesta de los Altos Pirineos franceses, el escenario mítico del Tour en verano y una idílica postal de Navidad estos días. He aquí un viaje cercano, a sólo dos horas de la frontera de Irún, a un paraíso de la montaña&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una manta de niebla vuela muy despacio sobre el valle de L'Esponne. Más arriba, las agujas afiladas del Montaigu. Y debajo, acunado entre el río y la montaña, un pequeño hotel, «Le Domaine de Ramonjuan», inaugurado hace quince años. Amanece despacio en este lugar sin cobertura, a dos horas en coche de la frontera española. Al sol, en efecto, le cuesta un potosí vencer la resistencia de las crestas, y un grupo de turistas —japoneses, españoles— aguarda el momento delante de unas tostadas y un zumo de naranja, con la mirada cosida a un ventanal pintado con nieve y bruma. Cerca serpentea la carretera que les llevará a despedir el año en alguna estación de esquí próxima, tal vez Luz Ardiden, o el Pic du Midi, o quién sabe si las pistas de Cauterets.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las cumbres del Tour de Francia son en invierno una postal de Navidad, con acebos que tiritan de frío, carámbanos en los laterales de la carretera y cascadas que se precipitan por las laderas. Desde La Mongie, cerca de la meta del Tourmalet, sale el funicular que nos conduce sin esfuerzo al Pic du Midi (2.877 m.), un artilugio inaugurado en 2000 que permite paladear el vértigo y, unos minutos más tarde, acceder al mejor mirador imaginable sobre la cadena montañosa de los Pirineos. Aquí hay un observatorio astrónomico en el que se empezó a trabajar alrededor de 1884, cuando esta pared se subía a pie, y también un restaurante en el que hoy devora un potaje con alubias de Tarbes Iker Fernández, uno de los mejores especialistas del mundo de «halfpipe» (snowboard), en la línea de salida de los Juegos Olímpicos de Turín.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fernández ha pasado los últimos meses en Alaska, Canadá o Suiza, en busca de su estado de forma ideal. Dice, unos minutos antes de lanzarse pendiente abajo, hacia el lago Oncet y la estación de La Mongie, que la medalla está difícil y que un puesto entre los finalistas es, en cambio, una opción asequible. Este pionero del snowboard español vive (al menos tiene casa) en San Sebastián, y parece encantado de la autopista que enlaza Irún con los Altos Pirineos franceses, un rincón en el que se alzan estaciones como La Mongie o Luz Ardiden. «Son buenas montañas, ¿eh?», sonríe mientras señala un horizonte hoy limpio, interminable, un diente de sierra en el que apuntan al cielo el Aneto (3.404 metros), le Neouvielle (3.091), el Monte Perdido (3.355), le Vignemale (3.298), le Marboré (3.328)…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;…Y Luz Ardiden, quizá la estación más visitada por los esquiadores españoles. «Al menos la mitad de nuestros clientes son compatriotas suyos», comenta Bernard Laporte, director de la oficina de turismo local. Bernard no es un jovencito, pero ha convertido su cuerpo en una bala de músculo, sin un gramo de grasa, que habla como si fuera asunto baladí de sus ascensiones en bicicleta de montaña a Luz, la meta en la que ganaron Cubino, Delgado, Induráin y Laiseka, o de las bajadas enfundado en su mono de esquiador. Hoy se calza las tablas para enseñar en primera persona las posibilidades de la estación, sesenta kilómetros de pistas, un «snow park» con el tubo más largo de los Pirineos, noventa cañones de nieve por si algún día hicieran falta… Desde el telesilla que trepa hacia la cumbre, el dominio se antoja un paraíso cómodo para disfrutar del deporte, incluso un sábado en plenas vacaciones de Navidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde la estación al pueblo de Luz Saint Sauveur hay doce kilómetros de curvas y vistas soberbias sobre el valle, bautizado por los ingleses como Pays Toy. En Luz viven mil cien personas alrededor del tesoro de la montaña y de otros puntos de interés, como el puente que Napoléon III regaló a la ciudad en 1860 en la que reposó algún tiempo su esposa, Eugenia de Montijo, o la iglesia fortificada de San Andrés, del siglo XI. Eugenia, que tenía problemas de fecundidad, los curó en las termas que ahora han vuelto a ponerse de moda, como complemento relajante de un día de esfuerzo en la nieve. El rastro español en la región pudo empezar entonces, con la condesa de Teba, pero aún hoy es moneda común. «La mitad de mis amigos tiene origen español», afirma Nathalie Morel, vecina de Tarbes, mientras comemos en un restaurante de Luz llamado «Tapas» al que hemos llegado en un minibús de la empresa «Paseíto».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La nieve es la cara A de la escapada a los Pirineos. A media tarde, después de bajar de las pistas, es un buen momento para descubrir la cara B en alguno de los centros de aguas termales de la región. En Luz Saint Sauveur encontramos uno de ellos, con un ventanal inmenso para disfrutar en el mismo «pack» del calor y el vaho de las piscinas y del frío de las montañas, y el menú típico de estos casos: aguas a diferentes temperaturas, sauna, hammam, jacuzzi, masajes… Una ocasión para cerrar los ojos y dejar la mente en blanco. Sin embargo, estéticamente llama más la atención la «ciudad de las aguas» de Bagnères de Bigorre, cerca de La Mongie. La sala central de Aquensis parece una catedral de madera cubierta por un cristal que deja entrar un inmenso chorro de luz. Y en el tejado, otra vez el cóctel de calor y frío en un jacuzzi al aire libre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mañana amanece en Cauterets completamente despejada, después de una noche en la que ha nevado suavemente. A pocos kilómetros del pueblo se halla la puerta de entrada a la zona de Pont d'Espagne, en algún tiempo frontera permeable para las idas y venidas de los pastores, y hoy un escenario perfecto para el esquí de fondo o para las raquetas de nieve. Jon Ugartemendía, nacido en Bayona, guía a un grupo de viajeros montaña arriba, envueltos por los sonidos del bosque: el crujir de la nieve al hundirse bajo los pies, la huida más lenta de lo imaginable de los rebecos (cazado de forma abusiva en los años 50), el roce con las ramas de los acebos y el agua que baja gélida desde el lago Gaube (ochenta y dos metros de profundidad) o desde alguno más modesto que encontramos en nuestro camino, como el lago des Huats.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estamos en el Parque Nacional de los Pirineos, creado en la primavera de 1967, con el Vignemale al fondo de la ruta y algún que otro quebrantahuesos en el cielo, en una zona de refugio y libertad para especies como el armiño, el zorro, la marta o el jabalí. El paseo sobre raquetas en este entorno aporta una inyección de oxígeno y de optimismo, aparentemente tan lejos de la «civilización». Jon dice que la excursión se prolonga habitualmente durante medio día, desde el Pont d'Espagne (1.465 m.) hasta el Gaube (1.731 m.), con una parada a mitad de camino para devorar un picnic sobre la nieve, antes de volver a la vida real.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Cómo ir.&lt;/span&gt; La autopista de Irún nos lleva a la zona de Luz Ardiden, Tarbes, Lourdes o Cauterets en dos horas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Dormir.&lt;/span&gt; En Cauterets, «&lt;a href="http://perso.wanadoo.fr/hotel.lion.dor/index.htm "&gt;Lion d'Or&lt;/a&gt;». Habitación: 42/90 euros. 05 62 92 52 87. En Luz Ardiden, «&lt;a href="http://www.grangeauxmarmottes.com"&gt;La Grange aux Marmottes&lt;/a&gt;». Habitación: 46/50 euros. 05 62 92 91 13. Cerca de Bagnères de Bigorre, «&lt;a href="http://www.ramonjuan.com"&gt;Domaine Ramonjuan&lt;/a&gt;». Habitación: desde 45 euros. 05 62 91 75 75.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Las doce estaciones de esquí &lt;/span&gt;de los &lt;a href="http://www.altospirineos.com"&gt;Altos Pirineos&lt;/a&gt;. Peyragudes, Val Louron, Barèges-La Mongie, Hautacam, Nistos, Saint-Lary Soulan, Gavarnie-Gèdre, Luz Ardiden, Piau-Engaly, Campan Payolle, Cauterets, Val D'Azun. Más información: 00 33 825 825 65.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Guía excursión &lt;span style="font-weight:bold;"&gt;raquetas de nieve&lt;/span&gt; en Cauterets. Jon Ugartemendía. 06 75 04 13 64 / jon@pyrenaika.com.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Los balnearios. &lt;/span&gt;«Aquensis. La ciudad de las aguas». En Bagnères de Bigorre. 05 62 95 86 95 / &lt;a href="http://www.aquensis-bagneres.com"&gt;www.aquensis-bagneres.com&lt;/a&gt;. «Les Thermes de Luz». En Luz St. Sauveur. 05 62 92 81 58. &lt;a href="http://www.luz.org"&gt;www.luz.org&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13927688-113602509893833733?l=conlamaletahecha.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://conlamaletahecha.blogspot.com/feeds/113602509893833733/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13927688&amp;postID=113602509893833733' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13927688/posts/default/113602509893833733'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13927688/posts/default/113602509893833733'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://conlamaletahecha.blogspot.com/2005/12/un-blanco-perfecto.html' title='Un blanco perfecto'/><author><name>J. F. Alonso</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh5.googleusercontent.com/-6RFf9OqIOJ0/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAAAA/kHmL-NpEeVY/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13927688.post-113233137360489201</id><published>2005-11-18T17:14:00.000+01:00</published><updated>2006-11-10T11:56:24.448+01:00</updated><title type='text'>Riads en Fez</title><content type='html'>&lt;em&gt;Los riads, casonas o palacios convertidos en hotel, son la última moda del turismo en Marruecos.  En Fez, junto a la medina más tradicional y laberíntica del país, hay una veintena, todos con la misma estructura: un patio vestido con azulejos, agua y plantas, y unas pocas habitaciones decoradas con mimo. Hemos recorrido estos «alojamientos-delicatessen» para descubrir sus secretos&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El patio es un oasis alfombrado de azulejos. Y, sobre la «alfombra», Abdelhai Belghazi, psicoanalista, profesor de Universidad, de gesto amable que subraya un mostacho poblado, presume de la casona que ha convertido en un hotel de catorce habitaciones: el riad «Sheherazade». En el centro, una fuente salpicada de flores; enfrente, la piscina, zurcida -como manda el gusto de Fez- con azulejos blancos y azules y cubierta en las esquinas por palmeras y naranjos; y alrededor, las habitaciones, decoradas con mimo, al estilo tradicional marroquí. El «Sheherazade» es un ejemplo bellísimo de riad, casonas o palacetes de marroquíes adinerados reconvertidos en «hoteles-delicatessen».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras habla el doctor Belghazi, nos envuelven los sonidos arábigo-andaluces de estas edificaciones tradicionales, el agua omnipresente, las conversaciones pausadas, el tintinar de las copas en el restaurante, la brisa que se cuela entre los arcos y las ventanas de las suites, siempre alrededor del patio. La casa fue construida a finales del siglo XIX, y rehabilitada hace tres años en principio como vivienda, aunque «como era demasiado grande para mí –explica Belghazi-, terminó por convertirse en la «maison d’hôtes» que hoy visitamos, uno entre la veintena de riads que se han abierto en los últimos tiempos en Fez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La moda de estas «casonas-hoteles» es reciente. El primero de ellos, «La Maison Bleue», data de 1997. Era la casa del abuelo de Mehdi el Abbadi, que esta noche se sienta a hacer memoria delante de un cuscús elaborado según una receta del siglo XIII, con un pelín de azúcar en el momento de servirlo. La gastronomía -el pollo con mermelada o el hojaldre con crema de leche- es el sello de identidad de «La Maison Bleue», uno de los riads que han aprovechado sus bucólicos patios para incluir el servicio de restaurante en su oferta. «En esta casa –explica– tenemos seis habitaciones, pero acabamos de inaugurar un nuevo riad, con todo tipo de comodidades para los clientes. Estamos convencidos de que hay un público apasionado por estos alojamientos. La prueba es que ahora, en noviembre, temporada baja, estamos al completo».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muchos de los riads de Fez se hallan en Ziat Batha, dicen que el «barrio rico» por excelencia de la ciudad, junto a la Medina pero en el exterior, entre otras cosas porque, entre las callejuelas del laberinto medieval es difícil localizar casas del tamaño adecuado. En realidad, tiene mérito encontrar cualquier cosa si tenemos en cuenta lo que nos dice Tazi Chellal Abdelali, guía de turismo: «Yo me he perdido muchas veces cuando era pequeño, algo habitual porque estamos en un mar de trece mil calles y callejuelas, veintidós mil casas, cinco mil cuatrocientas tiendas…». La primera ciudad imperial de Marruecos, que empezó a construir Mulay Idriss II en el siglo IX, desborda bullicio, vida tradicional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Atika Hmid lleva sólo diez meses en Fez al frente del recién inaugurado «Le Palais d’Hôtes». La casa fue comprada y rehabilitada por un promotor de turismo con varios establecimientos en su cartera de negocios, aunque puede que éste sea el más singular y lujoso. La piscina que ocupa uno de los patios tiene el agua caliente, para utilizarla en el invierno cálido del Magreb, y a su lado se ha dejado espacio para una sauna y un hammam, baño tradicional árabe. «Le Palais» tiene quince habitaciones, biblioteca con acceso a internet, un pequeño gimnasio y un solarium con toda la ciudad a los pies, un paisaje de barro en tonos ocres y blancos que funciona a modo de imán: cuesta trabajo apartar la mirada. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Marrakech, estas casonas históricas han sido compradas sobre todo por ciudadanos franceses. Hay cientos en funcionamiento, un éxito abrumador que ha transformado la ciudad. En Fez, en cambio, la mayoría de los riads siguen en manos de marroquíes. Aunque hay excepciones, desde luego. Una de ellas, española. Ángeles Urtiaga, madrileña, y su marido, cordobés, compraron hace cinco años una casa en Fes. «Somos dos enamorados de Marruecos –explica-, y hacía un tiempo que buscábamos algo así. Marrakech se ha puesto imposible, demasiado cara, así que buscamos aquí, en la medina más tradicional del país. Y encontramos lo que fue la segunda residencia de un gobernador, en muy condiciones; apenas necesitó unas pequeñas reparaciones».   &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dice Ángeles que hace cuatro años, cuando inauguraron la casa, «Dar Córdoba», nadie en España sabía lo que era un riad. «Ahora las cosas están cambiando», en parte debido al impulso de personas como ella o como Jurgen Moller, alemán, antiguo «cazatalentos» en una empresa de París. Era uno de esos ejecutivos que viven con la corbata en el cuello y el ordenador en la maleta. Su mujer, Pauline, francesa, trabajaba como documentalista. Hace tres años descubrieron estos pequeños hoteles, y empezaron a darle vueltas al sueño. «Un día apareció Pauline con los billetes de avión ya comprados –dice Jurgen-. En seguida llamé a un amigo de Fez para que nos buscara una casa, y así llegamos aquí, a este patio con un limonero y un naranjo. Fue un aterrizaje sin paracaídas, sin billete de vuelta. Nos costó sesenta mil euros, e invertimos doscientos mil en las obras de rehabilitación».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El riad «Lune e Soleil» tiene a día de hoy cuatro habitaciones, aunque Jurgen, vestido desde que aterrizó en Fez con una chilaba marrón que disimula su gusto por la comida, ya planea construir dos nuevas. Hay «maison d’hôtes» muy pequeñas, como ésta, y otras más grandes, aunque ninguna suele superar las quince habitaciones. La que gestiona Marie Roland-Gosselin, «Al Bartal», se queda en siete. Marie, nacida en Marruecos aunque de familia francesa, fue enfermera, trabajó en el sector petrolífero y en el turístico, y ahora parece feliz sentada ante un té, en un patio en el que domina el verde, completamente decorado con plantas. «El 90 por ciento de nuestras reservas se hace por internet –asegura–, y los clientes suelen ser franceses o ingleses, sobre todo desde que funciona un vuelo directo Londres-Fez».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Fez llegan cada año unos veinticinco mil españoles, una pequeña parte de los trescientos mil que visitan Marruecos. Y, sin embargo, la medina de la capital espiritual del país es la que más asombra, la que más nos hace olvidar el atasco de las ocho, la que más llena nuestro baúl de los sentidos. Quizá la moda de los riads ayude a descubrir la Universidad más antigua del mundo, fundada por Fátima Fihri en 859, o la medersa (escuela coránica), del siglo XIV. De eso hablan los propietarios de estas casonas tan discretas por fuera, como manda su fe, y tan ricas y sorprendentes en el interior. En el paseo por las callejuelas de la ciudad, de la mano de Tazi Chellal Abdelali, resulta difícil creer que detrás de esas fachadas se esconda un oasis de gusto y lujo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El riad «Dar El Ghalia» sí está dentro de la medina. Los camareros aguardan en un punto concertado, para guiarnos por callejuelas de menos de dos metros de ancho. La casa a la que nos dirigimos pertenece a la familia de Omar Lebbar desde hace doscientos años, y hace cinco mudó la piel para renacer como un hotel-restaurante de unas pocas habitaciones. En el patio, las luces de las velas y el envolvente runrún de la música árabe acompañan la cena. «Yo siempre he dormido en la suite de la planta superior», recuerda Omar. En una habitación con chimenea, artesonado y azulejos por doquier. Es un hombre con suerte, le decimos. Y ya se sabe que la «baraka» o suerte es un don casi divino en estas tierras. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Los palacios-hotel&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.sheheraz.com "&gt;Sheherazade.&lt;/a&gt; Catorce habitaciones, dos de ellas suites. Piscina, hammam, sauna, restaurante. Entre 120 y 500 euros. 212 55 74 16 42.&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.palais-hotes.com"&gt;Le Palais&lt;/a&gt;. Quince habitaciones. La suite Royale tiene 120 metros cuadrados. De 165 a 1.200 euros. 212 55 63 73 24.&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.maisonbleue.com"&gt;La Maison Bleue&lt;/a&gt;. Entre 180 y 270 euros. Acaban de abrir un segundo riad, con más tecnología y comodidades. 212 55 74 18 73.&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.riadalbartal.com"&gt;Al Bartal&lt;/a&gt;. Entre 80 y 100 euros. 212 55 63 70 53.&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.luneetsoleil.com"&gt;Lune et Soleil&lt;/a&gt;. Entre 65 y 100 euros. 212 55 63 45 23.&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.maisondhotes.co.ma"&gt;Dar El Ghalia&lt;/a&gt;. Entre 130 y 570 euros. 212 55 63 41 67.&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.darcordoba.com"&gt;Dar Córdoba&lt;/a&gt;. El único riad en manos de españoles. Entre 60 y 100 euros. 699 27 96 97. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viaje&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.royalairmaroc.com"&gt;Royal Air Maroc&lt;/a&gt; tiene cuarenta enlaces semanales entre diferentes ciudades españolas y Marruecos. Vuelo a Casablanca desde 190 euros. Más información: 902 210 010.&lt;br /&gt;Más información&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.turismomarruecos.com"&gt;Turismo de Marruecos&lt;/a&gt;. 91 541 29 95.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13927688-113233137360489201?l=conlamaletahecha.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://conlamaletahecha.blogspot.com/feeds/113233137360489201/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13927688&amp;postID=113233137360489201' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13927688/posts/default/113233137360489201'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13927688/posts/default/113233137360489201'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://conlamaletahecha.blogspot.com/2005/11/riads-en-fez.html' title='Riads en Fez'/><author><name>J. F. Alonso</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh5.googleusercontent.com/-6RFf9OqIOJ0/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAAAA/kHmL-NpEeVY/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13927688.post-112981747300015865</id><published>2005-10-20T16:04:00.000+02:00</published><updated>2006-11-10T11:56:24.390+01:00</updated><title type='text'>Maleta para uno</title><content type='html'>&lt;em&gt;Las estadísticas dicen que en en España hay más de cuatro millones de solteros en edad de gastar y viajar. De repente, las agencias de viajes y empresas de distinto perfil han descubierto ese filón. Cada día hay más ofertas, más posibilidades en un mercado tradicionalmente dominado por las familias y parejas. Los viajes para «impares» están de moda &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un grupo delante de las pirámides de Gizé. O entre las columnas del Partenón. O en los puentes que cruzan el Moldava, en la inolvidable Praga. Y, en el grupo, unos cuantos viajeros solitarios, versos sueltos que comparten vacaciones con matrimonios, amigos o vecinos, que habrán pagado un suplemento por habitación individual y que a lo peor no han encontrado el ambiente de compañerismo que imaginaron. Quizá por la noche, después de la sesión de piedras y postales, al regresar a la habitación, más de uno recuerde con nostalgia las lecturas de Bécquer en el colegio: la soledad es muy hermosa... cuando se tiene alguien a quien decírselo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La soledad y los viajes organizados nunca han hecho buenas migas. Las agencias apenas le han guiñado el ojo a los que ahora se llaman «singles» o «impares», y los clientes se han limitado a pagar la tarifa extra, y a aceptar la compañía del correspondiente grupo. «Así ha sido, pero en estos tiempos de especialización, el público ya no se conforma y exige programas específicos», explica John Kester, analista de la Organización Mundial de Turismo. Y, como si todos se hubieran puesto de acuerdo, a la voz de «ya» esas ofertas empiezan a agolparse en el escaparate: ferias, cruceros, escapadas de fin de semana, fiestas en la ciudad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Laura Racioppi se separó a los cuarenta y ocho años. A esta ciudadana suiza, vecina de Barcelona, le cambió el mundo en un suspiro. Se quedó sin pareja, y sus amigos vivían a miles de kilómetros. Entonces se le encendió la bombilla, en parte para «hacer algo», en parte porque creía que en el territorio de los «nones» había una mina sin explotar. De ese hilo surgió el &lt;a href="http://www.salonsingles.net"&gt;Salón Singles&lt;/a&gt;, celebrado en Barcelona a primeros de octubre, la primera feria de este tipo en España, la segunda en Europa. Más de diez mil personas acudieron en busca de propuestas para solteros, lo que sorprendió hasta a los organizadores. «Hemos triplicado las expectativas», reconoce Marc Sorli, hijo de Laura y director de marketing del Salón. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En España hay cuatro millones de «impares» de entre treinta y sesenta y cinco años, según los cálculos de Mónica Lobo, directora general de SingleOcio, una empresa colaboradora de Halcón Viajes que empieza a funcionar estos días (su primera escapada será en el puente de noviembre). «Es la primera vez que "un grande" entra en este sector, lo que significa que creemos en su futuro», afirma. No en vano los expertos calculan que los «independientes» de mediana edad disponen de un cuarenta por ciento más de ingresos mensuales que la media. Mucho dinero en juego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y en ello están las agencias, las grandes y las pequeñas. Unas y otras tienen dos modelos de clientes: los que buscan pareja, y creen que una escapada o fiesta es un lago en el que pescar, y los que prefieren viajar solos, o no encuentran a nadie que quiera hacer el mismo viaje, o no toman las vacaciones en las mismas fechas que sus amigos. A este segundo segmento se dirige Nuba, que creó hace dos años su oferta para «singles», destinos étnicos y de aventura para un máximo de diez personas, según la definición de Daniel Puertas, responsable de comunicación. En su &lt;a href="http://www.nuba.net/viajas_solo.asp"&gt;página web &lt;/a&gt;se ha realizado una encuesta reveladora sobre este nicho de mercado. Sus datos: el 72 por ciento de los que la han contestado hace más de un viaje al año fuera de España, el 59 viaja solo porque no coincide en fechas con familiares o amigos, el 69 estaría dispuesto a compartir habitación (el 33, también con alguien del sexo contrario)…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ignacio Puig, director de la agencia de viajes Marina San Travel, se dirige al primer grupo, los que buscan pareja. A principios de año le rondó una idea que aún le trae de cabeza: un crucero para solteros en el Mediterráneo, del 7 al 14 de noviembre. «Es una ocasión ideal para conocer a tu media naranja -explica-, los mismos sitios, las mismas actividades y mucho tiempo en un entorno agradable, un barco, el mar, con excursiones y grupos de animación exclusivos para nuestros clientes». Hasta ahora se han apuntado 120 personas, pero espera que en la segunda edición, el próximo año, se multiplique varias veces esa cifra. Puig dice que el 60 por ciento de las reservas han sido hechas por mujeres, lo que en su opinión prueba que «ellas son más decididas». Marc Sorli apunta un dato parecido: el 70 por ciento de los visitantes al reciente salón de Barcelona fueron mujeres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;SingleOcio, los últimos en llegar, apuestan por los grupos exclusivos de «nones», con sus zonas de mostrador en el aeropuerto, sus restaurantes, sus espectáculos. «Otros creen que es mejor mezclar pares e impares, nosotros pensamos que es mejor hacer viajes específicos, integrados por personas de edades semejantes», opina Mónica Lobo, directora general. «Intentamos, además, negociar los suplementos, una de las grandes quejas de los viajeros solitarios». Aunque en realidad la primera queja suele tener un matiz sentimental: «Vas a un viaje y no puedes hablar con nadie», murmuraba una mujer en el mostrador de SingleOcio en la feria de Barcelona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Isabel Sánchez, de &lt;a href="http://www.gentesinpar.com"&gt;gentesinpar.com&lt;/a&gt;, cree que «es esencial que el sector empiece a no penalizar al viajero individual». Mientras tanto, su empresa «quiere ser un club de ocio y amistad para gente sin pareja. Proponemos viajes, escapadas de fin de semana, y actividades que crean afinidades, como cenas, fiestas o copas». Gentesinpar utiliza internet como plaza de encuentro: quienes se apuntan a sus expediciones se citan antes en foros y chat, «de forma que se establece una cierta continuidad en las relaciones, antes, durante y después del viaje». &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hoja de ruta &lt;/strong&gt;. &lt;strong&gt;Cita en Madrid&lt;/strong&gt;. &lt;a href="http://www.ind-life.com"&gt;Ind-Life&lt;/a&gt;. Salón del arte de vivir independiente. 18, 19 y 20 de noviembre, en la Casa de Campo. 93 425 35 25.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Crucero para solteros.&lt;/strong&gt; Del 7 al 14 de noviembre. Venecia, Dubrovnik, Corfú... &lt;a href="http://www.marinasun.com"&gt;www.marinasun.com&lt;/a&gt; / 952 467 031.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Namibia&lt;/strong&gt; para un grupo de diez solteros, del 5 al 17 de noviembre. Nuba: 91 745 47 47.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Ronda.&lt;/strong&gt; Fin de semana lleno de actividades. Del 18 al 20 de noviembre. &lt;a href="http://www.singleocio.com"&gt;www.singleocio.com&lt;/a&gt; / 902 88 50 20.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Otras agencias.&lt;/strong&gt; &lt;a href="http://www.gentesinpar.com"&gt;www.gentesinpar.com&lt;/a&gt; / 91 371 71 41. &lt;a href="http://www.nones.es "&gt;www.nones.es &lt;/a&gt;/ 902 36 71 56. &lt;a href="http://www.solterosdeviaje.com"&gt;www.solterosdeviaje.com&lt;/a&gt;/ 915252726. &lt;a href="http://www.revistaimpar.com"&gt;www.revistaimpar.com&lt;/a&gt; / 91 417 57 95.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13927688-112981747300015865?l=conlamaletahecha.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://conlamaletahecha.blogspot.com/feeds/112981747300015865/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13927688&amp;postID=112981747300015865' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13927688/posts/default/112981747300015865'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13927688/posts/default/112981747300015865'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://conlamaletahecha.blogspot.com/2005/10/maleta-para-uno.html' title='Maleta para uno'/><author><name>J. F. Alonso</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh5.googleusercontent.com/-6RFf9OqIOJ0/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAAAA/kHmL-NpEeVY/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13927688.post-112929120897579062</id><published>2005-10-14T13:54:00.000+02:00</published><updated>2006-11-10T11:56:24.338+01:00</updated><title type='text'>Celtiberia show</title><content type='html'>&lt;em&gt;Soria reclama el mundo celtíbero como su primera seña de identidad turística. Una exposición, que permanecerá abierta hasta final de año, sirve como anzuelo para mostrar el paisaje de aquella época, antes de que el imperio romano rindiera Numancia. He aquí un paseo por yacimientos arqueológicos, museos y restaurantes en torno a una cultura tan hermosa como poco conocida&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Seis pares de ojos descendían el cerro de la Muela aquella noche oscura de la primavera del 133 a. C. Las legiones de Publio Cornelio Escipión, unos veinte mil hombres, cercaban desde hacía meses Numancia, en el último tramo de una guerra que había empezado veinte años atrás. Escipión era el general triunfador al que había tenido que recurrir Roma para acabar con la resistencia celtíbera. Y estaba a punto de conseguirlo. Retógenes y cinco compañeros brujuleaban a ciegas entre las siete torres de vigilancia, camino de algún lugar donde pedir ayuda. Cuando contenían el aliento escuchaban el rumor de los tres ríos que abrazaban el cerro, el Duero, el Tera y el Merdancho. Al cabo, intuyeron que lo habían logrado. El grupo de héroes visitó varias ciudades celtíberas y reclamó socorro en vano. En Lutia, los más jóvenes se mostraron decididos a seguirles, pero el senado de ancianos, temeroso de las represalias, alertó a los romanos. El principio del fin: Escipión ordenó que le cortaran la mano a los rebeldes. Numancia había perdido su última oportunidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alfredo Jimeno, profesor de Historia en la Universidad Complutense, comisario de la exposición «Celtíberos» que se celebra hasta final de año en Soria, cuenta la epopeya de Retógenes y la caída de Numancia sentado en el restaurante «Keltiberia», en Garray, al pie del yacimiento, mientras saborea un menú inspirado en aquella época. Sobre la mesa, berros, aves escabechadas (especialidad soriana que permanece hoy en día), boletus edulis guisados con hierbas aromáticas, chuletón con hígado de pato y queso de leche de oveja, una degustación ideada por Josu Mendía que ahora forma parte de la ruta celtíbera soriana. «Queremos que ésta sea la marca turística de nuestra provincia —afirma Antonio Pardo, presidente del Patronato de Turismo—. Románico o rutas de senderismo hay en otros sitios, pero Numancia sólo está aquí».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soria ha (re)descubierto Celtiberia, el hogar de arévacos, pelendones, lusones, belos y titos, un territorio que coincidiría con el reborde montañoso donde se encajan las cordilleras Ibérica y Central. Allí se sumaron las tradiciones de celtas e iberos hasta crear una cultura diferenciada, a la que se  refieren a menudo los historiadores grecolatinos. Entre las calles empedradas de Numancia la imaginación vuela a aquellas ciudades cercadas por los romanos, lugares ásperos y montañosos, azotados por el cierzo, donde el frío corta como una navaja afilada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La exposición instalada en el Museo Numantino de Soria rastrea las guerras, la vida y la muerte de los pueblos celtíberos a través de unas cuatrocientas piezas procedentes de diferentes museos europeos y españoles. En la muestra está el origen de la «fiebre celtíbera» que ha contagiado a esta provincia, la búsqueda en la Historia de un sello turístico diferenciador. En sus salas vemos armas (la falcata es una espada exclusiva del mundo ibérico), vasijas, rituales funerarios, formas de organización (desde los castros del norte a la creación de la ciudad-estado) e iconos: «Abundan los caballos y toros en los elementos decorativos porque representaban las cualidades de sus dioses», explica el profesor Jimeno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de la exposición (la teoría) vienen los yacimientos arqueológicos (la práctica). Hay itinerarios para elegir hasta que nos cansemos de piedras. Quien prefiera empezar por lo pequeño podrá visitar cerca de dos decenas de castros, pequeños asentamientos donde vivieron los antiguos celtíberos a partir del siglo VII a. C., casi todos al norte de la capital. Quien opte por el espectáculo arqueológico, la cita más cercana aguarda en Garray («tierra quemada», &lt;a href="http://www.numantinos.com"&gt;www.numantinos.com&lt;/a&gt;), a siete kilómetros de Soria. Allí está el yacimiento de Numancia, símbolo de la resistencia del más débil frente a los invencibles soldados romanos, hasta que el cerco del hambre pudo con el heroísmo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta tarde paseamos entre un paisaje de restos romanos, muy visibles, y celtíberos, en las capas inferiores del yacimiento. La ciudad de los arévacos, el grupo que habitó Numancia, estaba cruzada por dos largas calles verticales, de norte a sur, y muchas otras horizontales, de este a oeste, división pensada para esquivar el gélido viento del norte. El paisaje desde este cerro de la Muela, mientras cae el sol, es apabullante: al este, a unos sesenta kilómetros, el Moncayo; al oeste, Urbión; al norte, las estribaciones del sistema ibérico. Y aquí y allá, los cauces de los ríos, con el «padre Duero» al frente, como le llama Julián Lérida, uno de los guías [&lt;a href="http://www.receso.org"&gt;www.receso.org&lt;/a&gt;] empeñados en la difusión de la cultura celtibérica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las investigaciones más recientes apuntan a que Numancia estaba poblada por unas 1.500 personas, que vivieron sus días de esplendor entre los siglos VI y II-I a. C., hasta el final de las «guerras celtíberas». Trabajaban el campo, remontaban el Duero con vino y cereales y molían bellotas y nueces. El ganado, sobre todo ovejas y cabras, representaba la riqueza, «pero la riqueza no se comía, se negociaba con ella», relata el profesor Alfredo Jimeno. Aquellas sociedades jerarquizadas, dominadas por las élites guerreras, «cuentan» hoy su historia en vasijas o cascos, en collares y brazaletes, en su ética, que concebía la vida en función de su final: una muerte digna justificaba su existencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Germán Prieto, arqueólogo, vigila a media mañana los trabajos en la última sorpresa que ha aflorado en Tiermes, la semana pasada, una estructura en forma de ábside probablemente anterior a la época romana. «Es algo especial», afirma este trotamundos de los yacimientos. En realidad, los hallazgos son continuos en esta esquina de Soria, muy cerca del municipio de Montejo de Tiermes, ya cerca de Segovia. El fruto de la campaña de verano descansa en los pasillos de un edificio anexo al museo, ordenado en bolsas de plástico. En el exterior, los turistas —por ejemplo, un grupo de estudiantes de la Facultad de Arqueología de Munich— necesitan más de dos horas para recorrer este escenario del pasado, con tesoros como un «rascacielos» de siete plantas, una colina arcillosa de la que colgaban las casas de los habitantes de esta ciudad, o un acueducto excavado en la roca para distribuir el agua.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Tiermes instaló su negocio hace veinticinco veranos Manuel de Pablo Andrés, uno de los primeros «visionarios» de las posibilidades del «turismo celtíbero» en la zona. Arrancó con un pequeño chiringuito junto a las excavaciones, pero hoy presume de un hotelito con una docena de habitaciones, un amplio restaurante con una carta de «gastronomía celtibérica» (perdiz escabechada, solomillo de jabalí macerado con bayas de enebro, trigo preparado con mollejas, higaditos y senderillas con bombón de mousse de foie…) y sus famosas noches de Plenilunium. «Los celtíberos saltaban, bailaban y bebían vino con miel; cada luna llena, nostros hacemos algo así para pasar una noche diferente», asegura Manuel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La inmersión en el pasado termina en Uxama, en un cerro sobre el río Ucero, a dos paso de El Burgo de Osma. Aquí se acuñó moneda en bronce cien años antes de Cristo, con un jinete lancero en el reverso y una imagen masculina en el anverso. Hoy queda poco, apenas el rastro de una importante casa romana, o una atalaya de vigilancia construida por los árabes algunos siglos después. Desde allá arriba, el horizonte también aquí abruma. Al sur, el enorme castillo de Gormaz; al norte, El Burgo, un remanso de paz en el que se ha instalado un aula arqueológica para enseñar el pasado didácticamente, y el cercano cañón del Río Lobos, y Calatañazor, donde Almanzor perdió su última batalla, o el pueblo medieval de Ayllón, ya en Segovia. «En la época celtibérica se configuró el germen de lo que sería el paisaje tradicional de estas tierras —concluye Alfredo Jimeno—, una cultura campesina que ahora estamos dejando morir».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hoja de ruta&lt;/strong&gt;.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La exposición.&lt;/strong&gt; «Celtíberos. Tras la estela de Numancia». En el Museo Numantino de Soria. Hasta el 30 de diciembre. Información y reservas: 902 203 030 / 975 221 397. &lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Visitas guiadas a los yacimientos.&lt;/strong&gt; Recorrido 1: Soria-Garray-Numancia. Salidas, todos los días. Recorrido 2: Soria-Uxama-Tiermes. Salidas, miércoles y sábados. Información: 975 215 023.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Dormir-comer.&lt;/strong&gt; En El Burgo de Osma. Posada del Canónigo. 975 360 362. www.posadadelcanonigo.es. En Garray, &lt;a href="http://www.keltiberia.com"&gt;«Keltiberia», &lt;/a&gt;restaurante temático del mundo celtibérico. 975 252 219. En Tiermes. Hotel restaurante &lt;a href="http://www.hoteltermes.com"&gt;Termes&lt;/a&gt;, gastronomía celtibérica y noches de Plenilunium. 975 352 055.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Más información.&lt;/strong&gt; &lt;a href="http://www.sorianitelaimaginas.com"&gt;Patronato Provincial de Turismo&lt;/a&gt;. 975 220 511. &lt;a href="http://www.tiermes.net"&gt;Proyecto Life Tiermes-Caracena&lt;/a&gt;: Museo de Tiermes: 975 352 051.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Guía de arqueoturismo en España.&lt;/strong&gt; &lt;a href="http://www.arqueoturismo.net"&gt;www.arqueoturismo.net&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13927688-112929120897579062?l=conlamaletahecha.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://conlamaletahecha.blogspot.com/feeds/112929120897579062/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13927688&amp;postID=112929120897579062' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13927688/posts/default/112929120897579062'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13927688/posts/default/112929120897579062'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://conlamaletahecha.blogspot.com/2005/10/celtiberia-show.html' title='Celtiberia show'/><author><name>J. F. Alonso</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh5.googleusercontent.com/-6RFf9OqIOJ0/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAAAA/kHmL-NpEeVY/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13927688.post-112870383136251870</id><published>2005-10-07T18:35:00.000+02:00</published><updated>2006-11-10T11:56:24.282+01:00</updated><title type='text'>El Lilliput del románico</title><content type='html'>&lt;em&gt;Nueve joyas del románico reproducidas con una minuciosidad sorprendente. Esa es la oferta del parque temático en miniatura abierto en San Esteban de Gormaz (Soria) &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Duero viaja a cámara lenta en San Esteban de Gormaz, como si no se moviera. Sólo las hojas caídas de algún chopo revelan que el agua pasa, como la vida. La ribera de este rincón de Soria, muy cerca ya de la frontera con Segovia, proporciona un paseo con el efecto de una visita al fisioterapeuta. Algunos afortunados se han construido aquí sus residencias de verano, en algunos casos permanentes, rodeadas de jardines inmensos y embarcaderos bucólicos. Cerca, un remanso convertido en zona de baño, el Molino de los Ojos, la silueta de algún pescador paciente, las bodegas del casco antiguo, los restos del castillo medieval…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y una novedad: el Parque Temático del Románico, abierto hace unas semanas al final de este paseo junto al río. Se pueden recorrer a pie los dos kilómetros y medio que separan San Esteban de Gormaz del recinto, o bien utilizar el coche, según el ánimo de cada cual. En cualquier caso, el «padre Duero», como aquí le llaman, envuelve con su leve runrún la visita a los grandes monumentos del románico de Castilla y León, reproducidos en miniatura con una perfección asombrosa. Cada detalle, cada color.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La «fábrica de maquetas» está en la &lt;a href="http://www.santamarialareal.org"&gt;Fundación Santa María la Real &lt;/a&gt;, en Aguilar de Campoo, Palencia. Allí se han especializado en poner la grandiosidad de los monumentos castellanos a la altura de los ojos de un niño. Primero lo hicieron con trabajos en madera, lo que les obligó a recuperar técnicas artesanales relacionadas con la ebanistería. Y ahora han ido más allá, con reproducciones pensadas para aguantar las inclemencias del cielo abierto. El resultado, lo que vemos en San Esteban, es un buen ejemplo de esta «moda turística» de los parques temáticos de miniaturas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Cada maqueta precisa del esfuerzo de un equipo de cuatro personas durante dos meses –afirma Marcelino Alonso, de la Fundación Santa María la Real–. Primero se crea una base lisa, con un yeso especial que fragua a los sesenta y cinco grados; luego, se talla cada detalle, ventanas, pórticos, vidrieras; y, al cabo, se crea un molde y se reproduce el monumento en resina. A partir de ese punto, sólo queda pintarlo y decorarlo, de tal manera que pueda soportar las temperaturas extremas de Castilla, la nieve y el hielo del invierno, y el sol abrasador del verano». &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ana Hernando, gerente del parque, nos enseña el primer resultado del trabajo: nueve maquetas de otras tantas joyas del románico, una por cada provincia. A saber: el claustro del Monasterio de Santo Domingo de Silos (Burgos), San Juan de Rabanera (Soria), San Martín de Frómista (Palencia), San Tirso de Sahagún (León), iglesia de San Marcos (Salamanca), San Esteban (Segovia), colegiata de Toro (Zamora), Santa María de la Antigua (Valladolid) y San Vicente (Ávila). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El románico, estilo arquitectónico que dominó Europa en los siglos XI, XII y una parte del XIII, conserva aquí toda su fuerza expresiva. A una altura asequible (las maquetas miden unos ochenta centímetros) vemos todos los elementos que caracterizaron la época: arcos de medio punto, bóvedas en cañón, columnas exentas y a veces resaltadas en los machones, molduras robustas. «Si queremos que el inmenso patrimonio artístico y cultural de España tenga viabilidad y posibilidades de conservación para el futuro, es necesaria la sensibilización de grandes áreas de la sociedad y eso empieza con el conocimiento», afirma David de la Garma Ramírez, presidente de &lt;a href="http://www.amigosdelromanico.org"&gt;Amigos del Románico &lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La gestación del Parque ha sido un proceso largo, que empezó como una idea («hay que hacer algo») a finales de los noventa, cuando Castilla y León concedió su premio turístico a San Esteban, y se concretó con las primeras obras hace dos años. «Pretendemos que este pueblo sea la puerta de entrada al románico –añade Ana Hernando-, y para ello crearemos una biblioteca especializada, organizaremos talleres y cursos... Y todo ello ayudará sin duda a poner en valor algunas de nuestras joyas, quizá poco conocidas fuera de aquí, como la iglesia de San Miguel, del siglo XI, monumento histórico-artístico nacional».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alrededor del Parque crece poco a poco un centro de ocio, que incluye el ecomuseo del Molino de los Ojos, edificio que data de 1784 y que ahora está en fase de rehabilitación, y un restaurante, ya en funcionamiento (reservas: 629 17 52 93). Y cerca, siempre el Duero, álamos y chopos, sauces y castaños de indias, un día de paz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;En los alrededores.&lt;/strong&gt;San Esteban de Gormaz puede ser el principio o el final de una excursión llena de posibilidades. Cerca encontramos propuestas tan variadas como el cañón del Río Lobos (una ruta «vigilada» por el vuelo de la colonia de buitres leonados), el yacimiento arqueológico de Tiermes, Calatañazor (el pueblo conserva en buen estado su trazado medieval, y, cerca, podemos contemplar el valle de la sangre, el escenario donde Almanzor perdió su última batalla) o El Burgo de Osma, junto al río Ucero. La catedral merece una visita detenida, con joyas como el retablo de Juan de Juni y Juan Picardo (1550-1554) o el sepulcro policromado de San Pedro de Osma (siglo XIII), en la foto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Dormir.&lt;/strong&gt; Desde las habitaciones de la Posada del Canónigo (en la foto), en El Burgo de Osma (&lt;a href="http://www.posadadelcanonigo.es "&gt;www.posadadelcanonigo.es &lt;/a&gt;/ 975 360 362), se aprecia la grandiosidad de la catedral, que ocupa un tercio de la superficie amurallada original del pueblo. En el centro de Calatañazor encontramos otra buena opción, La Casa Rural (&lt;a href="http://www.calatanazor.com "&gt;www.calatanazor.com &lt;/a&gt;/ 975 183 642). En Tiermes, por último, junto al yacimiento arqueológico, el hotel-restaurante Termes (&lt;a href="http://www.hoteltermes.com"&gt;www.hoteltermes.com &lt;/a&gt;/ 975 352 055). Más información: &lt;a href="http://www.sorianitelaimaginas.com"&gt;www.sorianitelaimaginas.com&lt;/a&gt;. Manuel de Pablo puso la primera piedra de su negocio hace veinticinco años. Organiza sus famosas noches de Plenilunium, una fiesta a la luz de la Luna llena, con bailes, hogueras y menú celtíbero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Dónde.&lt;/strong&gt; &lt;a href="http://www.sanesteban.com "&gt;Parque Temático del Románico&lt;/a&gt;. En San Esteban de Gormaz (Soria). &lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Cómo ir.&lt;/strong&gt; Por la N-1. En el kilómetro 103 hay que tomar el desvío de la N-110, dirección Riaza, Ayllón y Soria. Desde Madrid, 162 kilómetros.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Horario&lt;/strong&gt;. Sábados y domingos: De 11.00 a 14.00 y de 16.00 a 19.00 horas. El resto de los días, sólo grupos concertados.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Información.&lt;/strong&gt; 975 18 62 45 / &lt;a href="http://www.parqueromanico.com"&gt;www.parqueromanico.com&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Otros parques temáticos en miniatura.&lt;/strong&gt; &lt;a href="http://www.pirenarium.com"&gt;Pirenarium&lt;/a&gt;, la representación a escala de los diferentes espacios naturales y edificios emblemáticos del Pirineo aragonés. 902 480 001. &lt;a href="http://www.pasionmudejar.com"&gt;Parque del Mudéjar&lt;/a&gt;, en Olmedo, Valladolid. 983 62 32 22.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13927688-112870383136251870?l=conlamaletahecha.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://conlamaletahecha.blogspot.com/feeds/112870383136251870/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13927688&amp;postID=112870383136251870' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13927688/posts/default/112870383136251870'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13927688/posts/default/112870383136251870'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://conlamaletahecha.blogspot.com/2005/10/el-lilliput-del-romnico.html' title='El Lilliput del románico'/><author><name>J. F. Alonso</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh5.googleusercontent.com/-6RFf9OqIOJ0/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAAAA/kHmL-NpEeVY/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13927688.post-112689610206553409</id><published>2005-09-16T20:16:00.000+02:00</published><updated>2006-11-10T11:56:24.224+01:00</updated><title type='text'>Viajeras de otro mundo</title><content type='html'>&lt;em&gt;A principios de siglo XX, las mujeres no hacían la maleta y recorrían mundo. Karen Blixen (o Isak Dinesen, el seudónimo con el que firmó sus obras más conocidas, como «Memorias de África») fue un ejemplo de osadía y fuerza de voluntad. Durante diecisiete años, África fue su casa. Tras su regreso a Dinamarca, al mundo de lujo que había abandonado, se convirtió en una escritora de fama mundial. Un documental estrenado esta semana en Copenhague repasa la vida de una aventurera de otra época&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al final de sus días tenía un aire a Greta Garbo, vestida de negro, con unos dedos larguísimos de los que, a menudo, colgaba un cigarrillo humeante. Era un alfiler de apariencia frágil, casi anoréxica, como si en cualquier momento pudiera romperse en mil pedazos. Tenía la cara tallada a cuchilladas, con varias autopistas de arrugas marcadas en cada mejilla, y unos ojos inmensos, esa clase de ojos que lo han visto todo. Al final de sus días, Karen Blixen (1885-1962) recogía flores en el cuidadísimo jardín de su casa, en la costa, a cuarenta minutos de Copenhague, y quizá repasaba su vida, tan singular en una representante de la clase adinerada de la Europa de principios de siglo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Meryl Streep fue Karen Blixen en «Memorias de África», la película que afianzó la leyenda de una dama nórdica que antes de cumplir los treinta desembarcó en el puerto de Mombasa, se trasladó a Nairobi y decidió quedarse durante mucho, mucho tiempo. Ahora, la actriz estadounidense ha empujado la producción de un gran documental sobre la vida de la escritora danesa. Lo presenta, lo avala, mientras se le iluminan los ojos cuando habla de la aventura que le proporcionó un Oscar y uno de los mayores éxitos de su carrera. El lunes, en Copenhague, durante la première de este trabajo, la vida de las dos mujeres se cruzaba como la lana en un jersey.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Karen Blixen (o Isak Dinesen, su seudónimo más conocido, con el que publicó «Out of Africa» en Estados Unidos) tiene la categoría de mito en Dinamarca. Encontramos su rastro a cada paso. Uno de los bares del aeropuerto lleva su nombre. Y uno de los restaurantes del Tívoli, el decadente y romántico parque de atracciones del centro de la ciudad, ha sido decorado con sus textos. La presentación del documental «Karen Blixen, Out of this World» también refleja el entusiasmo local por aquella vida que algunos pudieron calificar de alocada, y otros, de vertiginosa y emocionante. Así la ve, por ejemplo, Michael Laudrup, el futbolista de seda, una de las estrellas que participaron en la fiesta, que nos ayudaron a hacer memoria...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La historia empezó en 1914. La hija inquieta y nada conformista de un «business man y terrateniente danés» (la definición la aporta Marianne Wirenfeldt Asmussen, directora del Karen Blixen Museum) tomó un par de decisiones de esas que dan la vuelta al calcetín de la vida. Utilizó su abundante cuenta bancaria para casarse con su primo, el barón Bror von Blixen-Finecke, y para instalarse en el corazón de África, en un terreno situado a unos quince kilómetros de Nairobi, rodeada de campamentos de kikuyus y masais. «Yo tenía una granja en África…», repetía Meryl Streep al comienzo de la película de Sydney Pollack. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El anzuelo de África.&lt;/strong&gt; «Desde el primer día amé el paisaje, los animales, y, sobre todo, a los nativos», explica la escritora en una de las entrevistas que recoge el documental que han dirigido y producido Anna von Lowzow y Marcus Mandal. El anzuelo de África le enganchó sin remedio, como les ocurrió a otros muchos viajeros europeos a finales del siglo XIX y principios del XX, en unas décadas turbulentas en las que las potencias occidentales cuarteaban el mapa y los aventureros hallaban un inmenso territorio para disfrutar, para cazar, para respirar a pleno pulmón. Karen, quizá, buscaba algo de eso, un horizonte diferente. Calor donde había frío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque en Dinamarca hace frío, aunque no el pasado martes por la mañana, cuando el sol bañaba la ciudad. El coche que nos conducía desde Andersen Bulevard [este año se celebra también el bicentenario del nacimiento del escritor], en el centro de Copenhague, hasta Rungstedlund, la casa-museo de Karen Blixen, nos permitía descubrir una bellísima zona residencial pegada al mar de Oresund. A lo lejos, a la derecha, la costa de Suecia, unida a Dinamarca por un puente. A la izquierda, casas de cuento rodeadas de inmensos jardines, cristaleras generosas y coches de sesenta mil euros. La residencia de la familia de Karen Blixen, el equivalente a tres casas unidas, tiene forma de «ele», paredes blancas, tejas rojas, vistas sobre el puerto, hoy atestado de barcos, y, a su espalda, el jardín, un pequeño estanque y un bosque tan tupido que no deja ver el cielo. Al final de un sendero, al pie de un haya sin duda varias veces centenaria, está la tumba de la escritora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El cazador y el infiel.&lt;/strong&gt; Puertas adentro, los visillos blancos descansan sobre la madera del suelo. Sólo en el despacho en el que Karen Blixen aporreaba con los dedos índices una máquina de escribir Corona, junto a una ventana con vistas al mar, vemos rastros de su pasado africano: lanzas cruzadas, escudos de guerreros masais, un par de rifles con aspecto de haber disparado más de una vez y fotos de Denys Finch Hutton, el cazador y aventurero que enamoró a la aristócrata danesa, desengañada por las infidelidades de su marido. En otra pared cuelgan algunos de los cuadros que pintó durante su estancia en África (1914-1931): un viejo hombre kikuyu, por ejemplo, óleo fechado en 1923. O el rostro de Abdullahi Ahamed, uno de los niños que trabajaron en aquella plantación de café construida como un oasis entre la vida salvaje de Kenia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tumbo, el niño que trabajaba en la granja africana, tiene hoy ochenta y seis años. Llega al estreno del documental, en el que por supuesto participa, enfundado en un traje oscuro, unas botas ocres de safari y un par de banderas que agita sin parar, feliz, la de Dinamarca y la de Kenia, dos paisajes extremos. Tumbo habla despacio de los años en que empezó todo: la plantación de café, el esfuerzo titánico de Karen mientras el barón «iba y venía, desaparecía», el asombro con el que los kikuyu contemplaban los trabajos de una mujer procedente de algún lugar extraño, al norte del norte, la avioneta en la que un día aterrizó Finch Hutton y con la que se estrellaría años después. «¿La avioneta? Oh, oh, oh…», bromea al recordar los vuelos de los amantes sobre la sabana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Safari con Mozart.&lt;/strong&gt; Karen Blixen invirtió todo su dinero en su escapada africana, que estuvo a punto de terminar demasiado pronto. La primera Guerra Mundial, que también afectó al continente negro; la sífilis que le contagió su marido y que le obligó a regresar a Dinamarca durante un tiempo, para tratarse con arsénico, el golpe de saber que no podría tener hijos... Y, sin embargo, regresó en cuanto pudo a aquel territorio de paisajes infinitos recién descubiertos. Poco a poco se alejó de su marido y se acercó al cazador, descubrió los animales, los safaris, su independencia y su capacidad de luchar, su gusto insaciable por los cuentos y por la música clásica… «Iba a los safaris con el gramófono y algún disco de Mozart», dice Tumbo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la granja, mientras vigilaba la cosecha de café, escribió parte de su primer libro, «Seven Gothic Tales» (1934). En realidad, ella siempre había contado cuentos, pero hasta entonces sólo había publicado algunos relatos en periódicos de su país. Luego vendrían «Memorias de África» (1938), «Cuentos de invierno» (1942)… En 1954, cuando Ernest Hemingway recibió el premio Nobel, dejó caer con modestia que hubiera preferido que se lo dieran «a la maravillosa escritora Isak Dinesen».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante diecisiete años, «la baronesa» Blixen fue creando una leyenda en torno a una plantación de café, a un estilo de vida, a un carácter rocoso y áspero a veces, y evanescente y sutil en otras ocasiones. Su pasión conquistó a la población local, que le ayudó a sacar adelante la granja y las cosechas, hasta que el colapso del mercado del café puso el punto y final a su aventura, en 1931. Habían pasado diecisiete años, una eternidad lejos de la nieve y el verde, del frío, de las fiestas de la alta sociedad danesa.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Cita con Marilyn.&lt;/strong&gt; Con el regreso a las comodidades de Rungstedlund empezó su otra vida, la de la estrella de la literatura. Sus trabajos fueron recibidos con entusiasmo, sobre todo en Estados Unidos, donde en seguida eligieron sus cuatro primeros libros como «Book of the Month». Su popularidad le llevó a compartir mesa en Nueva York, en 1952, con el matrimonio formado por Marilyn Monroe y Arthur Miller, a estar en boca de escritores y críticos, y, al cabo de los años, a conseguir tres sonoras adaptaciones cinematográficas de sus novelas y relatos: «Memorias de África» (Sydney Pollack), «El festín de Babette» (Gabriel Axel) y «Una historia inmortal» (Orson Welles).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El documental presentado esta semana en Copenhague, que en los próximos meses desfilará por las televisiones de diferentes países, cierra de alguna manera el círculo de imágenes y palabras de una «aventurera de otro mundo», de un tiempo en el que las mujeres no se dedicaban a hacer safaris en la sabana africana. No lo hacían, salvo algunos ejemplos de vidas rebeldes, de caracteres indomables, que se liaron la manta a la cabeza y se embarcaron en busca de un nuevo principio. Karen Blixen-Isak Dinesen fue una de ellas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13927688-112689610206553409?l=conlamaletahecha.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://conlamaletahecha.blogspot.com/feeds/112689610206553409/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13927688&amp;postID=112689610206553409' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13927688/posts/default/112689610206553409'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13927688/posts/default/112689610206553409'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://conlamaletahecha.blogspot.com/2005/09/viajeras-de-otro-mundo.html' title='Viajeras de otro mundo'/><author><name>J. F. Alonso</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh5.googleusercontent.com/-6RFf9OqIOJ0/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAAAA/kHmL-NpEeVY/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13927688.post-112646764243094781</id><published>2005-09-11T21:38:00.000+02:00</published><updated>2006-11-10T11:56:24.159+01:00</updated><title type='text'>Turistas del vino</title><content type='html'>&lt;span style="font-style:italic;"&gt;En España se venden miles de marcas de vinos. Ante esta avalancha embotellada, los bodegueros han hallado una nueva forma de diferenciarse: el enoturismo. La oferta de hoteles con encanto y catas en un mar de vides llega ahora a los Arribes del Duero, en la frontera entre España y Portugal, un deslumbrante parque natural por el que el gran río viaja encajonado camino de Oporto. Los días de la vendimia (aquí, a principios de octubre) son una buena ocasión para organizar una escapada&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El barco se desliza con un silencio respetuoso sobre las aguas del Duero. En sus tripas transporta turistas, unos cincuenta mil cada año, y también un laboratorio pensado para escrutar la vida alrededor del agua. Los motores insonorizados y la cámara de infrarrojos permiten a los expertos de la Estación Biológica Internacional brujulear, incluso de noche, a oscuras, entre águilas reales, alimoches y cigüeñas negras, que tienen su hogar en estos acantilados de doscientos metros de alto. «El proyecto turístico "alimenta" el científico», explica David Salvador, responsable de la empresa. Los viajeros que se embarcan en Miranda do Douro, en la frontera portuguesa, pagan con su billete proyectos como el de conservación del águila Bonelli, la educación ambiental de grupos de escolares o el estudio de la fauna nocturna, en colaboración con la SEO.&lt;br /&gt;En Miranda do Douro, en el corazón de los Arribes, puede empezar o terminar un recorrido de sumas. Investigación más naturaleza. Vino más turismo. Porque ya se sabe que el Duero es el río del vino, tanto en el tramo portugués como en el español, en el corazón de la Denominación de Origen Ribera del Duero. Y ahora, también, en los Arribes, en un territorio entre Salamanca y Zamora, cerca del brazo caudaloso del Tormes y del enorme y hoy desoladoramente vacío pantano de la Almendra.&lt;br /&gt;El crucero entre los acantilados es el aperitivo de la escapada. Durante seis kilómetros nos acompañan los riscos y el vuelo de las rapaces, el silencio casi religioso en la inmensidad de este espacio natural. Al contrario de lo que vemos cuando el cauce se aproxima a Oporto, en esta zona no hay viñas. El espectáculo de las uvas maduras, casi listas para la vendimia, empezará un poco más tarde, camino de Fermoselle, en Zamora, o de Ledesma, un bellísimo pueblo amurallado a una decena de kilómetros de Salamanca. «En los Arribes se han instalado pocas bodegas —dice David Gutiérrez, enólogo—, pero ya llegarán, porque es evidente que aquí se puede hacer buen vino». &lt;br /&gt;Hacienda Unamuno, cerca de Fermoselle, nos sirve como ejemplo. En estas tierras zarandeadas por temperaturas extremas, la Castilla que hiela o arde, una alfombra de suelos arenosos que no retienen el agua, fertilidad cero, se han plantado en los últimos cinco años setenta hectáreas de vides. Dice David Gutiérrez que esas condiciones, incluida la escasez de lluvia, dejan en manos de los enólogos la posibilidad de controlar «el estrés hídrico mediante el riego por goteo, al margen de los caprichos del cielo. La tecnología ha cambiado las cosas: en las plantaciones nuevas se logran vinos excelentes».&lt;br /&gt;Tras las viñas llegó la bodega y, a continuación, un pequeño hotel, de cuatro habitaciones, conjunto ideado por Nacho Lliso, músico que lució en el escaparate pop de los ochenta (Esclarecidos) y que ahora se dedica a la arquitectura. En este mar de calma es fácil encontrar una definición de enoturismo: al abrir las ventanas, vemos los campos llenos de uvas, la puerta de entrada a la bodega, y hasta la mesa de catas, en la que esta mañana se entretienen dos viajeros británicos que sonríen satisfechos. Vista, olor y gusto trabajan a pleno rendimiento. Ese es el menú que empieza a atraer a miles de viajeros, aunque el fenómeno todavía está lejos de la organización casi perfecta que encontramos en California [&lt;a href="http://www.napavalley.com"&gt;www.napavalley.com&lt;/a&gt;].&lt;br /&gt;Un estudio presentado hace unos meses en La Rioja por Eduardo Álvarez y Joseba Ezpeleta, de Ikerfel, cifraba en dos millones de españoles los potenciales interesados en el enoturismo. «Es un mercado importante, en expansión, innovador, que va a más —explica Ezpeleta—. Turismo cultural, gastronómico y vino son conceptos en alza, aunque estamos en el principio del camino. El turista mayoritario busca hoy por hoy visitar bodegas, comprar botellas, tapear y probar algún vino. Pero hay además una punta de lanza que quiere ir más allá, visitar el viñedo, practicar actividades deportivas, como rutas a caballo o en bici, hablar con enólogos, dormir en alojamientos temáticos, dentro de las haciendas, hacer cursos de cata… La Rioja, Cataluña, el Duero, Andalucía y Galicia encabezan esta marea».&lt;br /&gt;En el caso del Duero, se dice que pueden visitarse casi el 70 por ciento de las bodegas, y en algún caso dormir en hoteles, aunque no es fácil encontrar uno como «Hacienda Zorita», cerca de Salamanca. Fue convento de los dominicos en el siglo XIV, alojó a Cristóbal Colón, sobrevivió como molino, y, hace unos años, después de que lo comprara Caja Duero, renació como alojamiento decorado con piedras y maderas. Un caz del Tormes cruza bajo sus habitaciones, junto a las bodegas, de reserva y de crianza, y el viñedo. Aquí se entiende mejor aquella frase de Alejandro Dumas: «El vino es la parte intelectual de la comida. Los alimentos son sólo la parte material».&lt;br /&gt;El recorrido que arrancó en Miranda do Douro, Portugal, continúa en Ledesma, enclave amurallado medieval, perfecto mirador sobre los campos castellanos. Muy cerca, Salamanca y su plaza, que celebra su 250 aniversario. Y más allá, Valladolid, y la N-122, el corazón tradicional de la Denominación de Origen Ribera del Duero [www.riberadelduero.es]. En cincuenta kilómetros, hasta Peñafiel, la carretera se convierte en el decorado de «Entre copas». Viñedos y bodegas desfilan a ambos lados del coche: Abadía Retuerta, Viña Mayor, Arzuaga (con otro estupendo y reciente hotel, &lt;a href="http://www.arzuaganavarro.com"&gt;www.arzuaganavarro.com&lt;/a&gt;), Vega Sicilia, Hacienda Abascal (que inaugurará su zona de alojamiento este otoño)… &lt;br /&gt;  La meta de nuestro itinerario está en el castillo de Peñafiel, donde se instaló en 1999 el Museo Provincial del Vino, buen lugar para degustar alguno de los caldos de la zona y empaparse de historia. La organización de los viñedos en pagos, en la Edad Media; el desarrollo de este mundo, o sus crisis, como la de la filoxera; el nacimiento de las grandes bodegas, de mitos como el de Vega Sicilia (1864), y así hasta hoy, cuando los viticultores buscan en el enoturismo otra forma de mostrar sus productos, de compartir los escenarios de sus vidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoja de ruta&lt;br /&gt;Dormir. Haciendas de España ha comenzado en los Arribes su proyecto de instalar pequeños hoteles junto a sus bodegas. Hacienda Zorita (75 a 110 euros la doble) y Hacienda Unamuno (80) derrochan encanto. 902 109 902.&lt;br /&gt;Museo del Vino. En el castillo de Peñafiel, Valladolid. Organizan degustaciones comentadas. Cierra los lunes. 983 88 11 99 / &lt;a href="http://www.museodelvinodevalladolid.es"&gt;www.museodelvinodevalladolid.es&lt;/a&gt;. &lt;br /&gt;Crucero en el Duero. A las 17.00 horas. Fines de semana, también a las 12.00 h. En Miranda do Douro. 980 55 75 57.&lt;br /&gt;Para leer. «2050. Guía del turismo del vino en España». Rutas, bodegas, enotecas, museos, tiendas.... Ed. Anaya.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13927688-112646764243094781?l=conlamaletahecha.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://conlamaletahecha.blogspot.com/feeds/112646764243094781/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13927688&amp;postID=112646764243094781' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13927688/posts/default/112646764243094781'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13927688/posts/default/112646764243094781'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://conlamaletahecha.blogspot.com/2005/09/turistas-del-vino.html' title='Turistas del vino'/><author><name>J. F. Alonso</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh5.googleusercontent.com/-6RFf9OqIOJ0/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAAAA/kHmL-NpEeVY/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13927688.post-111963342930937504</id><published>2005-06-24T19:13:00.000+02:00</published><updated>2006-11-10T11:56:24.028+01:00</updated><title type='text'>La resurrección de Phuket</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/6675/1099/1600/PICT2650.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/6675/1099/320/PICT2650.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;El 26 de diciembre, el apocalipsis se tragó centenares de miles de vidas en el sureste asiático. Menos de tres meses después, la costa de Tailandia, uno de los países afectados por el tsunami, vuelve a la vida. Los turistas han regresado a las playas, sobre todo a las de Phuket y Krabi, y también a las pequeñas islas cercanas, paraísos idílicos para pequeñas excursiones de un día. &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un autobús con el primer grupo de turistas después del infierno recorría esta semana Thawiwong Road, frente al mar de Andaman, en Phuket, con veinte pares de ojos pegados a las ventanillas. A la izquierda, Patong Beach tenía el aspecto de la arena prometida en las agencias de viajes. Una fotografía de la felicidad: sol, playa hasta que alcanzaba la vista, palmeras, motos de agua cabalgando sobre el atardecer, submarinistas. A la derecha, como una bofetada, las huellas del desastre: decenas de edificios arrasados por las olas, la mayoría de ellos en fase de reconstrucción. «Phuket ya está levantando la cabeza», nos dirían después en la calle, con esa sonrisa que nunca desaparece de la boca de los tailandeses, típico gesto de cordialidad, como si nada hubiera pasado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero pasó. La tierra se agitó con una violencia salvaje y la gran ola que siguió a continuación segó sólo en Tailandia 8.360 vidas, entre muertos y desaparecidos. Fue el 26 de diciembre, hace menos de tres meses, apenas un suspiro, una tregua para llorar a los muertos y volver a empezar; para limpiar las playas, levantar nuevos edificios, restaurar los hoteles y, sobre todo, para convencer al mundo de que los turistas, la primera fuente de ingresos en Phuket, pueden volver a poner la sombrilla en la arena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muchos ya han regresado. La noche de Patong Beach, trufada de extranjeros en busca de cerveza y algo más, empieza a parecerse a lo que fue: un lugar en el que es difícil cerrar los ojos. Patong es la playa más conocida de Phuket, que, a su vez, es el centro turístico de sol y playa más popular en Tailandia. «Hay dos cosas inmediatas que hacer -dice Jatupat, o Sara, guía turística con dieciséis años de experiencia-. La primera, recuperar Patong, el sitio de la noche. La segunda, Phi Phi», conjunto de islas paradisíacas al que viajaban los turistas cada mañana atraídos por la promesa de arenas finas, escenario de «The Beach», la película de Leonardo Di Caprio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La segunda misión aún está lejos de ser una realidad. La gobernadora tailandesa de turismo, Juthamas Seriwan, opina que allí se logrará la normalidad en dieciocho meses. La primera parte de los deseos de Sara, en cambio, está al alcance de la mano. En Patong Beach murieron unas 270 personas, pero la vida ya ha vuelto a recuperar su pulso, sobre todo para los turistas. Iván, australiano, enganchado a una cerveza en Bangla Road, asegura que es la tercera vez que está en Phuket. «He vuelto tras el tsunami en cuanto he tenido ocasión. Mis amigos recaudaron dinero para participar en la construcción de un orfanato». &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Turismo solidario.&lt;/strong&gt; Los turistas solidarios han sido de los primeros en regresar, en parte siguiendo un mensaje que repite estos días la gobernadora Juthamas Seriwan: «La mejor forma de ayudar es venir. Si no, se juntarían dos tragedias: el tsunami y el hundimiento económico de la región». Nicolás Serra, en realidad, no llegó a irse. El 26 de diciembre estaba de vacaciones en la isla de Kao Tao, a unos 500 kilómetros de Phuket. Y lo que vio, más la desaparición de un vecino en Ibiza, Manuel Vila, le decidió a entregar a la causa de la ayuda el resto de sus vacaciones y luego, cuando se acabaron, medio año más, hasta junio, cuando termine su proyecto de reconstrucción de las casas y la forma de vida de una pequeña comunidad de cinco familias tai. El trabajo ha sido agotador, hasta reunir los 80.000 euros necesarios para que en Yanui Beach todo vuelva a ser como era.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay, por supuesto, otras iniciativas, como la de Responsible Ecological Social Tours (Res) [&lt;a href="http://www.ecotour.in.th"&gt;www.ecotour.in.th&lt;/a&gt;], un grupo que gestiona el alojamiento de turistas en casas de los tailandeses, para acercarse a su cultura y a sus costumbres, una forma de contribuir al desarrollo de cinco comunidades: Chiang Mai, Mae Hong Son, Nakhon Si Thammarat, Samut Sakhon y Phang Nga.     &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Tiempo de tregua.&lt;/strong&gt; Dice John Kester, analista de la Organización Mundial de Turismo, que todas las tragedias necesitan un periodo de recuperación que oscila entre seis y dieciocho meses. «Algunas veces el destino se hunde y desaparece de la oferta, pero en este caso no ha ocurrido. Los touroperadores tienen confianza en la zona, lo que es un buen signo. Este verano ya se notará una recuperación, y en la próxima temporada alta, en octubre, la situación pude estar casi normalizada».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De enero a septiembre de 2004 visitaron Tailandia 36.904 españoles, un 67 por ciento más que en 2003. Y el próximo 17 de julio, Thai Airways inaugurará un vuelo directo Madrid-Bangkok, lo que sin duda hará engordar esa estadística. Durante un cóctel en el hotel Península de Bangkok, Agkarajit Panomwon na Ayulyhaya, director general de Thai para España y Portugal, asegura que en 2005 esperan conseguir un 40 por ciento más de viajeros. La mayoría de ellos seguirá un itinerario clásico: una semana en busca de la naturaleza y el exotismo del norte, y unos días al final en las playas de la gran isla de Phuket, en la que viven más de 300.000 personas, la inmensa mayoría ligada directa o indirectamente al turismo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para todos ellos es imprescindible el regreso a la vida de «antes de», cuando Jatupat (Sara) y Tipsuda (Olga), guías, apenas dormían cuatro horas al día, siempre con un grupo recién llegado en el aeropuerto en busca de la caricia de sol, de las aguas transparentes del mar de Andaman; cuando Dodo tenía ocupadas sus motos de agua desde primera hora de la mañana hasta el atardecer, o cuando Wiyada vendía sus joyas en «Gems World», una de las decenas de tiendas arrasadas que ahora se reconstruyen a buen ritmo, con la fe puesta en el futuro. «En dos meses abrimos», afirma, mientras vigila de cerca el trabajo de los albañiles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las autoridades tailandesas han movido cielo y tierra para que la «resurrección» sea un hecho. Esta semana, sin ir más lejos, han visitado la zona turística unos ochocientos agentes de viajes, periodistas y observadores de las cuatro esquinas del mundo, un despliegue pocas veces visto. Ha sido algo así como la guinda tras muchas semanas de esfuerzos imaginables y de un amplísimo paquete de medidas: el Gobierno ha creado nueve subcomités para gestionar la ayuda y recuperación de afectados y sus propiedades; se han ofrecido créditos blandos y medidas fiscales para facilitar la recuperación de los negocios afectados y se han puesto sobre la mesa cientos de millones de baths destinados a proyectos en Patong, Kamala Beach, Khao Lak y Phi Phi Island.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde Phuket, donde el 90 por ciento de los hoteles ya funciona a pleno rendimiento [información actualizada sobre su estado: &lt;a href="http://www.sawadee.com/tsunami/hotels.htm"&gt;www.sawadee.com/tsunami/hotels.htm&lt;/a&gt;], zarpan cada mañana decenas de embarcaciones que llevan a los turistas a las pequeñas islas cercanas, estampas para soñar en multitud de anuncios y películas. Un día de isla en isla confirma que, en muchos casos, como en el parque nacional de Phang-Nga o en las playas cercanas a Krabi, regresan los turistas, las risas, el tempo lento bajo un sol que nunca pierde su brillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cualquier conversación afloran anécdotas sobre lo que ocurrió, sobre los amigos perdidos, sobre el delgado hilo que separa la vida de la muerte. En el Sheraton Krabi Beach dicen que se salvaron por la red de canales que serpentea entre los edificios: el agua entró por esas vías y perdió fuerza, calmó su furia. Esta semana tenían el 20 por ciento de sus habitaciones ocupadas, lejos del 80 por ciento habitual en otros años. Desde su embarcadero, Robert y su familia, suecos, salen a primera hora hacia Poda, Tup o Chicken Island, islotes de postal en perfecto estado. «Contratamos el viaje en octubre, y no quisimos anularlo. Los desastres naturales nunca se sabe cuándo van a ocurrir».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Ofertas en los hoteles.&lt;/strong&gt; Un poco más lejos, en Phi Phi Island, o en Khao Lak, también han vuelto los turistas, sobre todo en el primer caso, aunque el paisaje sea a menudo desolador. Los hoteles e instalaciones de ambas zonas muestran los restos del apocalipsis. Muchos de los establecimientos abiertos han bajado las tarifas [información: &lt;a href="http://www.phuket.com/hotels/index.html"&gt;www.phuket.com/hotels/index.html&lt;/a&gt;], aunque los expertos no creen que eso se traduzca en ofertas llamativas en el mercado español. Antonio Peregrín, de Nobel Tours, lo explica: «El grueso de un paquete turístico es el transporte, y eso no va a bajar porque Thai tiene los aviones llenos [el vuelo Bangkok-Phuket, un Jumbo de 400 plazas, iba abarrotado esta semana]. Las ofertas de los hoteles apenas pueden significar que en un paquete de diez días el cliente pague alrededor de cien euros menos».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La resurrección del turismo en el mar de Andaman está en marcha, a pesar de las dificultades, a pesar de que ha pasado tan poco tiempo. Esta tarde, de repente, el cielo se cubre y comienza a diluviar sobre Phuket. Hacía meses que no ocurría. Los tuc tuc, una especie de motocarro-taxi tan frágil como exótico, se detienen enmedio de los grandes charcos, con el motor ahogado, mientras la lluvia limpia la ciudad, rebaja el calor. Cuando vuelve el sol, se dibuja una metáfora perfecta de un nuevo comienzo, de la vida que siempre se abre camino.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13927688-111963342930937504?l=conlamaletahecha.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://conlamaletahecha.blogspot.com/feeds/111963342930937504/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13927688&amp;postID=111963342930937504' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13927688/posts/default/111963342930937504'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13927688/posts/default/111963342930937504'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://conlamaletahecha.blogspot.com/2005/06/la-resurreccin-de-phuket.html' title='La resurrección de Phuket'/><author><name>J. F. Alonso</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh5.googleusercontent.com/-6RFf9OqIOJ0/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAAAA/kHmL-NpEeVY/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13927688.post-111963065419456904</id><published>2005-06-24T18:23:00.000+02:00</published><updated>2006-11-10T11:56:23.968+01:00</updated><title type='text'>Brujas: la fiesta del cuerpo</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/6675/1099/1600/PICT3258.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/6675/1099/320/PICT3258.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Brujas ha organizado un verano a flor de piel: un centenar de propuestas culturales inspiradas en el cuerpo humano. El programa combina exposiciones de clásicos de la pintura flamenca (Memling) con videoinstalaciones realizadas hace un suspiro, teatro con música en la calle, fotografía con menús especiales. Hemos recorrido la ciudad. Este es el resultado &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La «bella durmiente» se ha despertado con un sueño carnal. Brujas, la apacible ciudad de los canales en la que nunca pasa nada, se ha vuelto a pellizcar en la mejilla para mostrar esa vocación de fiesta que algunos dicen que le falta. Ya lo había hecho en 2002, cuando fue, junto con Salamanca, la Capital Europea de la Cultura. Ahora, aquel espíritu de creatividad regresa con un macrofestival bautizado como «Corpus», un verano de expresiones artísticas para reflexionar en torno a nuestra «percha». Realidad carnal. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Veerle Mans, coordinadora del proyecto, abre sus brazos en una de las calles de la ciudad, a tiro de piedra del Museo Groeninge: «Hemos puesto el cuerpo de Brujas a disposición del cuerpo humano», explica. Y no exagera: en cada espacio cultural hay una exposición, un guiño, un espectáculo; en cada comercio, las pegatinas de «Corpus 2005» recuerdan que la apuesta es firme; y lo mismo en los hoteles, en los restaurantes, y de nuevo en la voz de Veerle Mans: «El cuerpo siempre ha sido una fuente de inspiración para todas las disciplinas artísticas». &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el Muelle de los Rosarios, un cruce de canales donde los turistas gastan media memoria de la cámara digital, el sol hoy parece español. Ilumina las tradicionales casas de ladrillo rojo, o la fachada gótica del Ayuntamiento, en la plaza Burg, durante un paseo lento que nos conduce a la exposición-bandera del festival: «Memling y el retrato», organizada en colaboración con la Frick Collection de Nueva York y el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid. La sensibilidad perfeccionista de este maestro de los primitivos flamcos (1433-1494) sobrevuela una excelente colección de dos docenas de retratos, expuestos sobre un fondo negro que subraya el tono religioso de la selección, la belleza de las transparencias, el juego de luces y sombras, la piel... &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Memling abre el fuego.&lt;/strong&gt; La cita con Memling, inaugurada la semana pasada, encabeza una lista de más de cien propuestas que salpicarán todo el verano, hasta el 11 de septiembre. Turismo más cultura en el «teatro» de Brujas, una ciudad que conoció su máximo esplendor cuando fue puerto frecuentadísimo, un ir y venir de comercio y dinero. El agua del mar llegaba entonces hasta la Plaza del Mercado, el mismo lugar en el que hoy paran los coches de caballos para recoger a turistas armados de mapa y cámara, los pies cansados, la frente sudorosa por el inesperado calor. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el siglo XIV aquí vivían cuarenta y cinco mil personas. Desde mediados del XVI hasta finales del XVII, Brujas quedó bajo dominio español. Pasó el tiempo, y la tierra fue ganando terreno al mar, que se alejó dos decenas de kilómetros, lo que detuvo la actividad, un barniz de calma que alguna vez se ha considerado excesiva. «Brugges la Morte», escribió Georges Rodembach. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay mucha piel y muchas interpretaciones sobre esta inagotable fuente de inspiración. Una de ellas es la de Greta Buysse [&lt;a href="http://www.gretabuysse.be"&gt;www.gretabuysse.be&lt;/a&gt;], fotógrafa belga nacida en 1942, una especialista en la combinación de desnudos femeninos con elementos arquitectónicos, casi siempre en blanco y negro. Una buena muestra de su trabajo la descubrimos en una exposición en el entorno del viejo pero magnífico hospital Saint-Jean. «Eternity» enseña mucho y sugiere más, quizá porque, como decía Víctor Hugo, «el cuerpo humano no es más que apariencia, y esconde nuestra realidad». &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Greta se desplaza casi cada día al escenario en el que luce su trabajo, en busca de la reacción del público a sus disparos de fascinación. Apenas tarda unos minutos desde su casa al hospital Saint-Jean, buen ejemplo de la comodidad con la que el forastero se maneja en Brujas. Dice un turista que esta ciudad encaja tan deprisa en el cuerpo de los visitantes como unas pantuflas en los pies: todo está cerca, casi cualquier esquina invita a sentarse y mirar, a tomar una cerveza tostada, a echar una ojeada a la Capilla de la Santa Sangre o a la Atalaya, una torre ligeramente inclinada, construida en el siglo XIII, que preside la Plaza del Mercado. Trescientos sesenta y seis peldaños separan el suelo del cielo, para quien busque una imagen con perspectiva de la ciudad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la Atalaya se ha instalado otra de las exposiciones de Corpus 2005, «La piel y el placer», una incursión aparatosamente visual en el mundo de las videoinstalaciones. En dos salas se reparten imágenes, proyecciones, fotos o sugerencias construidas con trabajos de Pipilotti Rist, Man Ray, Charles Sandison o Yves Netzhammer. Un bosque de palabras blancas sobre un entorno negro, ideas que bailotean en la ropa de los visitantes, o un cuerpo digital que se construye y deconstruye, que se torna un charco de sangre, que nos muestra su epidermis, sus miedos. Modernidad que a veces deja frío, y otras engancha, te deja sentado ante el revoloteo de bits. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la salida esperan los turistas japoneses, decenas de tiendas de chocolate (también un museo dulce), alguna que otra dedicada a Tintin, y, por supuesto, los canales, que se pueden admirar en un recorrido bucólico-romántico de unos treinta minutos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Oficina de Turismo de Brujas ha preparado para estos meses un paseo a tono con el «verano Corpus», bautizado como «Cinco sentidos». La idea tiene un punto de invento, para acomodarse al espíritu del festival cultural, pero a cambio nos permite situarnos en estas calles, trazarnos un mapa mental para luego zascandilear por nuestra cuenta. Permite también descubrir algún «secreto». En la iglesia de Nuestra Señora, por ejemplo, se aloja una de las pocas estatuas de Miguel Ángel que están fuera de Italia, «La mujer y el niño», realizada entre 1504 y 1505. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Creatividad radical.&lt;/strong&gt; La perfección clásica del artista total sirve como contrapunto a la creatividad radical de otras propuestas. «Hemos querido que el arte contemporáneo tenga un lugar importante -señala Veerle Mans-, que la historia de Brujas sirva como abono a una vida cultural moderna». Los participantes en la exposición «Body Stroke» muestran unos cuerpos muy diferentes a los de Memling o Miguel Ángel, alguno enfermizamente desproporcionado, obeso, como el que ha salido de las manos de John Isaacs. El comisario de la muestra, Michel Dewilde, pretende cuestionar la supuesta libertad de movimientos del mundo occidental, y, como un negativo de esa idea, vemos hombres físicamente heridos por el estrés y la angustia, maltratados por un estilo de vida en el filo, tan alejado del que propone Brujas, del que sugieren rincones como la terraza del restaurante «Patrick Devos». &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Christine Devos nos enseña despacio las salas de su restaurante, incluida la terraza, en la que se exponen esculturas realizadas a propósito para el festival. Es un refugio acogedor, decorado con maderas nobles, en el que los platos desfilan muy despacio, al mismo ritmo que la conversación. Los Devos, como otros cinco chefs locales, se han sumado con sus preparaciones gastronómicas y un menú especial a esta reflexión en torno al cuerpo. «Cuando estás sentado a la mesa funcionan todos los sentidos», afirma. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Brujas, al cabo, se dice encantada con este descubrimiento / puerto al que llegaron en 2002: la cultura y el turismo como motor de revitalización -«una fiesta», dice la coordinadora de Corpus-, como una forma de cargar las baterías de una ciudad que siempre ha sido un destino lleno de encanto, al estilo de Amsterdam, pero quizá más callada, más manejable, más fácil de descubrir en un fin de semana cualquiera.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13927688-111963065419456904?l=conlamaletahecha.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://conlamaletahecha.blogspot.com/feeds/111963065419456904/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13927688&amp;postID=111963065419456904' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13927688/posts/default/111963065419456904'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13927688/posts/default/111963065419456904'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://conlamaletahecha.blogspot.com/2005/06/brujas-la-fiesta-del-cuerpo.html' title='Brujas: la fiesta del cuerpo'/><author><name>J. F. Alonso</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh5.googleusercontent.com/-6RFf9OqIOJ0/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAAAA/kHmL-NpEeVY/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13927688.post-111963015740822225</id><published>2005-06-24T18:20:00.000+02:00</published><updated>2006-11-10T11:56:23.908+01:00</updated><title type='text'>Viaje al centro de Julio Verne</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/6675/1099/1600/PICT2983.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/6675/1099/320/PICT2983.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;El centenario de la muerte de Julio Verne (1828-1905) ha movilizado a dos de las ciudades de su vida: Nantes, donde nació, y Amiens, donde creó gran parte de sus «Viajes extraordinarios» y donde murió. Durante todo el año se organizan espectáculos callejeros, exposiciones y fiestas alrededor del talento del escritor que mejor ha descrito la fascinación por los descubrimientos. &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nadie mueve una pestaña. Ninguna de las cien mil personas que esperan la llegada del monstruo de acero puede apartar la mirada de la gran avenida, en el centro de Nantes, mientras el sol y las nubes juegan al escondite. Mucho tiempo atrás, en 1882, Julio Verne imaginó una escena parecida, un artefacto impensable que recorría el norte de la India. Aquel sueño de «La casa de vapor» ha vuelto, avivado por la compañía Royal de Luxe, en un espectáculo callejero que asombra. Ahí están hoy los niños, agarrados como pueden a los hombros de sus padres, entusiasmados. Y el «monstruo», un elefante mecánico de 11,20 metros de altura y 42 toneladas de peso, que asoma la cara, y las orejas (de cuero), y las patas (cada una pesa una tonelada).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«La visita del sultán sobre su elefante en un viaje en el tiempo» es una de las grandes apuestas del año Verne en Francia. El pasado fin de semana estuvo en Nantes; del 16 al 19 de junio irá a Amiens, y luego se negocia con otras ciudades, Bilbao, Londres, Amberes. Y es, sobre todo, una metáfora de lo que aquel hombre barbudo y malhumorado sembró, una enorme cosecha de imaginación, de tecnología aplicada al futuro, de pasión por los descubrimientos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viaje, como la historia del escritor, arranca en Nantes. Allí nació, en 1828, en la Cours Olivier de Clisson, 4. Estamos junto a la placa que lo anuncia, rodeados de casas con pies de granito, sólidas, ocupadas en el XVIII por empresarios adinerados, muchos con la cartera forrada en el negocio naval. Lo que vio el joven y soñador Verne (a los once años intentó fugarse hacia las Indias) era una ciudad cuarteada por los canales, una Venecia que besaba el Atlántico, regada por el Loira y por sus afluentes, Erdre, Sèvre, Cher y Loiret. Así fue hasta avanzado el siglo XX, cuando las epidemias y las dificultades de comunicación motivaron una medida radical: se cegaron los canales, y Nantes mudó la piel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En estas calles se respira Verne. Carteles, librerías («Coiffard», en la rue de la Fosse) con el Nautilus en la fachada, un globo de chocolate en «Gautier», o ese restaurante («L'Ile Mystérieuse») en el que sirven unas crêpes junto a una edición de 1917 de «La vuelta al mundo.». Si continuamos el paseo por el agradable centro peatonal, la vida lenta, llegamos al Museo de Historia Natural, que aporta su grano de arena a las celebraciones: una exposición de Marte, con fotografías, paneles explicativos y objetos de la iconografía marciana. «Lo que era ficción es realidad», resume Luc Remy, comisario de la exposición, entre el universo rojo que aquí se retrata.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y más allá, en una esquina al borde del Loira, otros dos proyectos vernianos. Primero, el museo dedicado al escritor, abierto en 1978 y ahora sometido a una profunda remodelación, que mostrará (a partir de septiembre) una colección de los manuscritos de la mayoría de sus obras. Agnès Marcetteau, la directora, se lamenta de no haber llegado a tiempo para el comienzo de la fiesta, la temporada primavera-verano, «pero la burocracia, la política y los presupuestos tienen estas cosas». El segundo proyecto nos lleva a los muelles de la enorme desembocadura (sesenta kilómetros hasta el mar) del gran río. Huele a madera y a frío, mientras Boris Proutzakoff nos enseña las maquetas de la reconstrucción del «Saint Michel II», uno de los barcos de Verne. «Costará 400.000 euros, y estará listo en cuatro años», explica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El TGV tarda casi cuatro horas desde Nantes a Amiens. El tren vuela sobre la campiña verde en dirección a una pequeña ciudad de provincias -130.000 habitantes- bañada por el Somme. El agua serpentea en este rincón familiar y acogedor, en los canales que bordean el barrio de Saint Leu, con sus casas estrechas y altas del XVII y el XVIII, o en los pequeños cauces que se conservan en las calles del centro. En Amiens, al norte de París, los arquitectos catalanes diseñaron un cierto estilo de ciudad, que se mezcla con el sello inglés de otras zonas, las que recorrió Verne desde que cambió su residencia, la bohemia de París por el silencio de Amiens, tras su boda con Honorine de Viane, viuda y madre de dos hijos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;En la casa de la torre.&lt;/strong&gt; Dicen que Julio Verne se levantaba para escribir a las cinco de la mañana, en su escritorio de la segunda planta de la rue Charles Dubois, la casa en la que se instaló en 1882 y que ahora se halla en proceso de rehabilitación (se reabrirá a final de año). Trabajaba de cinco a once, mientras por la ventana se deslizaban el sol suave de las primeras horas del día y el verde del parque del otro lado de la calle, y lo hacía de forma sistemática e infatigable: siempre iba un par de años por delante de la fecha de publicación prevista. En esta «maison à la tour», a dos pasos de la línea de tren de París, nació buena parte de su colección de viajes extraordinarios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Verne, el hijo díscolo que arrojó su título de abogado a la papelera del olvido para dedicarse a escribir y a estudiar las nuevas tecnologías que nacían en aquel mundo finisecular, encontró al editor que cambió su vida, Hetzel, en 1862. Un año después publicó «Cinco semanas en globo», el principio de una amplísima producción. Escribía siempre con pluma, con una determinación casi febril, convencido, como Hetzel, de que había descubierto un terreno aún virgen. Sembró, y la cosecha, con la perspectiva que nos da el centenario de su muerte (1905), fue tan vertiginosa como sugieren sus títulos: «Viaje al centro de la Tierra», «De la Tierra a la Luna», «La vuelta al mundo en ochenta días», «Veinte mil leguas de viaje submarino»...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El gran coleccionista.&lt;/strong&gt; Las plumas con las que escribió el autor estaban, por supuesto, entre los tesoros que guardaba en su casa de Turín el mayor coleccionista del mundo, Piero Gondolo della Riva, un piamontés adinerado que mordió el anzuelo Verne a los trece años. Cuatro décadas después había reunido en torno a 30.000 objetos, que ahora ha vendido a la ciudad de Amiens. Tenía todo, o casi todo, lo que se podía tener: primeras ediciones, manuscritos, muebles, carteles. Una parte de la colección, la relacionada con la fiebre de los productos de «merchandising» que inauguró el fenómeno Verne, se expone ya en la Biblioteca de Amiens.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Della Riva nos guía, sin embargo, al sótano de la biblioteca. Un ascensor que sólo funciona con llave nos abre un territorio fascinante, casi tanto como la imaginación que derrochaba Verne. Vemos miles de objetos a la espera de decidir su destino, la casa del escritor o la propia biblioteca, desde el tintero que utilizaba Hetzel a la primera edición americana de «The floating island», o incluso dos decenas de series de cromos impresos y distribuidos en Barcelona a principios del XX. Piero Gondolo della Riva explica que, con diecinueve años, compartió una cena en la casa del editor en Sèvres con los herederos de Verne y de Hetzel, rodeado de miles de objetos que hubieran hecho perder la cabeza a cualquier coleccionista. Con el correr de los años, pudo comprar muchos de ellos, que pasaron a decorar su palacete de Turín. «¿Por qué los he vendido? No tengo una respuesta rotunda, pero quizá pueda plantear dos razones: porque no quería que, tras mi muerte, se dispersaran, y porque pretendo dedicarme a otras cosas, sobre todo a un museo del futuro y la literatura que crearé en Turín».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El futuro era el presente. En Amiens se ha inaugurado ya una segunda exposición, «Les enfants du Capitaine Verne», sobre la ficción y la realidad del escritor, sonidos e imágenes que nos trasladan al espacio, al mundo submarino o al centro de la Tierra. Un cóctel entre lo que el autor soñó y lo que la ciencia nos ha aportado en las últimas décadas. En realidad, Verne situó sus textos en el mañana menos de lo que se cree (sólo lo hizo en «París en el siglo XX», novela que no le gustó demasiado a Hetzel y que se publicó mucho después de su muerte, en 1994), pero el calificativo de «visionario del futuro» siempre le acompañó, como puede apreciarse en esta muestra abierta en el centro Imaginaire.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Verne, el futuro era el presente. O, por decirlo mejor, las posibilidades que se intuían con los adelantos técnicos que empezaban a existir en aquellos años de fiebre creativa. El escritor leía a diario una docena de periódicos y revistas científicas, se preocupaba, como concejal del Ayuntamiento, de la gestión de los espectáculos y las artes en la ciudad; inauguró el bellísimo circo permanente de Amiens; paseaba por la imponente catedral, patrimonio de la Humanidad, camino del teatro, inaugurado en 1780... Vivía, al cabo, su «ciudad ideal».&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13927688-111963015740822225?l=conlamaletahecha.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://conlamaletahecha.blogspot.com/feeds/111963015740822225/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13927688&amp;postID=111963015740822225' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13927688/posts/default/111963015740822225'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13927688/posts/default/111963015740822225'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://conlamaletahecha.blogspot.com/2005/06/viaje-al-centro-de-julio-verne.html' title='Viaje al centro de Julio Verne'/><author><name>J. F. Alonso</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh5.googleusercontent.com/-6RFf9OqIOJ0/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAAAA/kHmL-NpEeVY/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
